Gigantes del Cámbrico que se alimentaban de plancton

Los Tamisiocaris datan de hace 520 millones de años y su método de alimentación era similar al de algunas de las ballenas actuales.

A principios del Periodo Cámbrico, unos enormes animales marinos usaban extraños apéndices faciales para filtrar comida flotante en el agua, según se ha deducido en un análisis de fósiles descubiertos en el norte de Groenlandia.

El nuevo estudio, dirigido desde la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, describe cómo la extraña especie, llamada Tamisiocaris borealis, utilizaba estos enormes y especializados apéndices para filtrar el plancton, de forma similar a como se alimentan hoy en día las ballenas modernas. Lo más llamativo es, sin embargo, que los Tamisiocaris datan de hace 520 millones de años, lo que demuestra la coincidencia de soluciones evolutivas para afrontar un mismo reto.

Los Tamisiocaris vivieron durante una etapa conocida como la "explosión cámbrica de vida", durante la cual aparecieron en términos de tiempo evolutivo de forma súbita todos los grupos principales de animales y ecosistemas complejos. Los Tamisiocaris pertenecen a un grupo de animales llamados anomalocarídidos, una familia de artrópodos primitivos que incluía a algunos de los mayores y más icónicos animales del período Cámbrico. Tenían grandes apéndices frente a sus bocas, que usaban probablemente para capturar presas de tamaño considerable, incluyendo trilobites.

Estructura del Tamisiocaris para filtrar el plancton.

Sin embargo, los fósiles recientemente descubiertos muestran que esos depredadores también evolucionaron hasta convertirse en seres que se alimentaban de materia en suspensión, con sus apéndices de agarre convirtiéndose en un aparato de filtraje que podía ser movido como una red a través del agua, atrapando en el proceso pequeños crustáceos y otros organismos tan diminutos como de medio milímetro de tamaño.

Los fósiles de Tamisiocaris fueron descubiertos durante una serie de expediciones recientes dirigidas por David Harper, coautor del estudio y profesor en la Universidad de Durham, Reino Unido. Estas expediciones han permitido desenterrar un verdadero tesoro de nuevos fósiles en una de las zonas más remotas del planeta, y hay aún muchos nuevos animales fósiles esperando a ser analizados y descritos científicamente.

En el análisis también han trabajado Nicholas Longrich, de la Universidad de Bath en el Reino Unido, y Martin Stein, de la Universidad de Copenhague en Dinamarca.

La investigación se ha documentado en un artículo técnico publicado en la revista académica Nature: "A suspension feeding anomalocarid from the early Cambrian". DOI: 10.1038/nature13010.

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/

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7 de Diciembre de 2016|18:41
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