¿Qué pasa con Machado en el Congreso de Venezuela?
Tomás Arias, constitucionalista venezolano, habló con MDZ Radio sobre la destitución de la diputada opositora Corina Machado.

 A la crisis económica y política que está viviendo Venezuela se le agrega otra: la que se vive dentro de su Parlamento. En él, como es lógico, hay voces a favor y en contra del gobierno de Nicolás Maduro. La diputada María Corina Machado es una de las voces opositoras e intentó ser escuchada la semana pasada ante la Organización de Estados Americanos. Pero, no tuvo éxito, puesto que no la dejaron expresar su posición respecto al conflicto que desangra a su país, como tampoco mostrar un video en el que se mostraba el abuso ejercido por los militares sobre civiles desarmados. La respuesta del gobierno de Venezuela, en la persona de Diosdado Cabello, fue quitarle su cargo de diputada en el parlamento.

El fundamento brindado por el presidente de la Asamblea Nacional, el diputado Cabello, fue que Machado había aceptado un cargo del gobierno de Panamá, violando de esta forma el artículo 149 de la Constitución venezolana. A fin de clarificar la legalidad, o no, de esta medida el programa "Fuera de Contexto" de MDZ radio conversó con Tomás Arias quien es asesor parlamentario y constitucionalista venezolano.


Arias aclaró que la situación de Machado se suma a la crisis política venezolana que tiene, sin duda, una tendencia ascendente. La diputada Machado fue exclusivamente por indicación de la delegación panameña para expresar en la OEA la situación de violencia que se está viviendo en su país.

Expresó también que la medida tomada por el presidente de la Asamblea es fáctica, de hecho; bajo ningún aspecto puede ser considerada legal, de derecho: “Corina sigue, legalmente, siendo diputada, pues esta medida no es producto de ningún procedimiento legal, es una medida de hecho; está fuera de toda legalidad”.

Negó así de forma rotunda la violación del artículo 149 de la Constitución. Según el renombrado constitucionalista, este artículo refiere a que no se pueden aceptar cargos, honores o recompensas de gobiernos extranjeros sin autorización de la Asamblea Nacional. Aclara que en primer lugar la anterior es una disposición dirigida a funcionarios públicos, es decir, a miembros integrantes de la administración pública y no a representantes, que sería el caso de los parlamentarios. En segundo lugar, negó categóricamente que Machado hubiera aceptado ningún puesto o cargo en el extranjero.

Además, agregó que “la Constitución venezolana permite al pleno de la asamblea nacional calificar a sus miembros o autorizar permisos temporales; para ello hace falta una sesión con una votación donde se requiere el concurso de 2/3 de los miembros presentes de la sesión. No hay competencia alguna de parte del presidente o de la junta directiva o la mayoría simple para arrebatarle el cargo”.

Esta medida, extrema al punto de no permitirle utilizar las instalaciones del edificio parlamentario, tiene como objetivo acallar las voces disidentes que hay en Venezuela: “Si insisten en no reconocerle su estatus como diputada, lo que hacen, políticamente es una severa amenaza contra su integridad, incluso para meterla presa, es no lo que hacen políticamente, es una amenaza contra su persona. Lo que quieren es desconocerle su inmunidad parlamentaria, pues incluso han amenazado con arrestarla”.

Esta situación es intrínseca al contexto que está viviendo el país, dijo Arias, puesto que si el clima social y económico fuera más calmo, no se animarían a tomar este tipo de decisión: “Lo que el gobierno quiere es callar cualquier voz disidente que hay en Venezuela”. Según él, mientras el gobierno intente pisotear las voces opositoras, surgirán otras nuevas que protesten en su contra.

Mientras, María Corina Machado se encuentra en Lima, Perú. Desde allí afirmó su firme decisión de regresar al país, sin temer las represalias. Sobre la reacción de Nicolás Maduro respecto a su intento de exponer en la OEA dijo que: “Es un síndrome de debilidad y desesperación”.

El sucesor de Chávez no cuenta con el mismo poder, ni carisma para apaciguar y dominar los problemas que están convulsionando al país. Tal parece que el Socialismo del siglo XXI se resquebrajara,un poco más, día a día. Prueba cabal de esto es el saldo de muertes y la violencia, en constante ascendencia que su gobierno es incapaz de controlar.

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31 de Octubre de 2014|19:46
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