Los cuatro peores defectos del entrenador

Los entrenadores, cuanto tenemos para hablar. Que son "los sacerdotes" de nuestro tiempo, historias de "sudor y sexo" y tanto más. Hoy sus defectos.

Hoy hacemos una nota para ellos. ¡Los entrenadores, que tema ! Si bien en notas posteriores vamos a abordar temas desde otra óptica más "truculenta"  las que nos gusta a todos, nos ponemos "serios" y compartimos la óptica de un entrenador, que lleva muchos años en la profesión y cuenta su visión sobre cuales son los peores cuatro defectos de su profesión.

1.- ARROGANCIA EN LOS CONOCIMIENTOS

No conozco ningún buen entrenador que pase los años y siga entrenando de la misma manera. Cada año que pasa todos y cada uno de ellos reconocen hasta qué punto hacía un año estaban equivocados en aspectos que consideraban sólidos e inquebrantables y no tienen ningún reparo en reconocerlo. La mayoría de aspectos que conocemos y que se utilizan habitualmente en entrenamiento profesional, tanto en deportistas amateurs, como en alto rendimiento, no están respaldados unánimemente por la ciencia y se basan sobre todo en la opinión y experiencia de grandes entrenadores. Aunque es cierto que muchos estudios respaldan gran parte del conocimiento actual también lo es que otros tantos no obtienen los mismos resultados.

Al final, la realidad se mire como se mire es que un laboratorio por bien equipado que esté, y capacitados su investigadores, difícilmente podrá simular con precisión el entorno en el que los atletas y deportistas en general se encuentran en el día a día. Demasiados aspectos interactúan que no pueden ser controlados o reproducidos en un laboratorio. Prueba de ello es el escaso éxito que han obtenido los investigadores, teóricos, catedráticos y otros especialistas académicos cada vez que han intentado cambiar el laboratorio por el entrenamiento real de deportistas de alto rendimiento.

Hay que tratar de compatibilizar el estudio teórico con el análisis del trabajo de entrenadores mejores que vos. Pasa tiempo charlando con ellos, que te expliquen el porqué de todo aquellos que no logras entender. Si eliges bien tus influencias verás que todo tiene un razonamiento lógico, que hay muchos caminos para alcanzar el mismo fin, que nunca está claro cual es el mejor, y que no siempre coinciden con las evidencias científicas existentes.

2.- FALTA DE PACIENCIA

La virtud es la paciencia, el defecto la falta de ella. Muchos clientes jamás han hecho ejercicio. Muchos empiezan a hacerlo cuando ni siquiera desean pero se sienten presionados por su familia, amigos, médico, etc. Otros quieren, se sienten motivados, pero no disponen de la conciencia corporal, capacidad de concentración o coordinación que al entrenador muchas veces le gustaría. Otros simplemente quieren hacer algo para romper el cargo de conciencia o simplemente son tan testarudos que se guían por los mitos de toda la vida y todo entrenamiento que los desafíe es considerado como una pérdida de tiempo. También existen muchos casos de gente que se bloquea ante el exceso de presión o el miedo a defraudar.

El entrenador debe saber lidiar con todos los escenarios anteriores y aquel que no cuente con esta virtud y, además, no haga uso de ella permanentemente, tendrá dificultades no sólo para mantener a los clientes sino también para conseguir los resultados para los que fue contratado.

3.- NO ESCUCHAR AL MERCADO
Lo que creas que es correcto a la hora de vivir de una profesión, tené en cuenta  que el mercado manda y es él quien decide a qué profesionales admite y a quien expulsa. No lo escuches, pensa que están equivocado y que sabes mejor que tus clientes potenciales qué les interesa, y seguramente te pasarás toda tu carrera buscando clientes que comulguen con tu forma de pensar indignado por cómo son las cosas. Hay que aprender y escuchar al mercado.

No verlo y pretender cambiar esto es una utopía que, de no darse cuenta, supondrá un desgaste innecesario para aquel que aspire a vivir  como entrenador que, junto con la indignación provocada, tan sólo nos agotará y evitará que usemos esa misma energía para tratar de entender por qué personas a priori menos formadas parece que son mejor toleradas por el mercado. Ir en contra del mercado es como tratar de frenar la propia evolución y, tal y como decía Darwin, la especie que sobrevive no es la más inteligente ni la más capacitada, sino la que se adapta

 

4.- FÓRMATE PARA ENTRENAR A LOS CLIENTES, NO A VOS MISMO

Tal vez el defecto más generalizado de todos. La mayoría de entrenadores cumplen con el mismo perfil. Empezaron jovenes a hacer ejercicio, se convirtió en su pasión y motivación para aprender cómo mejorar sus resultados. Llegado un momento deciden qué mejor que convertir su afición y su pasión en su profesión pero olvidan que sus clientes no son una prolongación de sí mismos. En su lugar siguen formándose en aquellas materias que les resultan más interesantes y no en aquellas que más convienen a sus clientes. Prueba de ello es la cantidad de entrenadores que tienen alguna formación en nutrición, y la escasa formación en poblaciones especiales. El trabajo de todo profesional, no sólo el de los entrenadores, se mide por los resultados obtenidos con sus clientes, no consigo mismo.

Mi teoría sobre por qué la mayoría de entrenadores no tienen formación específica es que pocos entrenadores las sufren y, de ser así, sería una falta total de profesionalidad.

 
 
 

Por Guillermo Alvarado, entrenador de la National Academy for Sport Medicine (NASM), director de Performa SportConsulting y experto de fitness

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19 de noviembre de 2017 | 02:19
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