Orígenes de la delincuencia globalizada

Reflexiones a partir de la lectura del libro "Lisandro Fierro, El lado oscuro de la sociedad", de Juan Mauricio Pablo Domínguez.

Muchas veces uno elige algún libro para leer, uno que le recomendaron, uno nuevo de algún autor conocido, uno de la temática del momento, pero es muy raro que un libro bueno uno lo encuentre por casualidad, cuando lo compramos para ayudar a la persona que lo vende.

Así comienza mi historia con este libro, Lisandro Fierro, El lado oscuro de la sociedad, de Juan Mauricio Pablo Domínguez. No esperaba encontrar la respuesta a mis interrogantes sobre el porqué hay tanta delincuencia en nuestra sociedad.

En su prólogo explica la similitud en su narrativa con la del Martín Fierro, “el gaucho más representativo de nuestra literatura obviando su condición de asesino, ladrón y fugitivo” donde quedan claros “los motivos que lo habrían llevado a aquél a convertirse en delincuente. La precarización de su estado y el de los suyos en la lucha contra el indio y en defensa de los bienes y posesiones de terratenientes sumados a la poca estima de su condición humana, sin duda empujaron al gaucho de aquella historia a la marginalidad y al crimen”.

La sociedad moderna desde los años 90, del siglo pasado, ha empujando a miles de argentinos nuevamente a la marginalidad y al crimen. Quizá haya sido la política de algún presidente o algún ministro de economía “quienes con sus errores y su condenable indiferencia han dejado un tendal de caídos en esta lucha entre pobres que es la delincuencia, donde el más humilde le quita a quién puede-que por lo general es alguien también humilde”

El problema se plantea a esta altura en considerar la súper abundancia de delincuentes donde el “delito se convirtió en una cultura justificada en la falta de expectativa”. Hoy “la delincuencia es un lucro para muchos, salvo para el delincuente quien por unas centenas de pesos arriesga como mínimo años de libertad, cuando no, la vida”.

Seguro que la mayoría de los lectores de esta nota, deben estar pensando, “pobre al que le toque ser víctima de algún delito”, pero cuando nos pasa a nosotros o a algún pariente o conocido, salimos a la calle a echarle la culpa al primero que veamos.

No tenemos el coraje de pensar que como sociedad hemos fracasado. Nos conformamos con poco y casi nada, mientras no nos toque a nosotros es mejor no meternos.

La sociedad somos todos, la hacemos entre todos y tenemos que ser los responsables de corregir esta barbarie.

Saquen sus propias conclusiones...

Gracias, Juan Mauricio Pablo Domínguez.

Gracias, Lisandro Fierro, El lado oscuro de la sociedad.

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9 de Diciembre de 2016|10:39
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