Maravillosas flores creadas en un laboratorio

A partir de una investigación en la que se precipitaron compuestos químicos se obtuvieron estos “jardines” con los que te maravillarás.

Parecen enormes, pero no lo son. Parecen diseñadas por hábiles manos humanos, pero no nacieron así. Son hermosas estructuras diminutas que surgieron como consecuencia de la precipitación de los compuestos químicos BaCO3 y SiO2.

En una suerte de juego de laboratorio dentro del matraz, estas estructuras se logran modificando las condiciones del medio donde se produce la reacción, de manera de que precipite uno u otro compuesto, obteniendo así vasos, espirales, láminas y tallos que, combinados, forman flores que pueden medirse en micrómetros, a las que luego los científicos colorearon digitalmente.

La investigación que dio como resultado estas estructuras nace de la búsqueda de conocer cómo se forman las complejas y diversas arquitecturas de los arrecifes de coral, las conchas o los esqueletos minerales de microorganismos de la clase acantharea y sus consecuencias llegarán a áreas de la óptica, la electrónica y la catálisis.

Las microestructuras se forman en una superficie plana introducida en un recipiente con todos los componentes necesarios. Así, en condiciones favorables, miles de pequeñas estructuras aparecen sobre el plano, dando lugar a todo un “campo de flores”, cuyas imágenes se obtienen mediante un microscopio electrónico.

A continuación, algunas imágenes de un jardín creado en un matraz.

 

 

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7 de Diciembre de 2016|17:22
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