Una cantina antigua en Luján

Almorzamos en Prímula, un restó muy particular, donde viajar en el tiempo y la comida casera son cosas de todos los días. Un lugar ideal para nostálgicos.

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Y de a poco va cobrando fama. Esta joyita tan pintoresca se va haciendo conocida. La calle Olavarría es paso obligado para muchos turistas que recorren las bodegas de Luján, y por supuesto para todos los que trabajan por la zona. Y allí tienen un espacio rústico nada pretencioso y muy acogedor para almorzar (o desayunar a partir de las 10 hs). Comida casera y abundante, de campo, con una vueltita de rosca que le da personalidad. Pero… ¿qué es lo que más me gustó? Ahí vamos…

La ambientación: sí, la ambientación, eso es lo que más me gustó. Quizás porque en esta casa antigua (cercana a las vías del tren) han hecho un fino rejunte de objetos viejos que me hizo viajar en el tiempo. De esos objetos que había en casa de mis tíos abuelos, o que todavía hay en casa de mi madre. Cajitas, libros, vitrinas, juguetes, repisas, carameleras, balizas ferroviarias, cuadros y fotos de trenes… todo de otra época, marrón, amarillento, oxidadad0. Tal vez de los años 40. Olor a madera, a comida recién hecha. Todo viejo, pero todo limpio.
Pisos de cemento alisado, techo de caña y barro, una vitrina de mercería repleta de vinos, una mampara antigua, una caja registradora y un mostrador del siglo pasado refuerzan aún más la estética vintage. Hay un salón principal, bien iluminado, con bibliotecas y otros objetos decorativos “ferroviarios”, y algunas mesitas junto a la mampara (que tiene rolls con black out muy discretos).
Una pena, no hay gran vista a los viñedos y mucho menos desde la habitación donde estuvimos porque las ventanas son pequeñas. Si comés afuera, tenés mejor vista.

¿Y el must? La magia de la música, que suena de viejos discos de vinilo en un “tocadiscos”, con ese ruido característico. (Si lo tuyo es solamente hi-fi, este no es tu lugar!) Nos tocó escuchar a Sinatra y a Roberto Carlos... un placer. Hay una gran colección para elegir, y también cassettes.

Para destacar: estuvimos sentados en un sillón frente a un gran cuadro del artista “Tachuela”, un placer poder disfrutarlo durante todo el almuerzo.

La mesa: Elegimos una habitación separada, donde hay un living y la mesa es baja. Domingo al medio día, ideal para relajarse en el sillón. Manteles de papel grandes con sellos y copas de vidrio. -Sí, no pidas de cristal, ¡es una cantina! – (me dijo mi esposo, y tiene razón). Impecables y amplias servilletas de algodón blancas, con el logo del restaurante bordado que me sorprendieron.

 

Nos recibieron con un “vermú” Cinzano y un mix de frutos secos.

La carta: muy simple. Papel blanco tipeado en una máquina de escribir antigua, con un broche sobre un disco de vinilo. Nada de grandes diseños ni de listas interminables. Una hojita para platos, otra para bebidas, y otra para los vinos que podés comprar y llevarte por caja.

El pan caserito muy bien hecho. Probamos una focaccia (con demasiado aceite para mi gusto) y unos bollitos que devoramos con una crema que nos convidaron como entremés.

Qué pedimos


Arrancamos con 3 empanadas (humita, entraña y carne) $38. La de humita increíble, la de entraña muy rica también (con queso gruyere y un dejo ahumado). La de carne cortada a cuchillo… una más. Estaban bien calientes, recién horneadas, y se mantendrían así por un rato seguramente, ya que venían en una bandeja metálica que ardía con base de madera.

Uno de los principales: costillas al malbec, a la olla: riquísimo plato, bien especiado, muy tierna la carne y sabrosa, pero algunas partes secas. Para mi gusto le faltó jugos o salsa. Acompañaron unas papas. Súper abundante y bien presentado. Aunque ya satisfechos seguíamos comiendo… (buena señal). $90

El otro principal fue un plato de pastas caseras ¡inconfundibles los fideos un poco deformados! Los spaghettis venían con crema, brócoli y anchoas… (otro pasaporte al pasado, a mi niñez, a los fideos que amasaba mi padre). $65

Elegimos el postre que más no llamó la atención: unas peras al malbec con chocolate y garrapiñada de pistachos. Esta última parte la obviaron, solo llegó la pera con chocolate. Rica, pero no morimos extasiados.

La comida y el pan fueron servidos en vajilla antigua. Algunos platos tienen impreso el logo de la antigua Bodega Pont L’Eveque (marca que fue adquirida por la bodega Estrella de los Andes).

El servicio
Mozos súper prolijos con impecable chaqueta blanca. Muy amables y simpáticos. Los platos salieron rápido. Pero después del principal se olvidaron de nosotros (quizás porque se llenó el local y solo habían 2 personas para atender). Así que nos tomamos con calma la sobremesa (era domingo y no teníamos apuro), y esperamos a que la moza apareciera para pedir un postre (casi media hora). Si hubiera sido otro día... hubiera terminado con muy mal humor.

Lo que más nos gustó: sin dudas la ambientación y lo que significó a la experiencia completa. Comer rico es importante, pero ayuda un montón un ambiente que produce lindas sensaciones.

Lo que menos nos gustó: La demora después del plato principal. Y el postre incompleto.

Una curiosidad (entre tantas) solo para entendidos y memoriosos: en el baño había un frasco con colonia "La Franco".

Comés rico y mucho, no es caro,
y el lugar es muy simpático.
Tiene cierta magia…

Pero si te gusta el confort
y la estética de la modernidad,
este lugar no es para vos.

INFO ÚTIL
Prímula Cantina Ferroviaria

. Dirección: Bodega Estrella de los Andes. Olavarría 255, Perdriel, Luján de Cuyo, Mendoza (a unas cuadras de la Ruta 40).
. Horarios: martes a domingos de 10 a 18hs. Desayunos y Almuerzos.
. Tel: 0261 456 2605
. Chef: Emiliano Schenone
. Forma de pago: efectivo y Visa (débito y crédito)
. Estacionamiento al aire libre
. Precios: $180 por persona aprox. con bebidas. Nosotros nos gastamos $300 entre 2 compartiendo entrada y postre. Entradas $38 a $52. Principales $65 a $90. Postres $30 a $45. Vinos desde $30 (botella 700 ml) hasta $80 de la bodega dueña de casa.
. Descorche: $30
. Mesas al aire libre
. Hay menú vegetariano y para celíacos
. Ideal para almuerzo de trabajo , o distendido con familia o amigos.

NOTA DE LA REDACCIÓN: esta recomendación es independiente, los restaurantes no pagan por aparecer en este espacio.

Dejanos comentarios de tu experiencia ¡y decinos a dónde ir!

Dos más Dos - Marketing Gastronómico
Alicia Sisteró / @aliciasistero
aliciasistero@dosmas2.com.ar
https://www.facebook.com/dosmasdos.aliciasistero

Opiniones (3)
20 de noviembre de 2017 | 10:45
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ERROR
20 de noviembre de 2017 | 10:45
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  1. Ayer fuimos a prímula... Muy rico todo, lamentamos la demora pero realmente la comida supero nuestras expectativas- Felicitaciones!!!!!!!
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  2. Hoy estuvimos almorzando en Primula, que les puedo contar...Es un lugar distendido para estar tranquilos y sin muchas pretensiones de atención rápida, sólo dos personas asistiendo para la cantidad de gente que hoy concurrió. No hay muchas opciones de menú, solo 4 opciones de entrada y plato principal sí recuerdo bien, el pan se olvidaron de servirlo hasta casi finalizando el almuerzo. Destaco el lugar, la tranquilidad y la ambientación retro, como puntos a mejorar las opciones de platos, la incorporación de bebidas para los que no tomamos alcohol y la agilidad en la atención.
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  3. Alicia, que lindo que hayan ido por alla! Primula es uno de los encantos de Perdriel!!!
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