El cansancio físico y algunas formas para evitarlo

El cansancio, lo queramos o no, es el más fiel acompañante de cualquier persona que practique deporte de forma más o menos frecuente.

'Ya no puedo más, me he quedado sin fuerzas, se me sale el corazón por la boca' son expresiones regularmente mencionadas en el mundo del deporte, sobre todo a nivel no profesional, estando todas ellas relacionadas con una misma constante del mundo del ejercicio físico: el cansancio.

Las causas del cansancio físico y algunas formas de evitarlo

En términos deportivos, la fatiga es el sinónimo más correcto de cansancio. La fatiga está directamente relacionada con la disminución de nuestro rendimiento físico, siendo la principal causa de esas emblemáticas expresiones de estilo 'Ya no puedo más...'. La aparición de la fatiga es debida, en la mayoría de ocasiones, a cuatro simples causas; todas ellas muy sencillas de comprender y con soluciones igualmente sencillas:

  • 1. Falta de energía: El cansancio más habitual cuando salimos a entrenar más de una hora a un ritmo intenso. Es el típico momento en que llegamos a una  subida y, simplemente, no somos capaces de subirla o al menos no lo hacemos al 100%. En este caso, nos encontramos ante una fatiga producida por una falta de "combustible" en nuestro organismo. Hemos consumido el glucógeno muscular necesario para hacer funcionar nuestros músculos a pleno rendimiento, y sus efectos aparecen en forma de fatiga muscular. ¿La solución? Ingerir hidratos de carbono (sólidos y líquidos) más o menos cada 60 minutos de entrenamiento, proporcionando a nuestros músculos más combustible para seguir funcionando de forma aceptable.
  • 2. Exceso de ácido láctico: Este tipo de fatiga está más relacionada con la intensidad de nuestros entrenamientos que con su duración. Cuando sometemos nuestro organismo a un gran esfuerzo físico, alteramos el equilibrio ácido-base de nuestros músculos, debido a la gran cantidad de ácido láctico que producimos y que no somos capaces de desechar. Esta acidez muscular hace que nuestras células pierdan eficacia, por lo que nuestro rendimiento disminuye de forma significativa. ¿La solución? Evitar rodar en la medida de lo posible por encima de nuestro umbral anaeróbico durante mucho tiempo.

  • 3. Falta de hidratación: Otro de los cansancios más comunes sobre está relacionado con la pérdida de agua y sales minerales mediante la sudoración. Si no reponemos los líquidos perdidos, disminuye la cantidad de nutrientes que circulan por nuestra sangre así como el nivel de la misma, haciendo que nuestros músculos no reciban el oxígeno y combustible necesarios para poder contraerse con fuerza y eficacia. Este tipo de fatiga es la causante de los siempre temidos calambres. ¿La solución? Hidratarse adecuadamente, a razón de aproximadamente 750 mililitros de agua/bebida isotónica por hora de entrenamiento.
  • 4. Exceso de temperatura: Cuando nuestro organismo no es capaz de disipar todo el calor que generamos al realizar ejercicio físico, comienza a acumular temperatura. En condiciones de calor, mucha humedad y ausencia de viento, nuestro organismo fácilmente puede alcanzar los 38 o 39 grados de temperatura al entrenar. A partir de dicha temperatura (39 y 40 grados), nuestro rendimiento disminuye drásticamente por la acción de auto protección del propio organismo, en un intento de evitar consecuencias fatales. Este tipo de fatiga está muy relacionado con la hidratación, fundamental para que nuestro cuerpo sea capaz de regular su temperatura correctamente. ¿La solución? Hidratarse correctamente durante los entrenamientos y evitar las horas del día de mayor temperatura ambiental (fundamentalmente en verano). 

Fuente: Todo Mountain Bike

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24 de octubre de 2017 | 09:08
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