Enfermedades y deformaciones en el Museo del Prado

La consanguinidad de los Austria, falta de hormonas de crecimiento y enanismo son algunas de las revelaciones de los retratos del museo.

Como si fueran fotos de hoy, la fidelidad de muchos de los cuadros del Museo del Prado les permiten a los científicos identificar enfermedades, malformaciones y hasta consanguinidades en los personajes retratados.

Gemma Marfany, profesora de genética en la Universitat de Barcelona, y Alicia Megías, coordinadora de Bioquímica en la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid, en diálogo con el sitio http://www.agenciasinc.es/, analizan desde la bioquímica algunas varias de las figuras humanas que aparecen en las pinturas y a partir de eso arriban a conclusiones reveladoras.

Uno de las aspectos que hacen notar, es que en la sala de los retratos reales de Velázquez, todos los rostros presentan un parecido asombroso, lo que se explica no como un capricho del pintor, sino mediante la genética. De acuerdo a los estudiosm ningún miembro de la casa de Austria se libraba del mentón adelantado, el labio inferior grueso y la nariz bulbosa, lo que habla a las claras de varias generaciones de casamientos entre parientes cercanos.

“Los rasgos se van acentuando generación tras generación hasta llegar a Carlos II [último miembro de la dinastía], en el que son tan marcados que parece deforme y enfermo. Tantos casamientos entre primos hermanos y tíos con sobrinas hacen que su nivel de consanguinidad sea más elevado que si su padre y madre fueran hermanos”, explicó Gemma Marfany.

Otro aspecto importante de este trabajo lo marcan los bufones y los acondroplásicos –enanos– de los cuadros de Velázquez, quienes “esconden diferentes enfermedades genéticas, no todos son iguales. Es cuestión de investigar sobre los rasgos característicos de las distintas patologías. Un ejemplo es el retrato de Don Sebastián de Morra [1645], cuyas extremidades más cortas de lo normal sugieren que sufría acondroplasia”, explicó Megías.

Algo similar se puede apreciar en Las Meninas, donde hay dos personajes secundarios afectados por enanismo, cuyas físicas indican que no padecían la misma enfermedad. Nicolás Pertusato, el personaje situado más a la derecha, está bien proporcionado, lo que hace sospechar que tenía un déficit de hormona del crecimiento, mientras que Mari Bárbola, a su lado, tiene las extremidades anormalmente cortas, mientras que el tronco y la cabeza presentan un tamaño mayor, características propias de la acondroplasia.

La investigación de patologías o deformaciones a partir de los retratos del Museo del Prado también se realizó a partir de cuadros del Greco, Eduardo Rosales y Zurbarán, entre otros.

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Fuente: http://www.agenciasinc.es/

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5 de Diciembre de 2016|10:08
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