Rumbo a la estupidización: La credibilidad de los medios

Los niveles de credibilidad en los medios de comunicación no sólo de pueden medir por lo que dice la gente. Del periodismo a la propaganda.

Una encuesta dada a conocer ayer, revelaba que los diarios son los medios digitales más creíbles, por sobre las radios, canales de televisión, blogs, foros y, por supuesto, las redes sociales.

Bien mirado, es una buena noticia. Mal mirado, la preocupación debería comenzar a embargarnos a quienes tenemos a cargo parte de eso en lo que la gente más cree.

Es bueno que la gente les dé más crédito a los diarios online, pero a la vez esto tendría que ser un llamado de atención, porque si bien las personas tienen más confianza en lo que se dice en estos formatos digitales, también es sabido que la forma de leer ha cambiado, y ya hay estudios que han demostrado que muchos lectores (sino la mayoría) de medios 2.0 se “informan” leyendo el título, tal vez la bajada y con suerte los primeros párrafos de la nota. De hecho, se podría llegar a deducir que muchos “lectores” de diarios online se informan con la foto ilustrativa, principalmente, a lo que le suman algo de texto.

Y esto, por supuesto, muchos periodistas, editores y directores lo saben, y por eso pasan cosas que le quitan credibilidad al periodismo cuando se revelan, como el caso de la secretaria hot de Pepe Mujica, una mujer que trabaja en una dependencia del Gobierno uruguayo pero no es ni por asomo la secretaria del presidente. La revista que dio a conocer la entrevista que le había hecho a Fabiana Leis, tal es el nombre de la mujer en cuestión, la promocionó mal ex profeso, y luego de que todos conocíamos a Leis y a la revista, reveló que había una equivocación en la promoción, que era, ni más ni menos, que la mujer no era la secretaria de Mujica.

Pero también hay algo más que preocupa a la hora de hablar de credibilidad de los medios, y es la credibilidad de las fuentes. Si no, veamos lo que pasó esta semana, cuando el mundo entero conoció a Marwan, un niño de cuatro años que llegó a la frontera entre Siria y Jordania solo porque, según lo que informaba el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), su familia completa había sido asesinada en un ataque. Sin embargo, todo se trataba de una enorme mentira. Con una foto recortada del marco general (en el que había decenas de personas más), un organismo internacional engañó a todo el planeta, porque el niño, si bien se había separado de su familia, no llegaba solo a la frontera. Claro, Acnur salió a explicar el error, pero ya era tarde, porque la historia de Marwan había dado la vuelta al mundo.

A esto, por supuesto, hay que sumarle las intenciones de cada uno de los medios, las inclinaciones políticas, las operaciones que estamos acostumbrados a ver cotidianamente contra determinadas personas, los intereses de todo tipo que se mezclan con la información, el recorte que se hace de cada hecho (y de la foto ilustra ese hecho), y la enumeración podría seguir.

En tanto, en el caso de Argentina, se ha sumado otro fenómeno, que podríamos describir como una suerte de sordera selectiva de los lectores (o, generalizando, de los receptores de la noticia).

Esta sordera selectiva, impulsada y sostenida por los propios medios, se manifiesta en el hecho de que pareciera que cada lector ya no elige el diario que prefiere leer por los niveles de credibilidad que pudiera atribuirle, sino por los niveles de, por un lado, menor incomodidad, y por el otro, mayor acuerdo con lo que piensa. Por supuesto, una cosa lleva a la otra, porque si el medio que leo dice lo que yo pienso, entonces no me obliga a cuestionarme nada.

Es probable que hayan tenido la experiencia de encontrarse con gente que dice cosas tan abstrusas como “yo no leo Clarín, porque miente” o “yo no veo 678, porque miente”.

La pregunta que surge de esto es obvia: entonces, si quien pretende ser informado selecciona los medios por los que lo hará por ese tipo de empatías, ¿en serio cree que puede informarse?

Un poco más allá, ¿cómo pretende, pues, llegar a conclusiones personales si se está entregando mansamente a que otros opinen por ellos? ¿Si no asume que sólo oyendo una multiplicidad de campanas es como va a poder sacar sus conclusiones?

Para colmo, esta inclinación que parece predominar en la gente a elegir los medios de comunicación no por la credibilidad sino por el nivel de acuerdo con lo que estos digan es potenciada por los mismos medios, que, en su mayoría, conocedores de que esto está sucediendo, han dejado de lado el periodismo para pasar a hacer propaganda, aplicando los diez principios que en 1928 elaborara el inglés Arthur Ponsonby y que se conocen como el Decálogo de la Propaganda de Guerra.

A continuación, sólo reproduciremos ese decálogo, y que cada uno concluya, a partir de él, si lo que lee cada día es un diario o sólo un medio propagandístico.

Decálogo de la Propaganda de Guerra


1.“Nosotros no queremos la guerra”.

    2.“El enemigo es el único responsable de la guerra”

    3.“El enemigo es un ser execrable”

    4.“Pretendemos nobles fines”

    5.“El enemigo comete atrocidades voluntariamente. Lo nuestro son errores involuntarios”

    6.“El enemigo utiliza armas no autorizadas”

    7.“Nosotros sufrimos pocas pérdidas. Las del enemigo son enormes”

    8.“Los artistas e intelectuales apoyan nuestra causa”

    9.“Nuestra causa tiene un carácter sagrado, divino, o sublime”

    10.“Los que ponen en duda la propaganda de guerra son unos traidores”.

Alejandro Frias

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Opiniones (3)
3 de Diciembre de 2016|02:10
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3 de Diciembre de 2016|02:10
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  1. El periodismo argentino es el único que logra hacerle creer a un tipo que vive en un country, con 2 coches 0 Km, hijos en escuelas privadas de 3 idiomas, esposa hermosa con trabajo y salarios de primer mundo, que esto es una mierda y que todo está mal, así como a un tipo que vive en un asentamiento, sin techo de material, sin agua, luz ni servicio de transporte, con un trabajo de changarín, 7 hijos, una esposa y 2 amantes adolescentes, que estamos en el camino correcto y que todo está bien.
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  2. Leo casi todas las noches MDZ, a veces se pone "cholulo", copia noticias no veraces, como la del niño que menciona, fue como engañar a mi poca inteligencia con el episodio, un facil analisis bastaba; trato,intento no ser ciego y sordo, ..., salpico entre los distinto medios.., pero el cholulismo se generaliza.., no saben que informar porque lo que hacen justamente es eso, no informar.., parecen revista amarillas o radiolandia.., que me importa la vida de moria, o de la otras ( como lo hace una o como lo hace la otra).., lo que me interesa es lo que me afecta como ciudadano. Se me ocurre que la gente esta muy cansada de que le mientan. De hecho, comprar un diario escrito por ejemplo que trae como "100" hojas, la parte de noticias trae 4 o 5 hojas, pero de cosas que pasan en el cu.. del mundo, pareciera que aqui no pasa nada. El " periodismo" sigue una corriente editorial y son formadoras de opiniones, nunca son imparciales. ( + )
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  3. 1984 - George Orwell - ....., las mismas frases, la misma idea
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