Confirman las raíces negras del tango

Investigadores determinaron la relación del dos por cuatro con la presencia de descendientes de africanos esclavos en Buenos Aires.

Un grupo de investigadores logró revelar lo que hasta ahora aparecía como uno de los secretos mejor guardados de la historia del tango. Basados en entrevistas, viejos documentos, antiguas partituras, y ajadas fotografías que permanecieron ocultos durante años, confirmaron con rigor científico la influencia negra en los orígenes del género musical más representativo de los argentinos.

Tras un minucioso trabajo que demandó años, los investigadores determinaron la verdadera procedencia del tango que, según afirman, estuvo relacionada con la presencia de descendientes de africanos esclavizados en la Ciudad de Buenos Aires.

Las investigaciones estuvieron a cargo de la Cátedra libre de estudios afroargentinos y afroamericanos, que dirige el licenciado en Antropología Norberto Pablo Cirio. “En Argentina nunca se puso demasiado énfasis en identificar los orígenes o la influencia africana del tango; por el contrario, siempre se trató de invisibilizar u ocultar esta realidad”, explica el docente a Argentina Investiga. Y profundiza: “Para nuestro orgullo blancoeuropeo representa una piedra en el zapato, una mancha congénita que se ha intentado si no eliminarla, por lo menos ocultarla bajo la alfombra. Argentina no se diferencia de los demás países americanos por no tener población negra, sino por no reconocerla como parte integrante y viva de nuestra configuración sociohistórica e identitaria”.

Sin embargo, a través de la investigación, pudo re-descubrirse esta procedencia negra de nuestra música y ponerla en valor como un “acto de reivindicación histórica” de una comunidad que aún hoy continúa luchando por su reconocimiento.

La investigación de Cirio se apoya en antiguos documentos y relatos de la tradición oral, partituras, imágenes, y, sobre todo, en entrevistas a los propios descendientes de los negros esclavos provenientes de África. “Hay una enorme cantidad de documentos que dan cuenta de la presencia negra en el tango”, asegura el investigador. Como ejemplo, señala que la letra del tango “El Entrerriano”, que marca el comienzo de la denominada Guardia Vieja, fue compuesto en el año 1897 por Rosendo Mendizábal, un compositor afroargentino descendiente de negros esclavos. Y va más allá: “Aunque la mayoría de la gente lo desconoce, el reconocido pianista, compositor y director de orquesta, Horacio Salgán, tiene origen esclavo; y lo mismo ocurre con Guillermo Barbieri (abuelo de la actriz Carmen Barbieri), quien fue compositor y, además, guitarrista de Carlos Gardel”.

En cuanto a los ritmos que dieron origen al tango, Cirio detalla que las comparsas y los candombes afroporteños del siglo XIX constituyeron uno de los elementos fundantes del género que, por supuesto, también incluye la instrumentación europea y las danzas de salón. Sin embargo, el discurso hegemónico siempre negó la presencia de afrodescendientes y de aborígenes en la confirmación de nuestra identidad, y ayudó a invisibilizar esta cuestión. “Ahora nuestra idea es sacar a la luz aquello que estuvo oculto durante siglos”, sentencia.

Retumba Tango

La exposición que derivó en la muestra “Retumba Tango” se propone un recorrido original sobre el tango partiendo de un sujeto histórico concreto y vivo: el afroargentino del tronco colonial; un personaje hasta ahora inconsulto por todo investigador interesado, amateur o profesional.

La muestra, que se exhibe en el Museo de Instrumentos Musicales Emilio Azzarini, de La Plata, reúne, por primera vez, una amplia gama de documentos probatorios del surgimiento del tango en un contexto social donde los negros fueron artistas y protagonistas, y evidencia cómo han venido participando hasta el presente.

El recorrido propuesto comienza por el baile afroporteño por excelencia, el candombe. Y abarca objetos de destacados compositores e intérpretes negros, como fotografías, partituras y discos. Por último, se completa con partituras de compositores blancos que tratan, desde diversos aspectos, la cuestión de la negritud, contribuyendo, en buena medida, a un imaginario social incluyente de lo negro del tango.

Fuente: Eduardo Spinola, en http://argentinainvestiga.edu.ar/

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6 de Diciembre de 2016|05:17
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  1. ¿Confirman las raíces negras del tango? Como lo dice Guli, eso jamás estuvo en duda. Posiblemente por razones publicitarias, pareciera que los autores pretenden adjudicarse la invención de la pólvora o el descubrimiento del agujero del mate. Mucha tinta ha corrido sobre el particular, es demasiado tarde para venir con un "descubrimiento" tan revolucionario como ése. El tango, como bien lo dice Guli (otra vez) es el producto de una monumental fusión de culturas e influencias y de una evolución propia y constante. Una especialista en el tema es la socióloga porteña Susana Azzi, que ha dedicado su vida a investigar este fenómeno del tango, especialmente sus orígenes. Yo no conozco en profundidad su obra, pero tuve ocasión de comentarlo con ella misma ya que durante un tiempo (hace muchos años) intercambiamos correspondencia. Sin embargo no tuve la lucidez, en ese momento, de mecionar lo que años más tarde me fue decantando como la influencia principal del tango, el fado portugés. Es la primera vez que leo una opinión, la de Guli, en ese sentido, pero me parece un poco tímida, yo tiendo a creer que el fado es el componente principal del tango, los demás, muchos otros, son adornos. No son adornos superfluos, obviamente, sino muy importantes, pero la base del tango, a mi muy humilde y leal saber y entender, es esa canción portuguesa, el fado. Tampoco me parece atinado decir que la sociedad argentina se haya dedicado conciente y metódicamente, como lo insinúa esta nota, a suprimir u ocultar sus influencias negras, en cambio, cuesta mucho encontrar que se mencione la influencia portuguesa en la cultura porteña, aún siendo algo tan evidente y tan fuerte. Por ejemplo: La muy particular manera porteña de pronunciar la "y" y la "ll", cuando dicen "la cashe Lavashe", exactamente como los portugueses pronuncian la "ch". En portugués, "dame la llave" se dice "dame la shave" y se escribe "chave". No olvidar que Argentina fue el primer país americano en abolir la esclavitud, muchos años antes que sus vecinos, en 1813. Esto produjo el doble efecto de que los hombres víctimas de la trata dejaran de llegar a Buenos Aires y de que una buena parte de los que había fueran expatriados a países vecinos donde el régimen seguía vigente. Eso se sabe, nunca se negó, y explica en buena medida la tradicional escasez de hombres de color en Argentina (hay otras razones) y no creo que nadie se ocupara de negar las influencias que su presencia tuvo y dejó en la cultura, especialmente en la música. Por el contrario, la presencia portuguesa es lo que la sociedad porteña parece haber querido ocultar, y era multitudinaria. Sabemos que por el Pacto de Tordesillas y tras el descubrimiento del Estrecho de Magallanes (quien, de paso, era portugués), los españoles navegaban el Pacífico y los portugueses el Atlántico. Además, que mientras Lima era una megápolis de dos millones de habitantes, con un standard de vida de lujo para la época, Buenos Aires era una aldea barrienta de 40.000 almas. Puesto que Lima bajo el régimen colonial solo estaba autorizada a comerciar con la Metrópolis, Madrid, el único negocio realmente floreciente en Buenos Aires era el contrabando. Por esa razón la presencia portuguesa era tan importante. Buenos Aires era un verdadero enclave portugués, bien que clandestino. Los marinos portugueses traían toda clase de mercancía a Buenos Aires que luego llegaba a Lima por el camino del Tucumán, como se llamaba en esa época, burlando los controles aduaneros que, de paso, estaban en manos muy corruptas. A fines del siglo XIX, y ya terminado ese negocio, el fado debió ser el ritmo más conocido y popular entre las clases bajas de Buenos Aires, especialmente alrededor del puerto, habitado por los descendientes de aquellos marinos portugueses. El aporte, con el tiempo, de otras culturas es innegable, especialmente la canzzoneta napolitana y las baladas marsellesas, pero lo que le dio su carácter identitario más fuerte fue, sin lugar a dudas, la incorporación del bandoneón alemán. A partir de ese momento, el tango se diferencia fuertemente de la estética del fado. Baste con escuchar un viejo tango a guitarra y compararlo con un fado antiguo, son casi idénticos. La temática poética del fado, la nostalgia ("saudade", como bien lo señala Guli), permanece, en cambio, casi impoluta. Exprofeso me refiero a la cultura porteña y no a la argentina en general, pues el tango, si bien nos representa en el Mundo, es música de la ciudad de Buenos Aires, no es una música nacional. Recién en el siglo XX, el tango fue popularizándose en todo el territorio argentino, pero es música regional de Buenos Aires y, diría más, del puerto de Buenos Aires; bastante tardó el resto de la ciudad en aceptarla como propia. Saludos
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  2. Nunca se negó la raíz afroamericana del tango, ya que es hijo de la milonga y ésta del candombe. Tango, además era el nombre dado en época de la colonia, al lugar de reunión de esclavos. No se debe plantear que el tango tiene una raíz única y que de ella se llega en forma directa, por el contrario, el tango no se parece a ninguna otra música y a ninguna otra danza, ya que es un híbrido afro rioplatense, español y de migraciones europeas. Estas últimas aportaron en lo melódico y en lo instrumental: alemanes el bandoneón, judíos el violín, italianos la flauta y la pequeña tuba llamada bombardino, etc. Varios compositores e instrumentistas eran de origen judío, como el bandoneonista Antonio Gutman y el pianista Alfredo Soifer. La música parisina y el fado poseen algo de la nostalgia o mejor dicho "saudade" que contiene el tango.
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