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Vuelven los hinchas de Boca: ¿Apoyarán a Bianchi?

Por primera vez en el torneo, Boca jugará ante su público. ¿Creés que apoyarán a Carlos Bianchi?. ¿A quién culparán?.

El domingo será el veredicto: por pimera vez en el año, Boca jugará en la Bombonera con público. Ese será el termómetro en momentos en que la fiebre es sólo un síntoma y cuando, por debajo, avanza la enfermedad de un equipo sin alma y sin juego, algo elemental cuando se habla de un equipo de fútbol.

La misma Bombonera que el 8 de diciembre de 2012 se transformó en un cabildo abierto y pidió (y logró) el regreso de Carlos Bianchi, ahora puede ser un tribunal descontrolado, ante una campaña pobrísima, con un solo punto cosechado sobre 9 jugados, y sin un triunfo desde hace más de tres meses.

Boca no juega, no pelea, no resiste y -lo peor de todo en una situación complicada- no gana. Y si bien la hinchada de Boca es probadamente leal y agradecida, la paciencia suele tener un límite hasta para los más pasionales y sentimentales.

Pero aunque eso ocurriera, y ya sea por nerviosisimo y enojo de la multitud o por hartazgo del propio Bianchi, el equipo se quedara sin DT este domingo, la medida en sí no implicará cambios sustanciales ni soluciones mágicas.

Boca no tiene plantel, no tiene jugadores de nivel capaces de superar una instancia tan negativa como la actual, no tiene recambio con experiencia y no tiene resto anímico.

La desidia, la abulia, el conformismo y los billetes abundantes y fáciles ganados por los jugadores sin la exigencia de una contraparte, llevaron a esta situación: a este equipo le da lo mismo ganar que perder, y eso lo ha llevado a un pantano en el cual se hunde el presente de Boca, y tal vez también el futuro a corto y mediano plazo.

Los dirigentes tienen una responsabilidad ineludible: gestionan mal, anteponen negocios de grupos y de intermediarios a la defensa de los intereses del club, utilizan a Boca para dirimir la interna política del Pro, y son altamente incapaces para resolver cuestiones específicas de un club de fútbol.

En ese caldo, la complicidad de la dirigencia que encabeza Daniel Angelici con la barra brava nunca dejó de ser una realidad, y allí también destaca la desidia que perjudica al `Xeneize`: hay un dejar hacer que en un semestre le costó a Boca dos sanciones a su estadio.

El castigo de jugar sin público después de sendas tardes de cotillón y descontrol, y a ninguno de los dos, barras y dirigentes macristas, tampoco parece importarles si el público está o no en la Bombonera.

En lo futbolístico, es evidente que Bianchi no encontró soluciones en sus variantes tácticas, ni respuestas en sus jugadores. La espera larga y tediosa por el regreso de Juan Román Riquelme tampoco parece ser conducente, toda vez que el `10` viene jugando muy poco por lesiones reiteradas, y en donde sus 35 años ya juegan un papel importante.

Una vez que empiezan los partidos, se ve con claridad la pobre disposición de un equipo sin impronta propia: cualquier rival lo presiona con facilidad, y casi todos recurren a las faltas tácticas para interrumpir cualquier atisbo de juego boquense.

La pregunta obligada es: ¿y por qué Boca no presiona así, como lo presionan, y por qué sus medios ne recurren a las faltas tácticas de la que sus rivales abusan?. Hasta picardía le falta a este equipo, aunque sea dificil de creer en un conjunto de Bianchi.

Si el resultado ante Estudiantes hiciera estallar la bronca en la Bombonera, Boca podría quedarse no sólo sin DT, sino sin proyecto para este semestre. Porque Bianchi igual será idolatrado por los tiempos de los tiempos por una hinchada de reconocida nobleza. Los jugadores, en cambio, salvo tres o cuatro excepciones, no correrán la misma suerte.

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9 de Diciembre de 2016|22:07
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