Una única sensualidad

Les preguntamos a un grupo de chefs, entre los más prestigiosos de nuestro país, como relacionan comida y amor, cocina y sexo.

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  ¿Hay comidas o alimentos propicios para el amor?, ¿cómo se preparan para una noche apasionada?, ¿tienen un menú infalible? Cada uno, con su bagaje de aromas, sabores, sueños y amores respondieron divertidos y encantados.

Jean Paul Bondoux. Chef propietario de La Bourgogne.

La cocina y el amor son emociones, es ese el punto de unión. Pero hay para mí un orden muy claro y es:

1-      El placer de la comida, si no comes no vives, no haces nada.

2-     El placer del sexo.

La comida es un acto de amor, de compartir, de dar placer, de sentir placer. La preparación en torno a ella es ya parte de la noche de amor.

Para mí, no existe una comida que no esté ligada al amor, porque es así como concibo la preparación de una comida. Para mí todo está en la emoción, la energía, la honestidad, la transparencia.

Me gusta la mujer que disfruta de la comida y que tiene formas. En Francia se dice “Salir con la flaca y dormir con la gorda”. Más allá de todo esto debo confesar que mi primer amor no es una mujer, sino la gastronomía.

 

Dante Liporace. Chef ejecutivo de Tarquino Restaurant.

No, realmente no hay una comida para fomentar o realzar el amor, condimentar un acto, eso lo pone el comensal y situación del momento, obviamente si percibe todo el amor que yo le pongo a cada plato puede resultar que tenga la mejor noche de amor y sexo de su vida.

Si el comensal logra estar receptivo, la carga de sensibilidad y pasión que le pongo a mis preparaciones puede hacer explotar la noche.

Un menú infalible para mí son las pastas con un buen vino, y otro, una cena de alta cocina con platos fuera de lo común y perfectos, acompañados de buena música.

 

Javier Urondo. Cocinero y creador de Urondo Bar.

En el restaurante, tenemos una suerte de estadística a partir de observar a los comensales e imaginar según lo que come cómo será su desempeño en el amor.

Hacemos como una analogía, las personas que son todo terreno, que comen de todo, me parece que siempre van a estar más dispuestas y accesibles al amor.

Las personas que tienen mucho problema con la comida, con los puntos de cocción, con si le podemos sacar este ingrediente al plato, supongo que esa neurosis también se traslada al momento del amor, que si está la ventana abierta o cerrada, que si está la luz prendida o apagada, si las sabanas le raspan, tiene un montón de problemas que no van a facilitar el amor sino más bien entorpecerlo.

Para mí el amor no es aséptico ni la comida es aséptica, es biología en funcionamiento todo el tiempo, mucha fermentación, mucha química jugando.

Fuente: Revista Quid. Producción Mónica Tracey

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25 de septiembre de 2017 | 12:56
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