El retortuño, nuestra planta contra el cáncer

Un grupo de investigadores mendocinos ha realizado pruebas con plantas autóctonas con muy buenos resultados contra los tumores.

Nuestra memoria lo ha registrado desde que éramos niños. Cuántas veces habremos juntado varios de ellos para escuchar con más intensidad el ruidito que hacen al agitarlos. Y ni hablar de ese color amarillo, que nos atrae sin razones. Si hablamos del retortuño, hablamos de nuestra tierra, de la aridez, de una suerte de romance con las plantas, porque su forma ejerce mucha atracción sobre nosotros, y ahora, a todas esas bondades ligadas a los sentimientos, se suman sus efectos medicinales, que podrían llegar hasta la cura de tumores cancerígenos.

En su página web, Argentina Investiga dio a conocer que científicos de la Faculta de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), dirigidos por el doctor Carlos Gamarra Luques, se encuentra analizando los efectos medicinales que ciertas plantas autóctonas de la región tienen sobre algunas células tumorales, con resultados positivos en una de ellas hasta el momento: el retortuño.

La necesidad de explorar nuevas opciones terapéuticas que mejoren la situación de los enfermos de cáncer llevó a los investigadores a realizar pruebas con plantas autóctonas, entre las cuales se encuentran varias para las cuales la medicina describe distintos usos en el cuidado y preservación de la salud, como el pájaro bobo, el chañar, el retortuño, el aguaribay y la jarilla, todos vegetales autóctonos de los cuales ya se hallan científicamente documentadas sus propiedades antiinflamatorias, antifebriles, antibióticas, insecticidas y antioncológicas.

Respecto de esta última propiedad, la información es escasa e insuficiente, por ello, el objetivo de la investigación es profundizar, describir y comparar las acciones antiproliferativas (aquellas que impiden dividirse y seguir creciendo a las células) sobre líneas celulares de cáncer humano de los compuestos químicos contenidos en los extractos acuosos de las especies enumeradas.

“Esto puede ser muy significativo, ya que si se lograra evitar que las células cancerosas proliferaran sería algún tipo de blanco terapéutico, algún tipo de terapia positiva para esta enfermedad”, explicó Gamarra Luques a Argentina Investiga.

El proyecto de investigación comenzó en el 2011, y el procedimiento para obtener el extracto es el de hervir las hojas de estas cinco especies.

Luego, este extracto se agrega a los medios de cultivo usados para hacer crecer células tumorales in vitro en distintas concentraciones. “A estas plantas las obtenemos siempre en el mismo lugar geográfico. Porque la planta, dependiendo del agua o de la exposición a insecticidas, podría tener distinta composición de químicos. Nosotros la sacamos de un campo virgen, en Lavalle, donde termina el río Mendoza y vamos a cosecharla en diciembre, cuando la planta está en flor. Es importante tener en cuenta la época de la planta, y que el momento de la floración sea el momento de la cosecha. Una vez cosechadas, tenemos 48 horas para separar todas las hojas de los tallos, de los frutos, de las flores y de las raíces”, explicó el docente e investigador.

Específicamente, el extracto actúa sobre la célula y por distintos mecanismos hace que, primero, no se divida más y, al no poder dividirse, actúan mecanismos que determinan su propia muerte.

Como resultado de los ensayos realizados, los investigadores llevaron a cabo un hallazgo interesante, según explicó el director del equipo. “Esto lo hicimos en estos cinco compuestos, pero fueron muy importantes los descubrimientos que se obtuvieron sobre el retortuño, porque no había sido descripto nunca y resultó en mínimas dosis. No había ninguna propiedad antiproliferativa descripta para Prosopis [su nombre científico], y nosotros encontramos que, a muy bajas concentraciones, se inhibe el crecimiento de las células tumorales y, si les damos un poquito más, empiezan a morirse”, señaló.

“Estamos muy contentos con esto pero, obviamente, es una investigación que recién empieza”, concluyó Gamarra Luques.

Fuente: http://argentinainvestiga.edu.ar/

Opiniones (3)
11 de Diciembre de 2016|07:26
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11 de Diciembre de 2016|07:26
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  1. Las asociaciones contra el cancer deberian juntarse o crear algun tipo de fondo solidario para pagar estas investigaciones, ya que desde lo privado este tipo de investigaciones, no prosperan, no conviene porque no es negocio curar. Justamente hace unos dias en la pagina de La Nacion en el apartado "Conversaciones" una entrevista a Gabriela Cinat, jefa de Oncología del Instituto Roffo. Y al parecer, lo que buscan los laboratorios es crear un medicamento que no cure, sino que convierta la enfermedad en algo "cronico", que no avance, SIEMPRE Y CUANDO SE TOME EL MEDICAMENTO. Bien perverso el asunto. Les dejo el enlace para el que lo quiera ver. http://www.lanacion.com.ar/1901754-gabriela-cinat-la-mitad-de-los-canceres-se-curan
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  2. tiempo atras era la jarilla ahora el tetrotuño, yo recomendaría que hasta que no tengan algo mas claro, pruebas con mas resultado, dejaran de llamar a los medios para hacer notas que no los favorecen, este tipo de cosas solo da llama a la esperanza, y a que la gente se entusiasme en productos no testeados con un grado positivo.
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  3. muy interesante!! sigan adelante........
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