Cómo entrenar la mente de un corredor

Hay quien asegura que se corre un 10% con las piernas y un 90% con el cerebro. Puede que esta afirmación sea algo exagerada, veamos.

Es cierto es que el axioma “mens sana in corpore sano” también se puede formular como “para tener un cuerpo sano hace falta una mente sana”

Son muchos los estudios que explican cómo entrenar nuestro cerebro de manera que éste nos ayude a entrenar nuestro cuerpo. Varias tendencias que se focalizan en unos u otros aspectos y cuya conclusión más clara es que existen muchos modos de poner nuestra mente al servicio de nuestros objetivos.

Repaso de algunas de esas disciplinas que se dedican al entrenamiento de la mente, centrándonos en tres grandes grupos: neurociencia, nutrición y espiritualidad.

El cerebro

Hay estudios que se basan en lo que se ha denominado como neuroplasticidad, que sería -hablando en plata- eso de que nunca se deja de aprender; y aprender tiene una consecuencia directa en nuestro cerebro. Las neuronas y cómo se conectan entre sí cambian en función de aquello que aprendemos y de cómo las utilizamos.

Depende de cada uno dejar que estos cambios sean fortuitos o tomar el control de los mismos, preocuparse de dar a su cerebro la forma deseada. Existen muchas prácticas que nos ayudan a evitar la atrofia y la falta de plasticidad. De hecho, hablamos de deporte mental cuando nos referimos a la práctica continuada y repetida que permite no sólo trabajar con nuestras neuronas, sino llegar a tener control sobre ellas, del mismo modo que al hacer ejercicio físico podemos acabar moviendo músculos que no sabíamos ni que teníamos.

Juegos como el ajedrez, y más recientemente el poker, se consideran deportes mentales en toda regla. El uso de las nuevas tecnologías facilita su práctica, en especial el juego de naipes, que ha pasado de ser considerado azar a ser visto como un ejercicio de cálculo de posibilidades. Internet ofrece una pista de entrenamiento gratuita donde aprender y practicar un juego que se está convirtiendo en uno de los favoritos de los deportistas de élite.

Además del deporte mental, nos encontramos también con la “práctica reflexiva”, llamada así por un doble motivo: porque se trata de pensar en aquello que hacemos y porque refleja en el presente situaciones positivas del pasado. Ni siquiera es necesario que se trate de una gran victoria, sino que es simplemente recuperar las sensaciones que nos dejó un buen entrenamiento. Los deportistas de élite no sólo juegan al poker en sus ratos libres para entrenar su cerebro, sino que utilizan trucos para reflejar en el presente una buena práctica del pasado. Un ejemplo clásico es el puño de Rafa Nadal y su famoso “¡vamos!”, que es un gesto que sirve para establecer una conexión con un momento positivo del pasado y recobrar una mentalidad ganadora.

La alimentación

Parece que cada vez más gente tiene claro que somos lo que comemos. Se habla de “food for thought” o comida para el pensamiento, y también de alimentos inteligentes

 

Los antioxidantes de frutas como la manzana o los alimentos ricos en omega-3 como el salmón se están reivindicando como los mejores sustitutos naturales de suplementos alimenticios que no son necesarios si se come de manera consciente y equilibrada.

Del mismo modo que nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan alimentarse de forma adecuada, ambos precisan también descansar. Igual que podemos hacernos cargo de cómo le damos forma a nuestro cerebro, si queremos el máximo rendimiento físico también debemos ocuparnos de cómo comemos y de cómo dormimos.

El espíritu

No nos referimos a ningún paradigma religioso, sino a los efectos positivos que tiene la eliminación del estrés. Correr puede llegar a convertirse en una preocupación y en fuente de estrés si no sabemos establecer y gestionar de manera adecuada nuestros objetivos.

El ejercicio físico puede ser una forma de meditación, como lo es claramente el yoga, pero también la meditación puede ayudarnos a rendir más físicamente. Aquéllos que corren o caminan saben que estar mirando el reloj cada dos por tres es contraproducente: se acaba perdiendo más tiempo del que se gana. En ocasiones se recomienda, incluso, dejar los cascos y la música en casa para poder poner todos los sentidos en lo que estamos haciendo.

Concentración y motivación. Si falla el ánimo, falla el cerebro y fallan las piernas. Por suerte, también se puede trabajar la motivación, tal y como se explica en el libro de Jeff Galloway. Al final, es todo un engranaje que necesita estar bien engrasado: deporte mental, prácticas reflexivas, alimentación, meditación, control y... a correr.

 

Fuente: Run and Walk

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23 de agosto de 2017 | 22:50
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