Caso Oros: confirman que hallaron una bala de un arma no reglamentaria

Se trata del efectivo Jorge Urrutia, quien declaró que el mismo día del episodio, encontró tres balas en la escena. Sin embargo, en un primer momento todas fueron reconocidas como de 9 milímetros y después, con la investigación, verificaron que una era de 22 -arma no reglamentaria- y que sería la que tenía Oros. El llunes se reanuda el debate.

La cuarta jornada de juicio por la muerte del joven Jonathan Oros tuvo poco de sobresaliente esta mañana en la Séptima Cámara del Crimen. Entre lo más importante, se destaca la declaración del efectivo Jorge Urrutia –de la Policía Científica- quien participó de las pericias que se efectuaron en la comisaría 33 del barrio San Martín el día de la balacera y quien reafirmó que ese día encontraron tres balas: una en el interior de la guardia, otra en la pared del patio y una tercera también afuera, frente al hall de entrada.

Lo llamativo es que, en un principio, los tres proyectiles fueron identificados como de armas calibre 9 milímetros, pero –a los pocos días, con el transcurso de la investigación- quedó confirmado que los restos de plomo de uno de los proyectiles –el que hallaron frente al hall- era de 22 milímetros. Todo esto fue ratificado esta mañana por Urrutia y, de esta, quedaría comprobada la existencia de un arma no reglamentaria –la de los efectivos son 9 milímetros- y es la que, de acuerdo a la versión de los policías, esgrimía Oros cuando irrumpió a balazos en la dependencia.

Urrutia también destacó que los restos plúmbeos –bala- del 22 no estaban manchados con sangre, aunque destacó que tampoco tenía marcas de haber rebotado por la sala. En tanto, también hizo alusión a una cuarta vaina –también de 9 milímetros- que fue encontrada a través de un rastreador en el espacio verde ubicado en el frente de la dependencia, hallazgo que fue concretado por otro efectivo –Carlos Citariello- 18 días después del hecho, es decir el 25 de enero del 2007.

El martes podría conocerse la sentencia para el agente Claudio Vaca –separado de la fuerza- e imputado por el homicidio en exceso intensivo de legítima defensa del joven Jonathan Oros, quien murió tras dos días de agonía luego de ser baleado en la comisaría 33 el domingo 7 de enero del 2007 por la mañana

Todas disparadas

Asimismo, el uniformado destacó que esa mañana, ni bien ingresó a la escena del crimen, encontró dos armas –una 9 milímetros en el mostrador y otra 22 más abajo- y el propio Vaca le entregó una tercera –también reglamentaria- en ese mismo momento. Urrutia destacó que, basándose en el informe de balística, las tres armas habían sido disparadas recientemente.

Al ser consultado sobre si había alguna forma de determinar, no a ciencia cierta, dónde le habían disparado al joven Oros, el efectivo fue muy claro: “De acuerdo con las vainas que encontramos, todo ocurrió en el exterior, frente al hall de entrada. Y luego el cuerpo fue desplazado desde afuera hacia adentro, puede haber sido por otros o puede haberse movilizado por su cuenta el joven”, destacó en medio de un extenso interrogatorio.

Más testimonios

Además de Urrutia, declararon hoy el jefe de la dependencia donde tuvo lugar el ataque, Gustavo Becerra, y Enrique Gauna, quien supervisó el trabajo de Urrutia esa mañana. El primero de estos destacó que ese día él no estaba en funciones, pero que ni bien se enteró de lo acontecido se constituyó en el lugar. Allí el primero en darle un pantallazo fue el coordinador de la departamental Capital, Manuel Gutiérrez, quien le relató a grandes rasgos lo sucedido, aunque luego fueron los efectivos que estaban de guardia ese día quienes le ampliaron todo.

“El propio Vaca me dio la novedad, y estaba bastante tranquilo. El resto del personal estaba alterado, como todo el ambiente. Yo llegué y vi que estaba todo cercado, por lo que me mantuve al margen de todo el operativo”, destacó Becerra, quien agregó que durante varios minutos después de ocurrida la muerte de Oros, Vaca y sus compañeros –Ricardo Moyano, Mónica Arias y Manuel Quiroga- permanecieron juntos en una de las piezas de la dependencia. Asimismo, Becerra relató que, si bien vio que Oros estaba esposado y tendido en el piso, en la dependencia no tenían esposas.

Luego fue el turno de Gauna, quien poco aportó ya que dijo que su función esa mañana fue la de “supervisar la labor de Urrutia en el lugar”, por lo que todo lo que sabía de esa mañana era lo que su subordinado había instruido.

La reanudación del debate será recién el lunes cuando, a las 9, los jueces Agustín Chacón, Pedro Carrizo y Gabriela Urciuolo escuchen –según está previsto- a la auxiliar Mónica Arias (quien estaba al frente de la comisaría esa mañana), a Esteban Manrique (el otro joven que estuvo toda la noche anterior con Oros y Hugo Murúa), a Anselma Carabajal (junto con Cristian Cifuentes, la otra vecina que presenció esa mañana lo ocurrido afuera de la dependencia) y al efectivo de científica Citariello (quien encontró la cuarta vaina de 9 milímetros unos días después), entre otros.
Opiniones (1)
25 de septiembre de 2017 | 17:16
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25 de septiembre de 2017 | 17:16
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  1. PERO QUE PAA ACA LOCO SON MOGOLICOS AHORA NO SE DIERON CUENTA DE LAS BALAS ES UNA CLARISIMA DIFERENCIA DE TAMAÑO DE UNA BALA DE 9mm UNA DE UN 22 POR FAVOR QUE CHANTAS SON
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