Hace mil años, ya hacían en Perú cirugías cerebrales

El descubrimiento de craneos perforados hace inferir que los habitantes de Andahuaylas, en Perú, hicieron importantes avances médicos.

Arqueólogos que excavaban en Santa Bárbara en la parte centro-sur de la provincia andina de Andahuaylas, en Perú, han desenterrado los restos de 32 personas cuyos cráneos presentaban signos reveladores de 45 trepanaciones diferentes (técnica médica consistente en agujerear el cráneo). Nueve de los 32 tenían más de un agujero perforado o un corte en sus cráneos.

Los entierros datan del período comprendido entre el 1000-1250 dC, un tiempo de gran agitación tras el colapso del Imperio Wari.

Según el bioarqueólogo Danielle Kurin, durante cerca de 400 años, o sea, desde el 600 hasta el 1000 d.C., el área de trabajo –lugar donde residieron los Andahuaylas– estaba viviendo un periodo próspero dentro de un imperio enigmático conocido como Wari. "Por razones aún desconocidas, el imperio se derrumbó repentinamente y el colapso de la civilización trajo multitud de problemas".

"Pero es precisamente en momentos de colapso donde se aprecia la resistencia y arrojo de la gente que vivía aquí", continua Kurin. "De la misma manera que los nuevos tipos de heridas de bala de la Guerra Civil dieron lugar al desarrollo de mejores cascos, este pueblo en el Perú hizo lo mismo empleando trepanación para hacer frente a nuevos retos como la violencia, las enfermedades y la depravación hace 1.000 años".

Se observó que los agujeros fueron perforados por encima o al lado de fracturas preexistentes en el 44% de los casos, y la cifra puede ser baja debido a que la trepanación podía ocultar fácilmente la evidencia de los traumatismos. De ello se puede inferir que los tiempos de conflicto verían importantes avances en cirugía craneal, simplemente porque hay más heridas a tratar.

Eso no quiere decir que los traumatismos cerrados fuesen la única condición para realizar la trepanación. Cualquier afección craneal, infecciones o la hinchazón de un dolor de cabeza persistente podrían haberse abordado a través de la cirugía de la perforación del cráneo.

No todo el mundo era un candidato, sin embargo. Hubo un tabú cultural en Andahuaylas contra trepanar los cráneos de las mujeres y los niños. De hecho, de los 32 cráneos encontrados, 25 eran masculinos y sólo tres femeninos (hay cuatro adultos cuyo sexo no se pudo establecer.)

El equipo de Kurin encontró una variedad de diferentes técnicas de trepanación: raspado, corte y perforación. En algunos casos se les administró post-mortem y son claramente experimentos, al igual que los estudios de cadáveres en las escuelas de medicina de hoy.

"Como bioarqueólogos, podemos decir que se estaban experimentando con los cuerpos recién muertos, ya que podemos medir la ubicación y profundidad de los agujeros que hay", apuntaba Kurin. "Por ejemplo, en uno de los cráneos había agujeros de diferentes profundidades, lo que corrobora que se estaba experimentando con ese cráneo".

Un cráneo momificado ofreció una buena oportunidad para conocer los tratamientos. Se trata de un caso en el que se aprecia una trepanación en la que se utilizó la técnica de raspado en la parte posterior derecha del hueso parietal que se encontraba en el proceso de curación en el momento de la muerte.

Esta área no tiene el pelo largo, a diferencia del resto del cuero cabelludo y en el microscopio se ve un corte limpio: el corte está en un área asociada con el dolor de la migraña. No hay crecimiento óseo posterior a la cirugía, así que o bien el paciente no sobrevivió a la cirugía o era un experimento post mortem.

Sin embargo, se han encontrado los restos de una sustancia oscura sobre el taladro, un lodo espeso con una huella digital incrustada en él. Los arqueólogos creen que puede ser los restos de una cataplasma a base de hierbas.

El grupo de cráneos que ya ha demostrado ser un tesoro de información, es la colección más grande y contextualizada de cráneos trepanados del mundo.

El bioarqueólogo quiso añadir valor a este hallazgo mostrando dos ideas extraídas de la investigación: "Estos pueblos antiguos no pueden hablar con nosotros directamente, pero sí nos dan información que nos permite reconstruir algunos aspectos de sus vidas y sus muertes, e incluso lo que ocurrió después de sus muertes. Es importante destacar que no hay que mirar a una situación de colapso como el comienzo de una 'edad oscura', sino más bien como una época que engendra resistencia y fomenta impresionante innovación dentro de la población".

Fuente: http://redhistoria.com

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