Libros testimoniales para leer en el verano

El cubano Leonardo Padura, el nicaragüense Rubén Darío y el argentino Norman Briski, un trío más que interesante para estas vacaciones.

Llegan tres libros testimoniales de grandes referentes de la literatura y el teatro. El cubano Leonardo Padura, el nicaragüense Rubén Darío y el argentino Norman Briski conforman un trío más que interesante para leer en estas vacaciones.

El viaje más largo, de Leonardo Padura

Las grandes historias de los pueblos suelen pasar por sus héroes, sus próceres, sus personalidades destacadas en los distintos ámbitos. Pero también están constituidas por los otros hechos, por los relatos de la gente, por las cotidianeidades que periodistas como el cubano Leonardo Padura deciden rescatar, un poco para que no sean olvidadas y otro tanto porque pintan el fresco de la cultura de una nación.

El viaje más largo (Capital Intelectual) es una compilación de esas pequeñas grandes historias, recuperadas por uno de los artífices de la senda que marcaría un cambio radical en el periodismo de los años 80 en la isla, un período de reacción en Cuba, como lo define el autor en el prólogo.

Con una combinación que estrecha vínculos entre el periodismo, la literatura y la política, Padura es uno de los representantes de una etapa en la que se vivieron varias tensiones al interior de la Revolución Cubana.

El registro de personajes y sus vidas que hace Padura incluye a los chinos que llegaron a Cuba para ganar dinero y regresar a su tierra pero que nunca pudieron volver a salir de la isla, las nostalgias del percusionista Chano Pozo, la vida del proxeneta Yarini y la búsqueda de la fortuna de inmigrantes españoles, alemanes y franceses, entre otros.

El empleo de recursos narrativos para cada uno de los reportajes incluidos en El viaje más largo hace que estos textos trasciendan los tiempos en sus dos facetas, la periodística y la literaria.

Viajes de un cosmopolita extremo, de Rubén Darío

A un siglo de publicados los textos que componen Viajes de un cosmopolita extremo (Fondo de Cultura Económica), la selección realizada por Graciela Montaldo de las crónicas de Rubén Darío marca una forma de observar aquel mundo de principios del siglo XX a través de los ojos de uno de los más grandes poetas de todas las épocas.

Darío, observador agudo de su entorno, no se detiene en estas crónicas en el mero registro de los hechos. Por el contrario, también opina, a la vez que revela aspectos culturales de cada una de las ciudades en las que se detiene.

Buenos Aires, Santiago de Chile, Río de Janeiro, Nueva York, Londres, París. Las grandes ciudades de la época transformadas en escenarios en los que las sociedades realizaban sus puestas en escena para que este espectador único que era Darío las registrara.

El arte, la política, la sociedad. Nada escapa a la mirada de este “cosmopolita extremo” en estos textos que fueron difundidos en su momento por diarios y otras publicaciones y que bajo la selección de Montaldo se convierten en un retrato de ese mundo que dejaba atrás el siglo XIX y se introducía en un imprevisible siglo XX.

Mi política vida, de Norman Briski y Carlos Aznárez

Partamos ya desde el nombre: Mi política vida (Dunken). Norman Briski y Carlos Aznárez no eligen para este libro una estructura del tipo “mi vida política”, y está claro por qué. Una estructura como la última pondría a la política como una parte más en la vida de Briski, pero al proponer “mi política vida” ya está dejando en claro cuál fue el camino elegido por este enorme actor para que su vida no fuera un mero permanecer.

A través de una extensa entrevista con Carlos Aznárez, Briski reconstruye su militancia desde su juventud hasta la actualidad y su conceptualización del arte como una herramienta más de lucha.

Montoneros y el Peronismo de Base, su paso por países latinoamericanos y europeos, el grupo Brazo Largo y su opción por Luis Zamora son, entre otros, los temas en los que el actor se explaya.

El libro también incluye textos de Briski y una galería de imágenes que lo muestran desde pequeño, en su escuela primaria, hasta ya adulto militando con el arte y la acción.

Testimonios de un hombre político que sostiene: “Me doy cuenta de que si para JP Sartre el paragua de todo su pensamiento fue la filosofía, para mí, humildemente, fue la política. El teatro, el amor, el deporte, la filosofía siempre entraron por la puerta de mi política libertaria”.

Alejandro Frias

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9 de Diciembre de 2016|18:16
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