La miseria de los zoológicos humanos

Durante el siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX, estuvieron de moda en Europa espacios para mostrar a los nativos de tierras lejanas.

La idea de una supremacía racial, de una condición evolutiva por encima de los demás, fue uno de los argumentos en los que Europa se basó durante siglos para conquistar y colonizar el mundo. Y si los europeos estaban convencidos de esta superioridad, está claro que, como consecuencia segura, una exposición de aquellas personas a las que no consideraban tales no estaba para nada enfrentado con la moral.

Así fue como, durante el siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX, estuvieron de moda en Europa los zoológicos humanos, que, con variantes ínfimas, intentaban mostrar a los nativos de tierras lejanas en sus costumbres.

Personas de todos los continentes fueron expuestas como objetos extraños en zoológicos de Londres, París, Berlín, entre otras ciudades.

Las imágenes que mostramos a continuación pertenecen a la época a la que nos referimos, pero hay experiencias de exposiciones de humanos previas.

Uno de los antecedentes más antiguos de zoológico humano hace referencia a la colección de Moctezuma, en México, que no sólo consistía en la exposición de animales importados de toda Mesoamérica y Aridoamérica, sino que también exhibía a personas poco comunes como enanos, albinos y jorobados.
En el Renacimiento, los Médici crearon una importante colección de animales en el Vaticano, y en el siglo XVI, el cardenal Hipólito de Médicis tenía una colección de gente de diferentes razas. El mismo dijo que entre sus "bárbaros" se escuchaban hasta 20 idiomas, ya que tenía entre su colección moros, tártaros, indios, turcos y africanos.

De hecho, Cristóbal Colón llevó a Europa aborígenes americanos para mostrarlos como rarezas ante la realeza que había financiado su viaje.

Siameses, enanos, gordos, altos, bajos, y hasta el famoso caso del “Hombre Elefante” fueron expuestos como objetos, y a todos ellos se sumaron los nativos de los continentes a los que los europeos llegaban.

Una memoria de la barbarie humana.

En Imágenes