Descubrimientos sobre la vida y los usos de los neandertales

Tenían la capacidad de desarrollar el pensamiento simbólico complejo. La organización de los espacios que habitaban.

Un estudio publicado en The Journal of Quaternary Science revela que un yacimiento arqueológico clave ha conservado depósitos geológicos que se creían perdidos a raíz de una excavación que tuvo lugar hace 100 años.

El descubrimiento fue hecho cuando el equipo emprendió el trabajo de campo para estabilizar e investigar una parte de la cueva de “La Cotte de St. Helier”, en el sureste de la costa de Jersey.

Una gran parte del lugar contenía sedimentos que datan de la última edad de hielo, preservándolos 250.000 años del cambio climático y la evidencia arqueológica.

Asimismo, se han encontrado más herramientas de piedra neandertales que en todas las islas británicas juntas y se cree que contiene a los únicos Neandertales tardíos conocidos en el Noroeste de Europa.

“En términos de volumen de sedimentos, la riqueza y la profundidad del yacimiento arqueológico, no hay nada que se le parezca en las islas británicas. Dado que pensábamos que estos depósitos habían sido retirados en su totalidad por los investigadores anteriores, el haber encontrado que aún queda tanto es realmente emocionante, tanto o más que el descubrimiento de un nuevo sitio“, comentaba el Dr. Matt Pope del Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres, quien ayudó a dirigir el estudio.

Se ha procedido a fechar ópticamente los sedimentos con una técnica llamada estimulación de luminiscencia, que mide la última vez que los granos de arena fueron expuestos a la luz solar. Esto se llevó a cabo en el Laboratorio de Investigación de la datación por luminiscencia para la Arqueología y la Historia del Arte en la Universidad de Oxford.

Los resultados mostraron que una parte de la secuencia de sedimentos data entre los 100.000 y los 47.000 años de edad, lo que indica que los dientes de los neandertales que fueron descubiertos en el lugar en el año 1910 eran más jóvenes de lo que se pensaba, y probablemente, pertenecían a uno de los últimos neandertales que vivieron en la región.

“El descubrimiento de que todavía existen estos depósitos y pueden estar relacionados con los depósitos excavados previamente abre un abanico de posibilidades muy interesantes” dice el Dr. Martin Bates, de la Universidad de Trinity St. Davids, quien encabeza el trabajo de campo actual en el yacimiento.

Los hallazgos traen las grandes colecciones de herramientas de piedra, huesos de animales y, por supuesto, el hombre de Neandertal que sigue siendo estudiado bajo la zona renovada.

“Esta excavación en el futuro nos dará la oportunidad de someter este lugar a la amplia gama de enfoques que utilizamos hoy en día en la arqueología del Paleolítico y la ciencia del Cuaternario. Por ejemplo, tenemos la esperanza de ser capaces de enlazarlo con los paisajes de Neandertal más amplios a través del estudio de los depósitos de edad similar alrededor de la isla y, a través de levantamiento batimétrico, en el fondo del mar”, puntualizaba Bates.

Los científicos estaban seguros desde el principio que los depósitos mantenían un cierto potencial arqueológico, pero estas fechas indican que se ha descubierto algo excepcional. Se tienen además, una serie de depósitos que abarcan los últimos 120.000 años que aún se conservan en el sitio. Este abarca, fundamentalmente, el período en el que las poblaciones neandertales estaban extinguiéndose, siendo este periodo el de la transición hacia nuestra actual especie, el Homo sapiens.

El trabajo, financiado por NERC, representó el primer programa formal de la investigación científica que se centró en el lugar desde principios de 1980. Desde entonces este lugar ha sido manejado y conservado por la Société Jerisaise, la sociedad académica con sede en Jersey, involucrada desde siempre en la investigación inicial del sitio y que ha continuado para gestionar y proteger el lugar hasta el día de hoy.

“Podemos ser capaces de utilizar esta evidencia para entender mejor por qué las poblaciones neandertales desaparecieron de esta región (y del resto) y si es que alguna vez compartieron el paisaje con la especie que en última instancia los reemplazó: nosotros“, Afirmaba Pope.

Los neandertales y el pensamiento simbólico complejo

Un estudio, que cuenta con participación del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social, confirma el origen antropogénico de la fosa de La Chapelle-aux-Saints (Francia), un hecho que avala la capacidad de pensamiento simbólico de las poblaciones neandertales.

El 3 de agosto de 1908, los hermanos Bouyssonie descubrieron un esqueleto casi completo de Neandertal (LCS1) en una fosa cavada en los depósitos del yacimiento Bouffia Bonneval, en La Chapelle-aux-Saints (Francia).

Por primera vez se contemplaba la hipótesis de la posible existencia de enterramientos intencionales y, por lo tanto, la capacidad de pensamiento simbólico en un grupo humano del Pleistoceno superior distinto al de los humanos anatómicamente modernos. Ello modificó drásticamente el enfoque de algunas investigaciones y los arqueólogos comenzaron a buscar evidencias de enterramiento neandertal.

En los cinco años siguientes a este descubrimiento, se hallaron otras nueve supuestas sepulturas, y a día de hoy ya se han registrado cerca de cuarenta casos posibles, algunos de las cuales (Kebara 2 y Shanidar 4/6/8/9) reflejan las prácticas funerarias complejas. Todos estos hallazgos han cambiado profundamente la percepción acerca de los neandertales.

Sin embargo, en las últimas décadas se han levantado numerosas críticas y dudas sobre la capacidad cognitiva de dicha especie para enterrar a sus muertos. Ahora, un nuevo estudio publicado en el Proceedings of the National Academy of Sciences, confirma el origen antropogénico de la fosa de La Chapelle-aux-Saints, con lo cual se avala la capacidad de pensamiento simbólico de las poblaciones neandertales.

Este estudio ha sido realizado por un equipo internacional dirigido por William Rendu del Center for International Research in the Humanities and Social Sciences, Unités Mixtes Internationales 3199, Centre National de la Recherche Scientifique, de la Universidad de Nueva York, y entre muchos otros colaboradores, también ha contado con la participación de Carlotta Tavormina, colaboradora del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y estudiante del doctorado de Prehistoria en la Universitat Rovira i Virgili, en Tarragona (España).

"Este trabajo es una nueva prueba de que los neandertales han sido capaces de desarrollar por sí mismos algunos pensamientos simbólicos complejos. Por lo tanto, los neandertales y los humanos anatómicamente modernos (Homo sapiens) somos muy similares por lo que a este comportamiento se refiere", explica William Rendu desde Nueva York.

"Para poder contrastar nuestra hipótesis, tuvimos que caracterizar el contexto arqueológico en que se halla el Bouffia Bonneval”, cuenta el experto. “Así excavamos y analizamos los niveles arqueológicos de una cavidad contemporánea situada a 70 metros de distancia. Todo ello ha supuesto mucho tiempo de dedicación, pero era necesario y los resultados han sido incluso mejores de lo que esperábamos".

El análisis de la fosa es concluyente por lo que respecta a su origen antrópico. El análisis tafonómico de los restos humanos demuestra que el cuerpo fue cubierto rápidamente, para protegerlo de cualquier perturbación post mortem, tales como modificaciones de meteorización o ataques de carnívoros. Estos dos elementos, combinados con la conexión anatómica en que se conservó el esqueleto, sostienen la hipótesis de que se trataba de una sepultura intencionada.

William Rendu ha manifestado: "Una de las cosas más emocionantes para nosotros es que 100 años después del descubrimiento de aquellos restos, hemos sido capaces de encontrar nuevas pruebas debido a los avances metodológicos, que hemos aplicado a los restos encontrados en 1908. Esto pone de relieve la importancia de la protección del sitio y de la conservación de las colecciones arqueológicas, pues este tipo de patrimonio puede proporcionar datos muy importantes en la actualidad".

El mismo investigador ha querido enmarcar este nuevo hallazgo en la tendencia generada en la última década, gracias a una cantidad creciente de investigaciones que han puesto de relieve el desarrollo en algunas poblaciones de neandertales del pensamiento simbólico complejo, tal como lo demuestran el uso de plumas, las colecciones de conchas peculiares, etc.". “Estamos encantados de contribuir a representar esta nueva imagen de los neandertales", asegura.

Organización de los espacios que habitaban

Contradiciendo una vez más la idea popular de que los neandertales fueron unos brutos desorganizados, los resultados de un nuevo estudio parecen demostrar que sí organizaban los espacios donde vivían, lo cual indicaría que poseyeron otro rasgo de conducta que también poseemos los humanos anatómicamente modernos.

El estudio llevado a cabo por el equipo de Julien Riel-Salvatore, de la Universidad de Colorado en Denver, Estados Unidos, revela que los neandertales que poblaron el yacimiento arqueológico analizado no dejaban sus cosas en cualquier sitio, sino que eran organizados con su espacio doméstico, distribuyéndolo de maneras que nos resultan familiares a los humanos actuales.

Ese yacimiento arqueológico es el de Riparo Bombrini, un refugio de roca, ahora derrumbado, en el noroeste de Italia. El refugio fue habitado primero por neandertales y luego por humanos anatómicamente modernos, por periodos de miles de años.

Los análisis de lo hallado durante excavaciones en este yacimiento arqueológico indican que los neandertales despedazaban animales, fabricaban herramientas y se agrupaban alrededor de la lumbre, cada cosa en una zona distinta del refugio. Esta costumbre de usar cada zona del refugio para una actividad distinta parece responder a criterios prácticos.

Por ejemplo, la fabricación de herramientas de piedra genera restos con los que alguien puede cortarse. Los neandertales tenían su "taller" apartado de la zona donde tenían el fuego doméstico, ya que en esta última parte de su refugio era donde se congregaban a calentarse en torno al fuego y a relajarse, y seguramente no querían ver perturbado su descanso por un accidente inoportuno y perfectamente evitable.

Al mismo tiempo, el sitio escogido para fabricar herramientas estaba muy cerca de la entrada de la cueva, sin duda porque allí disponían de la mejor iluminación durante el día y así podían trabajar con la precisión necesaria.

En la investigación también han trabajado Ingrid Ludeke, de la Universidad de Colorado en Denver, Fabio Negrino del Instituto de Historia de la Cultura Material en Génova, Italia, y Brigitte Holt de la Universidad de Massachusetts en Amherst, Estados Unidos.


Fuentes: Marcelo Ferrando (para http://redhistoria.com), http://www.iphes.cat/ y http://noticiasdelaciencia.com

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11 de Diciembre de 2016|01:34
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