Caso Oros: diferencias inentendibles

El juicio al policía por la muerte de Jonathan Oros, podría definirse entre el viernes o el lunes. Mientras tanto preocupa que los policías que custodian a su colega Claudio Vaca -imputado por el homicidio- hacen todo lo posible para que Vaca, no quede expuesto ante los medios de comunicación. Incluso, mucho más de lo que hacen para resguardar a imputados de otros casos.

Durante las primeras jornadas del debate, la cintura del policía Claudio Vaca para eludir las cámaras fotográficas y de televisión antes de ingresar y después de haber abandonado la sala de debates de la Séptima Cámara del Crimen ha sido notable. Pero lo más llamativo no ha sido esto, sino que para poder cumplir con su misión ha contado con el apoyo de sus colegas, los mismos que cuando pasean a algún otro imputado por los pasillos de Tribunales –especialmente a aquellos que están encarcelados- lo hacen con un despliegue de película, rodeándolo entre varios de ellos y abriendo paso -altaneros-, haciendo notar a la distancia que ese hombre al que trasladan es un imputado y está siendo sometido a un juicio por el delito que se le achaca.

Pero con Vaca, inentendiblemente, las cosas son diferentes. Durante la primer jornada, sacando provecho de que los reporteros no lo tenían identificado físicamente, el efectivo llegó vestido con su uniforme policial –pese a estar separado de la fuerza por el caso por el que se lo juzga- y, lejos de llegar fuertemente custodiado y con operativos llamativos, Vaca pasó inadvertido, caminando delante de los periodistas y fotógrafos mientras conversaba tranquilamente con los uniformados que lo “custodiaban”. A tal punto que parecía un miembro más de la custodia en lugar de lo que era: el custodiado.

Y así ingresó el lunes a la primera jornada del debate en el que se lo enjuicia por el delito de homicidio cometido por exceso intensivo de legítima defensa, sin ser identificado.

Pero si lo de la primer jornada resultó llamativo, lo acontecido ayer en la segunda lo superó ampliamente. Ya habiendo sido identificado por los medios, hacerle imágenes para que los lectores/televidentes sepan de quién se habla cuando se nombra “al policía que mató a Jonathan Oros” no iba a ser tan dificultoso -en teoría- como el primer día. Pero, nuevamente, con la ayuda de sus colegas esto fue una misión imposible.

Es que, en el preciso momento en que Vaca daba sus primeros pasos en el pasillo donde se encuentra la sala, nuevamente una audaz maniobra de los efectivos que “custodiaban” al imputado permitió que éste vuelva a escaparse de las cámaras. Creando una distracción, un grupo de uniformados se acercó al grupo de periodistas, fotógrafos y camarógrafos y les dio ciertas indicaciones sobre dónde deberían ubicarse para evitar inconvenientes. Y esos segundos alcanzaron y sobraron para que nuevamente Vaca los eludiera, pasando inadvertidamente –pese a su porte robusto- e ingresando velozmente a la sala de debate.

Asimismo, mientras duró el debate, afuera de la sala los efectivos cercaron el sector donde estaba la puerta de ingreso, cerrando las puertas de vidrio y formando una barrera –algo poco común-, desalojando a los reporteros el sector “para que no haya ruidos molestos en el lugar”. Y para el cierre, una nueva maniobra cómplice: debería permanecer encerrado por varios minutos más en la sala –mientras que ese tramo del pasillo continuaba despejado de periodistas-, pese a que ya había llegado a su fin la segunda jornada. Advirtiendo que los reporteros no estaban dispuestos a levantar la guardia, a pesar del desalojo y la complicidad, finalmente Vaca decidió abandonar la sala y enfrentar a las cámaras.

Y así salió de la sala y del edificio de Tribunales. Pero sin dar la cara ya que un gorrito de lana negro y un cuello polar del mismo color le cubrían el rostro, mientras otros uniformados lo acompañaban más que custodiarlo.      

Diferencias inentendibles, considerando que –pese a no encontrarse detenido-, Vaca está imputado por un delito (y no uno menor, sino un homicidio) al igual que todos los imputados que desfilan día a día por cada uno de los pisos del establecimiento, pero empujados y custodiados realmente por la Policía, que no toma demasiados recaudos para resguardarlo –a menos que sea menor-. Pero Vaca cuenta con beneficios que los otros no gozan. “Todo esto es porque es policía”, confesó una fuente de la Justicia, en un intento de confirmar o explicar algo que no era necesario que sea confirmado.
Opiniones (1)
19 de octubre de 2017 | 01:15
2
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19 de octubre de 2017 | 01:15
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  1. La corporación policial es una corrupción y un permanente encubrimiento de asesinos, después se quejan de que la sociedad habla mal de la fuerza policial, ojalá que lo condenen a la máxima pena y sufra las consecuencias que el resto de los presos sufren en la Cárcel, lo cual es una utopía ya que es sabido que tienen privilegios dentro del penal, como no va a generar eso violencia??
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