Caso Oros: testigo clave declaró que vio a Vaca dispararle al joven fuera de la comisaría

Un vecino que presenció lo ocurrido desde la vereda de en frente de la comisaría dijo que vio al policía Claudio Vaca que le disparaba en el hall de la dependencia 33 del barrio San Martín a Jonathan Oros y luego lo arrastraba hacia el interior. Además, destacó que en ningún momento lo vio armado. Más contradicciones en la segunda jornada del juicio.

Con la presencia de Cristian Darío Cifuentes –uno de los dos vecinos del barrio San Martín que observaron lo ocurrido afuera de la comisaría 33 la mañana del 7 de enero del año pasado- tuvo lugar hoy en la Séptima Cámara la segunda jornada del debate por el asesinato del joven Jonathan Oros (19), quien murió en el Hospital Lagomaggiore dos días después de esa fatídica mañana, cuando fue baleado en esa comisaría.

Cifuentes relató que, desde la vereda de en frente, presenció el momento en que el efectivo imputado, Claudio Vaca disparaba a quemarropa con una de las dos armas que tenía en sus manos y con las que apuntaba a Oros en el hall de la comisaría, y luego lo arrastraba hacia el interior de la dependencia, mientras que otro joven –que había abandonado segundos antes la dependencia- escapaba corriendo a toda prisa del lugar. Sin embargo, esta declaración no se condice con lo que declaró oportunamente durante la instrucción ante el fiscal Correa Llano. Es que en dicha oportunidad relató que vio como Vaca le apuntaba a Oros, pero destacó que no vio que le haya disparado mientras estuvo en el piso.

Además, el médico forense que le efectuó la necropsia al cadáver de Oros afirmó que el joven recibió tres balazos y no dos como declaró Moyano y el propio Vaca durante la instrucción, echando por tierra de esa manera la posibilidad de que uno de los proyectiles haya rebotado y eso haya abierto el tercer orificio.

Los disparos

Pese a que la jornada estuvo nuevamente muy marcada por las contradicciones –al igual que la primera-, el testimonio de Cifuentes complicó aún más al imputado y difiere por completo con la versión que ayer dio Ricardo Moyano, uno de los compañeros de Vaca que estuvo esa mañana allí. Además, aclaró que “en ningún momento, ni antes ni después de oir las detonaciones vio que Oros portara algún arma.

Frente al tribunal, el hombre –domiciliado en ese mismo barrio- relató que esa mañana él había ido a la panadería ubicada a 200 metros de la comisaría y que, cuando salió, presenció gran parte del episodio. Cuando salió del local, oyó varias detonaciones y, al volverse, vio como un joven salía corriendo a toda velocidad de la comisaría y en ese mismo momento, otro joven –Oros- caía desplomado en la puerta de la comisaría.

Previamente, según declara, había escuchado dos estallidos “como de petardos” –que serían los que efectuó Oros en el interior de la comisaría con un calibre 22- y luego “otros 5 o 6 de una 9 milímetro”. Sin embargo, sostiene que –a excepción del último disparo- los otros sólo los oyó provenientes del interior de la comisaría, donde “supuso que en su interior estaba el chico, ya que desde afuera no se veía nada”.

Se refirió también a la presencia de otro efectivo que acompañaba a Vaca –Moyano-, aunque dijo no haber visto en ningún momento a ninguno de los efectivos forcejear con el joven, y destacó que solamente él y otra mujer fueron los únicos testigos, y sostuvo que esa mujer sufre un trastorno psiquiátrico.

Sin embargo, varias contradicciones surgieron de la declaración de Cifuentes en comparación con la testimonial aportada durante la instrucción. Y la más sobresaliente es que hoy Cifuentes dijo que vio a Vaca dispararle en el hall de la dependencia esa mañana, mientras que ante Correa Llano sostuvo que sólo vio que lo apuntaba, pero que no disparó.

Tres disparos

También declaró el doctor Hugo Sanmartino, del Cuerpo Médico Forense, quien fue quien realizó la necropsia al cuerpo de Oros dos días después de que sea baleado.

El especialista declaró que el cadáver presentaba tres orificios de bala: uno en el tobillo, uno en el estómago y otro en el muslo, siendo el segundo de estos el que le causó la muerte.

“Lo más probable es que hayan sido tres disparos, no dos”, destacó Sanmartino, descartando que es prácticamente imposible que hayan sido sólo dos y que uno de los proyectiles haya rebotado y haya abierto el tercero. Además, por la descripción de la herida que le produjo el disparo en el estómago –le perforó varios órganos vitales (bazo, páncreas y hasta una vértebra)- destacó que es poco factible que luego de eso haya podido seguir forcejeando con algún efectivo y que haya sido el disparo en el tobillo el que les permitió reducirlo.

Para mañana a las 9 están citados, entre otros, la uniformada Mónica Arias –quien estaba a cargo de la comisaría esa mañana y a quien han trasladado hacia San Rafael para desempeñarse- y la otra mujer que fue testigo presencial de lo que ocurrió en la calle.
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