¿Existe una literatura femenina y otra masculina?

A partir de un libro publicado a mediados de año, Alejandra Laurencich convocó a varios escritores a opinar sobre esto.

A mediados de este año, Alejandra Laurencich publicó Lo que dicen cuando callan, una colección de relatos que, en su mayoría tienen como protagonistas a mujeres.

Por otra parte, Laurecich es la directora de la revista La Balandra, publicación que en su último número propuso como tema de tapa una discusión disparada a partir de la pregunta “¿Existe una literatura femenina o masculina?”.

¿Cómo se unen estos dos hechos? Es que la salida del libro le trajo a Laurencich una catarata de entrevistas en las que se repetía un mismo cuestionamiento.

“Cuando saqué el libro, en todas las entrevistas saltaba el tema de si me consideraba una escritora feminista y todo eso de la literatura femenina, y todo a partir de un libro que tiene en su mayoría historias de mujeres, pero no escrito para mujeres ni escrito pensando ‘soy mujer tengo que escribir así o asá y tener ciertos códigos”, explicó Laurencich en comunicación con MDZ Online, y agregó: “Entonces decidí hacer en La Balandra la nota de si existe una literatura femenina y una masculina”, y para eso invitó a opinar a Liliana Bodoc, Eduardo Sacheri, Florencia Abbate, Vicente Battista, Marcelo Caruso, Enzo Maqueira y María Carman, e incluso ella misma escribió una columna al respecto.

Libros que despiertan sacudones internos

Cuando uno va a una librería, no encuentra que haya mesas y bateas rotuladas como “Literatura femenina” o “Literatura masculina”. Puede que haya una sección sobre literatura feminista, pero esto, en todo caso, en determinadas librerías.

Sin embargo, desde las mismas tapas, por sus colores, por sus diseños, puede notarse muchas veces una estética destinada a hombres y otra a mujeres. Claro que ningún editor en su sano juicio le pondría a un libro una franja que dijera “Literatura femenina” o algo similar, pero no es difícil descubrir sus intenciones cuando se miran las portadas.

La posible existencia de una literatura femenina y una masculina no es algo nuevo en los espacios de discusión literaria, pero Laurencich se animó a llevarlo como tema de tapa de la revista que dirige, visibilizando así algo de lo que muchos hablan por lo bajo.

Alejandra Laurencich dialogó con MDZ Online sobre esto, y dejó bien en claro que tales diferencias no existen.

- ¿Cuál era la respuesta de los escritores a los que invitabas a escribir sobre el tema?

- La mayoría me dijo que el tema era un plomo y que no quería hablar, entonces yo les decía que, como justamente es un plomo, es algo que fastidia, esto de la división en femenino y masculino como si existiera tal división, la idea era hablarlo de una vez sin tapujos, entonces ahí accedían. Lo bueno fue que lo que comentaron quienes accedieron fue muy contundente, como en el caso de María Carman, que además de escritora es antropóloga, así que escribió desde las dos miradas.

- El tema, como decís, es un plomo, además de que en este momento plantear algo así llevaría a plantear también si hay una escritura gay, lésbica o trans, por ejemplo.

- Por supuesto. Cada uno escribe con todo lo que es, pero eso no quiere decir que, al menos yo, escriba pensando esto les va a encantar a las mujeres. Lo que escribo lo escribo por necesidad, porque se me presenta un conflicto y lo escribo sin pensar si es para mujeres o para hombres, después el resultado está en la gente que lo lee y se siente identificada, y en esa gente hay tanto mujeres como hombres, no creo que los escritores piensen, salvo algunos, en el lector, sino la necesidad de contar historias, y si sos gay y tenés historias de gays porque las viviste, porque las imaginaste, saldrá algo más o menos gay, pero no como concepto, sino por los personajes. No tiene que ver tanto con la intención sino con la necesidad. Por otra parte, muchas veces pasa que uno se siente identificado con literatura escrita tanto por hombres como por mujeres, y eso no tiene que ver con el género con el que nació. Yo me puedo sentir tan identificada con Proust o con escritores que tienen esa sensibilidad con la que yo me identifico pero no como mujer, sino como persona, y por ahí hay otro libro que te despierta  sacudones internos. Uno cuando se mete en un personaje, se mete desde adentro. Si escribís cobre un torturador, no quiere decir que sos un  torturador o un asesino, o lo mismo si se trata un médico neurólogo o de algo que uno no sea. La imaginación es lo que da el alcance a cada autor para llegar a lo que quiere.

- El problema que planteas tiene una segunda arista, que es la de las editoriales, porque convengamos en que las editoriales sí publican para mujeres.

- Sí, como bien señalás, hay una diferencia, porque en todo este proceso que estoy comentando no interviene la diferencia de a quién le escribo, quién me va a leer, pero las editoriales sí buscan eso como recursos de marketing, entonces claro, un libro puede entrar muy bien en literatura para mujeres, que se dicen que son las que más compran, que es un público muy lector. Puede ser que a las editoriales les ayude a vender encasillar un poco los libros, ponerlos dentro de una categoría, pero son simplemente recursos de marketing, porque tampoco creo que los editores piensan “bueno, lo tuyo es exclusivamente para mujeres o para hombres”.  

Alejandro Frias

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10 de Diciembre de 2016|12:23
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