Muchas contradicciones en el juicio por la muerte de Jonathan Oros

Las declaraciones del padre de la víctima y de uno de los policías involucrados en el episodio difirieron con los testimonios que ellos mismos habían aportado durante la instrucción. Mañana podría haber sentencia para Claudio Vaca, el policía que está imputado de haber matado a Oros la mañana del 7 de enero del 2007, en el interior de la comisaría 33 del barrio San Martín.

Declaraciones poco precisas, preguntas y repreguntas reiteradas y, principalmente, muchas contradicciones a la hora de que los testigos relataran lo sucedido la fatídica mañana del 7 de enero del año pasado, cuando el joven Jonathan Oros (19) murió tras recibir tres disparos en la comisaría 33 del barrio San Martín. Así transcurrió hoy la primer jornada del juicio por la muerte de Oros, que lo tiene al agente de policía Claudio Vaca en el banquillo de acusados, imputado por el delito de homicidio cometido con exceso intensivo de legítima defensa (con una pena de entre 6 meses a 5 años de prisión).

Las contradicciones se dieron teniendo en cuenta lo que declararon algunos testigos durante la instrucción de la causa –a cargo del fiscal especial Luis Correa Llano- y cuando lo hicieron esta mañana ante la Séptima Cámara del Crimen. Las más sobresalientes fueron las del cabo Ricardo Moyano, el efectivo que forcejeó con el joven en el momento en que Vaca le disparó, ya que relató que fue el propio Vaca quien le quitó el arma a Oros esa mañana, mientras que durante la investigación sostuvo ante Correa Llano que fue él mismo quien le quitó la pistola. Asimismo, sostuvo que esa mañana Oros efectuó cuatro disparos, mientras que en su primera declaración había relatado que fue uno y luego, también durante la instrucción, destacó que fueron dos los disparos

Otro punto poco claro es la cantidad de disparos que le efectuó Vaca al joven, ya que si bien Moyano sostuvo que fueron dos -uno en el pecho y otro en el tobillo-, Oros presentaba, además de esos dos, un tercer impacto de bala en uno de sus muslos.  

El padre de Jonathan, Raúl Oros, también fue poco preciso en su declaración, ya que obvió gran parte de lo que había declarado ante Correa Llano sobre lo que pudo averiguar a través de vecinos y testigos presenciales que vieron lo que había ocurrido esa mañana.

Panorama poco claro
 
Tras dar lectura a la instrucción de Correa Llano y al pedido de elevación a juicio, donde se encontraban los fundamentos de la acusación, el tribunal –presidido por Pedro Chacón e integrado además por Gabriela Urziuolo y Pedro Carrizo- llamó a Raúl Oros.

Consternado, el padre de la víctima –que también se constituyó como querellante en la casa- relató que esa mañana tomó conocimiento de lo ocurrido luego de que dos amigos de su hijo fueran notificados por un enfermero del Hospital Lagomaggiore (amigo de la familia Oros) de que Jonathan había entrado baleado.

“Ahí nomás salí a ver que delito había cometido. Los amigos que habían estado con él me contaron que ellos habían estado tomando cerveza esa noche frente a la comisaría y que a eso de las 8.30, 9, Jonathan se fue a tomar el colectivo, y ahí fue la última vez que lo vieron, cuando estaba en la parada”, sostuvo Oros, destacando que los amigos no esperaron a que tome el micro y no se enteraron en ese momento de lo ocurrido.

Sin embargo, en ese momento la abogada defensora de Vaca pidió que se revise y se lea lo que declaró en la Fiscalía de Delitos Complejos, y allí saltó la primera imprecisión. Es que en aquella oportunidad Oros relató como los vecinos le contaron que vieron como un efectivo le había disparado en el tobillo estando en la calle y luego lo había metido arrastrándolo a la seccional. Pero hoy Oros no hizo mención sobre esa versión, al menos hasta que se lo consultaron.

Esta imprecisión fue cuestionada hasta por la uno de los integrantes del tribunal, la jueza Urziuolo, quien le consultó la razón para haberse olvidado de relatar algo tan importante como la versión que el tenía de los hechos. “Porque estoy muy nervioso”, fue la escueta respuesta de Oros.

Una vez que Oros compareció, llegó el turno de Moyano. Y en su declaración ratificó la misma versión que tanto él como sus compañeros presentes esa mañana dieron en la instrucción. Así fue como relató que esa mañana, promediando las 9.30 él, Vaca y los efectivos Mónica Arias y Manuel Fernando Quiroga se encontraban en la guardia de la comisaría y vieron que desde afuera se acercaba un joven hacia el portón, con la remera subida hasta la altura de la nariz y con un arma de fuego, disparando al grito de “¡Los voy a matar a todos!”

En ese momento los efectivos se pararon bruscamente y todos tomaron direcciones diferentes, siendo Moyano quien reaccionó y tiró la mesa hacia delante, para poder obstruir el paso de Oros y salir corriendo. Pero Oros salió tras él, hasta llegar a la calle y allí, en la puerta de la dependencia, comenzaron a forcejear, sin soltar su arma.

Siempre siguiendo con el relato de Moyano, sacando provecho de su diferencia de altura –el efectivo mide 1,87, mientras que sostuvo que Oros medía 1,67 aproximadamente- de un empujó lo tiró contra la pared y fue en ese momento en que Vaca –que había ido a buscar su arma a otra pieza de la seccional-le efectuó el primer disparo, que dio en el pecho de la víctima. Este detalle llamó la atención de los querellantes –Pablo Salinas y Carlos Varela Álvarez-, ya que hasta ese momento no había hecho alusión en sus declaraciones sobre ese disparo, que fue el que finalmente le ocasionó la muerte.

Llamativamente, casi sin verse afectado por el disparo, Moyano relata que Oros continuó forcejeando con él y ambos tropezaron y cayeron el piso, quedando el policía arriba del joven. Y allí fue cuando Vaca –que miraba como continuaba todo luego de haber disparado por primera vez-, se ubicó detrás de Oros y le disparó en el tobillo. Pese a haber recibido un balazo en el pecho segundos antes, Moyano destacó que fue el balazo en el tobillo el que les permite reducir a Oros, y que recién en ese momento Vaca le pudo quitar el arma al joven.

Nuevamente la querella notó otra contradicción, esta vez referida a quien fue el encargado de quitarle el arma a Oros. Y así procedieron a darle lectura a lo que declaró durante la investigación, donde destacaba que había sido él mismo quien lo despojó de su arma, y no Vaca. Ante la repregunta del tribunal, Moyano dijo que no había sido él –como sostuvo en la primer declaración-, sino que fue Moyano quien le quitó el arma.

Asimismo, el número de disparos que dijo haber oído esa mañana el efectivo fue otro de los puntos donde se generó confusión. Tras haber dicho con anterioridad que fue uno, y luego haber cambiado ese número a dos, esta mañana Moyano sostuvo que Oros efectuó cuatro disparos –dos afuera y dos adentro de la comisaría-, mientras que Vaca le disparó dos veces al joven, pese a que las pericias determinaran que Oros había recibido tres impactos de bala.

Después de Moyano declaró Quiroga, otro de los efectivos que estaba en la dependencia esa mañana, aunque poco pudo aportar ya que destacó que luego de que Moyano lanzara la mesa contra Oros, el subió hacia una planta alta de la dependencia y que bajó cuando todo había ya había ocurrido, por lo que tomó conocimiento a raíz de lo que le contaron sus compañeros.

Al bajar, sostuvo que encontró a Oros tendido en el piso –en el interior de la comisaría- y que allí estuvo durante 5 minutos, insultando a Vaca hasta que llegó la ambulancia y se lo llevó.

Al cierre destacó la concubina de Oros, una menor de 17 años que vivía junto con él en la casa de los padres de Jonathan, y con la hija de ambos, que hoy tiene un año y seis meses. También fue poco lo que aportó, ya que dijo que no vio a su pareja desde las 23.30 del sábado 6 de enero hasta el día siguiente, cuando ya estaba en el hospital.

Cómo continúa

Para mañana, cuando comience la segunda jornada –cerca de las 9- se espera que se presente Arias, la cuarta policía que estaba ese día en la dependencia, aunque se prevé que su declaración no difiera mucho de la de sus colegas.

Asimismo, mañana podrían tener lugar los alegatos de abas partes, mientras que el tribunal podría elaborar y dar a conocer la sentencia.
Opiniones (1)
17 de agosto de 2017 | 03:43
2
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17 de agosto de 2017 | 03:43
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  1. Estamos al revés. A estos policías que eliminan la lacra habría que condecorarlos no enjuiciarlos.
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