Las dudas y las cuentas

¿Cuándo se usa "que" u cuándo "de que"? Contra el queísmo y el dequeísmo nos habla en esta columna la especialista Nené Ramallo.

Cuando éramos estudiantes y todavía se enseñaba normativa y corrección en la expresión, aprendimos que no se debía emplear el DE QUE detrás de algunos verbos y de varias locuciones sustantivas y adjetivas; en general, eso quedó grabado en nuestra memoria, pero es necesario ampliar esas nociones y entender que, muchas veces, es absolutamente correcto y necesario el empleo de ese DE QUE.

Así sucede, por ejemplo, en expresiones formadas a partir de la utilización de ‘dudar’ y  de ‘duda’. El verbo, cuando significa ‘tener dudas o desconfiar’, puede construirse de dos modos: como intransitivo, con un complemento introducido por DE, como en la expresión  Dudo de su sinceridad y lealtad. Esa preposición, cuyo uso nos resulta natural sin cuestionarnos la corrección de su empleo ante un sustantivo o locución sustantiva, debe mantenerse  cuando  el complemento sea una subordinada introducida por la conjunción ‘que’;  es correcto, entonces, el empleo conjunto de la preposición DE con la conjunción QUE; si transformamos el ejemplo anterior, diremos Dudo de que sea un hombre sincero y leal. Por consiguiente, es incorrecta la forma *Dudo que sea un hombre sincero y leal.

A veces, ‘dudar’ actúa como verbo transitivo. En este caso, el complemento verbal es directo y se  construye sin preposición. Esta es la construcción habitual cuando el complemento es una subordinada introducida por la conjunción QUE o si sustituimos toda esta subordinada por un pronombre átono de tercera persona: Dudo que haya dicho la verdad. Lo dudo. Como el hablante común no sabe sintaxis ni está realizando un análisis de cada forma de su expresión, debemos decirle que también se considera correcta, en estos casos, la construcción con preposición: Dudo de que haya dicho la verdad; ¿por qué es correcta? Porque se puede sustituir la expresión por Dudo de ello.

También ofrece distintas alternativas la locución formada por el verbo DAR y el sustantivo CUENTA, en las expresiones ‘dar cuenta’ y ‘darse cuenta’. La primera, ‘dar cuenta’ significa “informar a alguien sobre algún asunto”; en este caso, la locución va seguida siempre de la preposición DE y, si hay subordinada, de la forma DE QUE; así, por ejemplo:  Aún mi secretaria no me ha dado cuenta de lo sucedido hoy. El empleado dio cuenta a su jefe de que la marcha de los hechos era absolutamente normal.  Como pronominal, ‘darse cuenta de algo’, significa ‘advertirlo o percatarse de ello’; también en este caso conservamos, en todos los casos, la preposición DE: ¿Se dio cuenta de la inseguridad del candidato en su exposición? Ya se dio cuenta mi madre de que le ocultábamos la verdad acerca de su estado de salud. Debe evitarse, según advertimos, en el habla esmerada, la supresión de la preposición DE  cuando el complemento sea una subordinada introducida por la conjunción QUE; por consiguiente, es incorrecto decir *Ella se dio cuenta que llovía y volvió a buscar el paraguas. Debió decir: Ella se dio cuenta de que llovía y volvió a buscar el paraguas.

En cambio, en la expresión ‘tener en cuenta’ cuyo valor significativo es el de “considerar, tener presente”, nunca se admite como correcto el uso del DE QUE, sino que la única forma válida es la encabezada por QUE. Entonces, diremos, por ejemplo: ¿Tuviste en cuenta que ese fin de semana incluye un feriado con fines turísticos? No ha tenido en cuenta que ella siempre obra con justicia y rectitud.

Existe otra locución que incluye el sustantivo ‘cuenta’: se trata de la expresión ‘habida cuenta’, que significa “tomando en consideración algo”, lo cual se expresa en el complemento que viene luego de la preposición ‘de’. El complemento puede ser un sustantivo o una subordinada introducida por la conjunción ‘que’: Habida cuenta de su estado febril, no es posible exigirle su participación en la reunión. No importaron más lanas de esa clase habida cuenta de que las han gravado con un impuesto demasiado elevado.

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