Conocé el robot volador volador que evita obstáculos

Se llama Gimball y puede manibobrar en el más impredecible y caótico entorno. Su estructura fue inspirada por los insectos.

Gimball es un pequeño y ligero robot esférico aéreo que, al igual que los insectos voladores, no sufre destrozos ni se estrella contra el suelo por el mero hecho de colisionar contra un obstáculo. El objetivo del equipo de Adrien Briod y Przemyslaw Mariusz Kornatowski, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) en Suiza, fue desarrollar una máquina que pueda operar en ambientes extremadamente caóticos sin temer a que su integridad penda del hilo de detectar cada obstáculo y esquivarlo a tiempo.

Gimball choca y rebota contra obstáculos sin problema, ya que no necesita evitarlos a toda costa. Su velocidad de vuelo y su sistema de protección le garantizan no sufrir daños en estos impactos. Este robot esférico de 34 centímetros de diámetro, y sólo 370 gramos de peso, vuela en el más impredecible y caótico entorno, sin la necesidad imperiosa de sistemas sofisticados de detección de obstáculos.

Esta resistencia a los daños, inspirada en los insectos, es lo que le distingue de otros robots voladores. Gimball está protegido por una jaula esférica y elástica que absorbe la fuerza de los golpes, evitando así que las colisiones liberen su fuerza destructiva en las estructuras sensibles del robot. Gimball mantiene su equilibrio mediante un sistema de estabilización giroscópica. Cuando fue probado en un bosque de Lausana, Suiza, se comportó brillantemente, topando de un tronco de árbol a otro, pero sin sufrir daños y además manteniendo su rumbo.

Accionado por un sistema especial de hélice y dirigido por alerones, Gimball puede mantener el rumbo aunque sufra múltiples colisiones. Su estabilidad en el aire recuerda a la de un helicóptero. A diferencia de otros robots voladores, no se precipita al suelo cuando choca con algo mientras vuela. Un componente clave para darle esta habilidad fue el sistema de estabilización giroscópica que consta de un anillo doble de fibra de carbono que mantiene al robot orientado verticalmente, mientras que la jaula absorbe la fuerza de los golpes.

La mayoría de los robots se desplazan utilizando una compleja red de sensores que les permiten evitar obstáculos al reconstruir digitalmente en su CPU el entorno que les rodea. Es un método que funciona, pero el inconveniente es que los sensores son pesados y frágiles. Y no pueden operar en ciertas condiciones, por ejemplo, si el ambiente está lleno de humo.

Gimball en cambio está preparado para enfrentarse a los más difíciles espacios aéreos. Ese fue el objetivo de sus diseñadores, diseñar un robot capaz de operar allá donde otros robots no pueden, como por ejemplo dentro de un edificio en ruinas tras un terremoto. La cámara que el robot lleva a bordo puede proporcionar al personal de emergencia información valiosa de sitios en los que entrar sería muy difícil o demasiado peligroso.

¿Qué sentís?
92%Satisfacción8%Esperanza0%Bronca0%Tristeza0%Incertidumbre0%Indiferencia
Opiniones (0)
7 de Diciembre de 2016|07:41
1
ERROR
7 de Diciembre de 2016|07:41
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes