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Los Lakers y Celtics, la rivalidad entre dos mundos

Ésta será la undécima vez que se enfrenten en una final de la NBA. Los Lakers y Celtics son dos de los equipos más populares en el básquetbol norteamericano.Mirá imágenes de ambos equipos.

Representan el orgullo, la pureza y el espectáculo de este juego. Todos los que en algún momento de nuestras vidas hemos amado el baloncesto lo hemos hecho, sin duda, adorando a los Orgullosos Verdes o a los inventores del Showtime. Ésta será la undécima vez que se enfrenten en una final de la NBA. Así fueron las 10 anteriores.


1959-1969: La era gloriosa de los Celtics le da un 7-0

No ha habido en la historia de todo el deporte profesional norteamericano una racha de dominio como la de los Celtics de los 60. En el periodo comprendido entre 1959 y 1969, los Bob Cousy, Bill Russell y compañía, dirigidos por el entrenador que reinventó el baloncesto, Red Auerbach, amargaron la vida a unos Lakers con complejo de Poulidor. Jerry West, el logo de la NBA, quedaría condenado para siempre por aquellos Celtics míticos, que fueron culpables de que sea el jugador de todos los tiempos que más finales de la NBA ha perdido, con seis. “Mister Clutch” y toda la NBA, con una mezcla de admiración y envidia, veía cómo el mejor equipo de todos los tiempos marcaba para siempre el baloncesto. Ganaron a los Lakers en 1959 (4-0), 1962 (4-3), 1963 (4-2), 1965 (4-1), 1966 (4-3) y 1968 (4-2).

En 1969 los Celtics eran el equipo más viejo de la Liga. Bill Russell estaba en su última temporada en la NBA, la decimotercera, y en los dos primeros partidos de la final, en el Forum de Los Angeles, ganaron los Lakers. Todo el mundo dio por acabado al equipo céltico. Sin embargo, sacaron adelante el tercer partido con una canasta en el último segundo de Sam Jones y consiguieron llegar al séptimo, de nuevo en casa de los Lakers, una cancha donde no habían ganado en toda la temporada.

Bill Russell anunció lo que pasaría: “Muchas cosas pueden ocurrir en la vida, pero no que los Lakers nos ganen. Simplemente no pueden”. Una canasta de Don Nelson al final del partido certificó que Russell era un sabio y lacró su undécimo anilloen 13 años. Acabó el encuentro decisivo con 21 rebotes. El MVP de las finales fue un cariacontecido Jerry West, que recibió como premio un Volkswagen Escarabajo… verde.


1984: Los Celtics prolongan el maleficio

Corría la leyenda de que en el Boston Garden había fantasmas, y que éstos eran los que maniataban a los Lakers. Algunos aficionados, incluso, se disfrazaban con sábanas para amilanar a los de Los Angeles. En 1984 Magic era una estrella de la NBA y Kareem Abdul Jabbar ya era viejo, pero todavía dominaba. Aun así, el mejor de todos ya era Larry Bird. Rookie del Año en 1980, ‘El Paleto de French Lick’ empezaba a configurar su leyenda alrededor de Robert Parish, Dennis Johnson y Kevin McHale. Más tarde llegaría un jugador de béisbol que también le daba algo al baloncesto, Danny Ainge.

Así que cuando la cosa llegó al séptimo partido, todos esperaban que el influjo del Garden hiciera su efecto y que alguno de los primeros espadas fuera el garante de la victoria. Pero no, al menos en la segunda suposición. Cedric Maxwell, el MVP de las finales del 81, jugaba un excelente partido con 24 puntos, ocho rebotes y ocho asistencias y borraba de la mente del mundo una de las faltas más escalofriantes de la historia: en el cuarto partido, literalmente intentaba arrancarle la cabeza a James Worthy cuando éste iba hacia el aro. El MVP fue, quién si no, Larry Bird.


1985-87: Los años de la venganza

Sobre las espaldas de los jugadores de los Lakers y de Pat Riley se apelmazaba un peso imposible de quitar. El de un equipo capaz de ganar dos anillos (1980 y 1983), pero inhabilitado para de romper la maldición de los Celtics. Tendría que ser en 1985 y lo haría de la mejor manera.

En el primer partido de la final, Boston creó la masacre más sangrienta jamás contada: 148-114 a los Lakers, que veían crecer una historia demasiado negra en su interior. Sin embargo, Magic y Kareem lideraron una remontada histórica, hasta plantarse en el sexto partido en el Boston Garden con la posibilidad de ganar el anillo. Contra todo pronóstico, los Lakers estuvieron inconmensurables, con Kareem (MVP de aquella serie) estelar con 29 puntos. Por primera vez en la historia, un equipo visitante se proclamaba campeón en la cancha más temida. Fin a la maldición por la puerta grande.

En 1987 la NBA era reino de los Lakers. El Showtime había conquistado el mundo y todos lo sabían, desde Jack Nicholson hasta el último fan de un país perdido. Ésta final será recordada por el bautismo del ‘Baby Hook’. El ‘Sky Hook’ de Abdul-Jabbar había marcado una época, pero Magic, tan buen maestro como alumno, había aprendido los secretos de ese gancho imparable.

Y lo fue a sacar en el mejor momento: a dos segundos para acabar el quinto partido, con los Lakers uno abajo, Magic se elevaba ante tres rivales y lanzaba el gancho desde casi el tiro libre. Entró limpio. Quizá hasta aquella canasta de Michael Jordan en Utah contra Bryon Russell no ha habido nada igual.

En el sexto partido, ya en el Forum de Inglewood, se acabó aquella serie. Los Lakers cerraban su círculo maldito y se hacían con el cuarto de sus cinco anillos ochentenos. Nadie podía sospechar que no volveríamos a ver la final más repetida de la historia hasta 21 años después, pero la espera ha merecido la pena."

 

 

 

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