Guarra, el debate sobre sexualidad que estaba faltando

Un colectivo que pone en cuestión no sólo las relaciones sexuales, sino también el papel de Estado y hasta la estructura familliar. Un debate que está comenzando.

Alejandra Celi, Victoria Castro y Gabriela Fonseca conforman Guarra, Combi Artística Cuir, desde donde proponen una revisión de las relaciones desde lo más profundo. Aunque lo primero que puede saltar a la vista es el cuestionamiento de lo sexual, sus propuestas van mucho más allá, abarcando a toda la estructura social, cultural, política y económica.

MDZ Online se encontró con ellas para profundizar en sus planteos, que, mirándolos sin fanatismos, pueden considerarse a la vanguardia de un debate que ellas analizan como incompleto sin el cuestionamiento profundo de las instituciones y el Estado.

- ¿Qué es Guarra?

Alejandra Celi: Somos una combi, porque no alcanzamos a ser un colectivo [risas], y comenzamos a trabajar a fines del año pasado. Nos conocimos hace bastante en el encuentro LGBT [lesbianas, gays, bisexuales y trans] que se armó acá en Mendoza, y ahí empezamos trabajando en distintas agrupaciones, y eso fue mutando y terminamos nosotras trabajando juntas, y este año hemos hecho las lecturas queer, el ciclo de cine posporno y después nos pusimos a trabajar con la Feria de Arte, que fue lo que nos ha mantenido ocupadas hasta ahora.

- ¿Cuáles son los objetivos como agrupación?

Victoria Castro: Nos planteamos empezar a laburar la disidencia sexual, laburarla como disidencia y no como diversidad, diferenciándolo de lo LGBT porque el discurso de la diversidad apunta más que nada a una cuestión regulacionista de esas identidades, y nosotras no queremos un regulacionismo, no queremos un institucionalismo, no queremos una inclusión, no queremos pertenecer a un sistema que entendemos que es un sistema opresor, capitalista, heteropatriacal, que es un sistema especista, no queremos que nuestras prácticas y las prácticas de muchos otres terminen encasilladas.

- ¿Otres?

V.C.: Otros, otras, otres…

A.C.: Y esto surge a partir de ver que todas estas otras prácticas caían siempre dentro del discurso inclusivo de Ley de Identidad de Género, Matrimonio Igualitario y ese tipo de cuestiones, como el marketing gay friendly, con lo que estamos bastante molestas, y de repente siguen encasillando todas las prácticas en estereotipos y normalizando esas prácticas, que es lo que nosotros llamamos homonorma y héteronorma y que trabajan siempre dentro del mismo sistema patriarcal que, al fin y al cabo, no provoca ningún cambio.

V.C.: Todo esto lo que hace es regular eso de tal forma que no resulte molesto para el sistema.

Gabriela Fonseca: Lo que hace es normalizarlo.

V.C.: Que no incomode, que no cuestione.

G.F.: Es como que está todo bien con determinadas identidades sexuales, pero tienen que encajar igual en ciertos comportamientos, porque otros ya serían enfermos o son fetiches.

- ¿Cuáles serían esos otros enfermos o fetiches?

G.F.: La cuestión que sale de la homonorma, de la monogamia o de las parejas regladas, del matrimonoio igualitario, otros tipos de relaciones, el vainillismo, otros tipos de comportamientos ya sean sexuales o de modelos de relaciones interpersonales que no sean la de la pareja monogámica, si son dos hombres o dos mujeres pero sigue estando la complementaridad más allá de la sexualidad genital, o por ahí las intersexualidades que están muy fuera de la homonorma, y no queremos que caigan en la mano del Estado, que termina metiéndose en la cama de todo el mundo diciendo esto está bien y esto no.

V.C.: Es que el tema de la aceptación y la inclusión pasa por un precio que tenés que pagar, es como que nosotros te aceptamos si sos gay, si sos torta, pero siempre y cuando aceptes vos adecuarte a estas prácticas, que serían matrimonio monogámico, repoductor, burgués, que sostiene al Estado, al capitalismo y a otros prejuicios sociales, culturales, raciales, especistas.

G.F.: El discurso de yo estoy casada con un doctor, tengo dos hijos bautizados y una mascota y pago mis impuestos. Ese discurso que es el que abala el Estado para ser normal.

Victoria Castro y Gabriela Fonseca. 

- Hablaron de vainillismo, ¿qué es eso?

V.C.: Nosotras empezamos a hablar de vainillismo porque, estando en talleres de lecturas queer, comenzamos a trabajar con la contrasexualidad, la disidencia sexual, etcétera y nos encontramos con que todas las performances, por ejemplo, tenían que ver con determinadas prácticas sexuales, es decir, siempre se planteaba desde BDSM [acrónimo derivado de bondage, disciplina/dominación, sumisión/sadismo y masoquismo].

A.C.: O  sea, las prácticas contrasexuales venían a tomarse desde esa perspectiva y con esa impronta, y cualquier otra práctica fuera de eso se seguía entendiendo como prácticas heteronormadas, entonces, nosotras decimos que no necesariamente soy una persona homonormativa o heteronormativa por ser más vainilla con la persona con la que estoy, es decir, con prestarle atención a los detalles, a las caricias.

V.C.: Vainilla es una palabra que surge dentro del mundo del BDSM como lo opuesto al BDSM, y nosotras nos preguntábamos si no termina siendo como normativizante que digan estos son los parámetros de lo contrasexual, y también sería estatizante, porque te dicen tenés que hacer esto todo el tiempo, y si no hacés esto todo el tiempo, constantemente, terminás fuera, entonces, si no desestructuramos esas categorías, terminan siendo como su propia trampa.

G.F.: Con lo que se termina anulando cualquier lucha. Entonces, cuando se está militando una causa, se tiene que ir mutando, porque mutan las identidades y las luchas, entonces el mismo BDSM y la contrasexualidad necesitan esos cambios para no vencerse, no caducar en sí mismos. Dentro de las prácticas contrasexuales se necesita un constante contraste, un devenir.

V.C.: Una renovación, una experimentación con nuevas estrategias, y la posibilidad de no atarse a una identidad y no atarse a una práctica.

G.F.: Yo puedo cambiar porque el contexto cambia, hoy soy torta, pero de repente ese deseo puede cambiar, y así pasa a nivel social, entonces nos parece medio esquizoide estancarse en una categoría, siendo que el contexto cambia.

- Al principio hacían referencia a la diferencia entre disidencia y diversidad sexual, ¿cómo se conceptualiza esto?

G.F.: Desde mi óptica, es ponerse al margen de las normas, la heteronorma o la homonorma, que terminan siendo lo mismo sólo que abarcando otras genitalidades, ni siquiera estamos hablando de otros factores identitarios, para plantear yo estoy fuera de esto y estoy cómoda acá, y para marcar que esto existe.

- Cuando decís esto existe, ¿a qué te referís?

G.F.: A las identidades en fuga, no a las identidades estáticas que se plantean dentro de la diversidad LGBT, y además las prácticas contrasexuales. ¿Qué entendemos como sexualidad para entender la contrasexualidad? La sexualidad reproductiva, monogámica, que sirve a un sistema capitalista para la reproducción de los modelos, es decir, no sólo la reproducción sexual, tener hijos, sino tener crías de trabajadores.

A.C.: Es decir, todo eso vendría a ser parte de una diversidad sexual, que es a lo que se llama así con este discurso inclusivo, es decir, hay una diversidad a la que hay que incluir, pero nosotras partimos de la disidencia en el sentido de que no nos interesa ningún tipo de inclusión, sino, de hecho, ir desarmando y reconstruyendo esas identidades estancadas que están ahí.

V.C.: Y, sobre todas las cosas, es cuestionar qué sistema las está generando, para poder problematizar que en el trasfondo de nuestras relaciones sexuales, afectivas, sexoafectivas, como quieran llamarse, hay un sistema que las está promoviendo y al cual esas relaciones le son funcionales.

A.C.: Hablamos de relaciones sexoafectivas porque no hay una forma de relacionarse, o sea, puedo relacionarme afectivamente con alguien y eso no implica que deba tener sexo con esa persona, o puedo tener sexo con una persona y no estar involucrada afectivamente.

V.C.: Eso es de cada quien.

A.C.: Hay tantas relaciones como personas en todo el mundo, y esa es la base de todo este planteo, que cualquier tipo de encasillamiento o clasificación viene a restringir y encorsetar un montón de libertades.

V.C.: Y también la diferencia con lo de la diversidad sexual es que para nosotras el tema de la diversidad termina siendo una cuestión restrictiva, como que no se relaciona eso con otras cosas, con lo que tiene que ver con un sistema patriarcal, con el capitalismo, y terminan siendo así separados, como de un colorido que puede darse para una ciudad para atraer el turismo, o para una fiesta, qué sé yo, te ponemos el drag, te ponemos la inclusión, te ponemos la banderita de arcoíris y los globitos, y todo eso termina como chupándose todo el potencial cuestionador que podría llegar a tener.

G.F.: Es el caso del gay friendly, por ejemplo… Bueno, el Estado es una industria de la sociabilidad, y como toda industria, necesita renovar su público y ampliarlo, y lo que logra con esta políticas sociales es ampliar el rango de consumidores, en cuanto a turismo o más trabajadores, es como que vamos a incluir a las tortas, vamos a incluir a los putos y a las travas, les vamos a dar este pedacito de pan para que nos sirvan para producir para nosotros, para el Estado como industria, no como Estado de bienestar.

Alejandra Celi.

- Cuando cuestionan  los tipos de relaciones y las normas que el Estado ha elaborado al respecto, también están cuestionando los modelos de familia.

G.F.: Cuestionamos lo que existe pero también para visualizar otras cosas que existen y el concepto de familiar como nuclear o sanguínea. Es una institución más, y las instituciones son otro corset.

V.C.: Y otro negocio.

G.F.: Claro, todo es negociable, y eso es un espanto, entonces, para escapar un poco de las garras del negocio, uno busca fugar todo el tiempo y proponer nuevas posibilidades.

- Por ejemplo, una familia poligámica.

G.F.: Es una posibilidad.

V.C.: También, por qué la familia tiene que estar constituida por vínculos sanguíneos, o por qué tiene que tener como fin una cuestión reproductora. Por qué no puede ser también una comunidad de amigos, de gente con ideologías afines.

- Entonces, más que cuestionar el concepto de familia, lo están dinamitando.

V.C.: Y, en realidad, un poquito sí [risas].

G.F.: Tampoco es decir “eso que existe no es familia”.

A.C.: Claro, en realidad, es reapropiarse del concepto y usarlo a favor. Es lo mismo que pasa con el nombre de la teoría queer, que queer era un insulto y ahora es toda una teoría. Son conceptos realmente jugosos, porque desde ahí uno empieza a deconstruir la significación que tienen.

G.F.: Apoderarse de un lenguaje, y a la hora de apropiárselo estás planteando una postura.

Guarra nos pone ante un debate que merecería más detalle y conocimiento, por lo que los interesados en saber más sobre estas teorías pueden visitar las siguientes páginas, propuestas por las integrantes del grupo: http://www.bibliotecafragmentada.org/, http://ayp.unia.es/index.php?option=com_content&task=view&id=703, http://paroledequeer.blogspot.com.ar/2012/04/queer-historia-de-una-palabra-por.html, http://disidenciasexual.tumblr.com/, http://www.effymia.com/, http://www.liberaong.org/nota_actualidad.php?id=855, http://www.especismo.org/racismo-sexismo-especismo.php

Alejandro Frias

Opiniones (14)
9 de Diciembre de 2016|08:43
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9 de Diciembre de 2016|08:43
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  1. La verdad es que releo las expresiones de estas pobres personas y no lo puedo creer. Es una pieza humorística al estilo bizarro de Capussotto que no tiene desperdicio. Dice una frase que la inteligencia tiene límite, pero la estupidez humana es ilimitada. Lamentable.-
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  2. ¿Dónde estuvieron los padres de éstas? ¿Tendrán padres?... o ¿serán de probeta? Van a ser un grupo "selecto" como las que se reunieron en San Juan. ¡Pobre gente! No lo saben, pero necesitan urgente un psiquiatra.-
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  3. Que gente rarita. La verdad que está gente es mas de lo mismo, gente extraña con gustos extraños, eso es todo. No hay mucho para debatir.
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  4. Es una clara expresión de neurosis. ¡Un psiquiatra urgente para estas personas!
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  5. Si estuvieran lavando platos no dirian tantas idioteces!
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  6. Tortasss....tortasss...... baratas las tortaaaaassssss !!!!!!!!!
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  7. En fin, es lo que hay...
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  8. Lindos pibes.
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  9. Ah...esa tonta vanidad que te lleva a encasillarte en una cosa para que no te encasillen en otra... a convertirte en una/o más de los que no quieren ser una/o más...a caer en lo absurdo de la "rareza" para creer que dejás de ser un absurdo "normal"...
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  10. ... es como que quieren generar debate donde no es necesario que lo haya... no entendi a que apunta la nota, tampoco a que apuntan estas chicas...
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