Hoy se cumplen 30 años del Mundial del 78: ¿"La Fiesta de todos"?

Entre los festejos, los papelitos y los goles, el primer campeonato de fútbol que ganó Argentina sirvió para que la Dictadura militar pudiera encubrir las torturas, los desaparecidos y la situación general del país. Mirá videos que recuerdan aquella época.

Hoy se cumplen 30 años del inicio del Campeonato Mundial de Fútbol de 1978, la mayor herramienta de propaganda política que utilizó la última dictadura militar argentina para encubrir el plan sistemático de tortura, asesinato y "desaparición" de personas desplegado en el país.

Esa Copa del Mundo -primera que organizó y ganó la Argentina- funcionó como elemento unificador, exacerbó el nacionalismo, distrajo la atención y permitió ocultar el aniquilamiento de hombres y mujeres.

Este genocidio había comenzado -de manera institucional- dos años antes con el autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional", que encabezó la Junta de Comandantes integrada por el teniente general Jorge Rafael Videla, el almirante Eduardo Emilio Massera y el brigadier general Orlando R. Agosti.

Con el objetivo de "reorganizar" las prácticas sociales, el régimen militar puso en marcha una sangrienta represión que instauró terror en la población, con la intención de destruir toda forma de organización y participación popular.

Argentina había sido designada cinco años antes como sede del mundial 78 y la dictadura entendió, ni bien asumió el gobierno de facto, que iba a ser una oportunidad inigualable para presentarse ante el mundo con un rostro humano.

Con una puntualidad militar, el 1 de junio de 1978 a las 13.15 se inauguró el certamen.

Los efusivos gritos de los 77.000 espectadores que hacían vibrar el estadio de River Plate sin lugar a dudas pudieron ser escuchados en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los centros de detención y exterminio más activos de la dictadura y ubicado a diez cuadras del monumental.

"Bienvenidos a esta tierra de paz, libertad y justicia que se siente honrada con vuestra presencia", dijo Videla en su discurso inaugural, y remarcó que era "un día de júbilo para la Nación Argentina, en el marco de esta confrontación deportiva, caracterizada por su caballerosidad, en el marco de amistad entre los hombres y los pueblos". 

En el terreno deportivo, la selección albiceleste había quedado en una situación complicada y debía superar a Perú por cuatro goles para lograr su pase a la final.

El partido, que terminó con un abultado 6 a 0, ha sido largamente cuestionado y fueron muchos los que sostienen que el visitante se dejó ganar.

En la final, Argentina le ganó a Holanda 3 a 1 con alargue incluido y a la hora de recibir los trofeos, los subcampeones se negaron a saludar a los jefes de Junta de Comandantes.

"La realización del torneo mostrará al mundo que Argentina es un país confiable, capaz de grandes emprendimientos", dijo en varias oportunidades.

Esa declaración pone de manifiesto que en el plano internacional los esfuerzos discursivos estuvieron puestos no sólo en difundir una imagen beatífica de la Junta de Comandantes, sino también en mostrar a la Argentina como una nación capaz, organizada y con potencial.

Por su parte, Videla llenó sus discursos con la palabra "paz" y repitió constantemente que en el país había "juego limpio", tanto en la cancha como en la vida política y social.

"Ahora el mundo sabe que Argentina, cuando quiere, puede" y "Mostraremos al mundo como somos los argentinos", eran algunas frases de la época que además de exacerbar el ser nacional podían llegar a funcionar en el exterior como generadoras de eventuales adhesiones políticas.

En el plano nacional, la idea se centró en utilizar al Mundial como elemento unificador y, por lo tanto, el discurso abogó por entrelazar el campeonato con un supuesto sentimiento patriótico y exaltó la unidad de "todos" los habitantes de este suelo.

En ese sentido, la canción oficial del campeonato aseguraba que "veinticinco millones de argentinos jugaremos el Mundial", en tanto que otro slogan remarcaba que se trataba de "la fiesta de todos".

Toda esa aceitada maquinaria de propaganda política colaboró para terminar de obnubilar a las multitudes que en estadios repletos aplaudieron seis veces a Videla y demostraron así su aprobación masiva a la dictadura.

El país se paró durante 24 días para alentar a la selección nacional; pero en los 340 centros clandestinos de detención, la tortura y la muerte no tuvieron asueto.

Publicidad: "Mostremos al mundo cómo somos los argentinos"

Video: Discurso inaugural de Videla

Video: el 6 a 0 a Perú

Video: Periodista inglés sobre el 6 a 0 a Perú

Video: Menotti

 

 

 

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