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Independiente perdió 4 a 3 con Unión

El partido se juegó al ritmo de los Tatengues, que además desperdiciaron un penal en el primer tiempo. Este resultado no lo favorece a Godoy Cruz. Hubo poco público Azul.

Por Pablo Marcelo Pérez

Esa insoportable levedad del ser. Furiosos testigos de una gélida tarde de bueyes perdidos, así yacían cuasi petrificados en los escalones congelados de un Bautista Gargantini que explotaba de tanta presión, los sufridos simpatizantes Azules.

El 3-4 propinado por el pretencioso Unión de Santa Fe hizo mella en la herida profusa que abrió el Tomba y le escarbó Atlético Rafaela.

Los insultos que caían como pesadas cargas de abundantes desazones sobre los impotentes actores de esta escena dramática, cerraban una jornada olvidable.

Después, y ya en la fuga rumbo al congelado vestuario, las amenazas propinadas por los enfurecidos hinchas, quienes con intenciones de pedir explicaciones apuntaban su dolor y fastidio al esquivo destino que dirigían y digerían a borbotones.

Terminó todo en una sola lágrima. Reflejada en los rostros vacíos de matices y empalidecidos por esas cicatrices que impiden cualquier buen semblante.

Los errores de ayer de hoy y de siempre, son la moneda corriente que encarnó el club a lo largo de este certamen.

Las dudas en defensa, apoyadas por la mínima colaboración de los volantes, con el agregado de los yerros a la hora de definir, fueron el escenario ideal para una visita que sacó provecho de esos desatinos constantes.

El partido resultó intenso, con emociones a vaivenes. Improvisto de juego atildado, pero apoyado principalmente en las equivocaciones por doquier.

César Pereyra y Leandro Zárate envueltos en su habilidad y contundencia convirtieron por dos y hasta tuvieron la chance de alargar las cifras, con ese penal que magistralmente contuvo Guzmán. No bastaron los goles y la reacción vestida de heroica que promovieron De La Vega, Benegas y Peralta.

Ni tampoco alcanzaron los corazones hartos de exigencias que con sus latidos al limite buscaron en la parte final, todos los miembros del plantel leproso.

Pero más allá de lo que se dejó escapar, o de lo que pudo ser, o de lo que debió ocurrir, algo queda en claro.

Independiente no jugó bien, es mas, durante un buen rato lo hizo muy mal.

La inestabilidad futbolística es la responsabilidad de este canto a la irregularidad que tiene un equipo sin identidad definida.

Ahora la tabla de abajo esta acechando o al menos molestando. Y eso deberá evitarlo en las dos fechas que restan. Con la CAI primero en Comodoro Rivadavia y ante Ferro en la última. Ahora va, por no ir cuando tuvo que hacerlo.  

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