Ensayo: Ray's a laugh (2000) de Richard Billingham

Presentamos uno de los ensayos más polémicos e impactantes de la fotografía del siglo XXI, la captura de una vida; la sonrisa de Ray y la tragedia de los hechos. Vida y Obra de Richard Billingham.

 “Mi padre Raymond es un alcohólico crónico. No le gusta salir a la calle, mi madre Elizabeth casi nunca bebe pero fuma demasiado. Le gustan las mascotas y los objetos decorativos. Se casaron en 1970 y yo nací muy poco después. Mi hermano pequeño, Jason, fue llevado a la Beneficencia cuando cumplió 11 pero ahora regresó con Ray y Liz de nuevo. Recientemente fue padre. Ray fue una especie de mecánico pero lo despidieron y no volvió a trabajar nunca más. Siempre fue un alcohólico y al ser despedido empeoró. Empezó a beber sidra barata de baja calidad y sin licencia para ser vendida. Toma mucho por la noche y se levanta al día siguiente muy tarde. Antes, mi familia vivía en una casa adosada pero se gastaron la indemnización y, desesperados, la vendieron. Se mudaron a un bloque de viviendas para personas sin recursos. Allí está Ray. Siempre sentado y sin otro interés más que beber.”

Richard Billingham

Richard Billingham es un fotógrafo y artista inglés nacido en 1970. Junto a artistas como Damien Hirst, Douglas Gordon o Sarah Lucas, es uno de los miembros más célebres de los denominados “Young British Art” (YBA, Jóvenes Artistas Británicos). Consagrado tras la presentación de su ensayo Ray´s a Laugh, su posterior presencia en la prestigiosa exposición Sensation en la Royal Academy londinense de 1997 le abrió el camino para su proyección internacional. Así, ciudades como: Nueva York, Budapest, Roma o Bruselas, fueron las sedes escogidas para sus múltiples exhibiciones; y premios como el Citybank Private Bank Photography de 1997 o su nominación para el Premio Turner en 2001 aportaron all destacable reconocimiento a su corta carrera. 

En lo que respecta a su serie Ray´s a Laugh –un ensayo sobre su padre–, es necesario ahondar y explicar la génesis del mismo. Con tan sólo 10 años de edad, el padre del joven Richard, un maquinista contratado en un factoría local, perdió su trabajo. Ante las escasas posibilidades presentes en el mercado laboral de la era Thatcher, el patriarca de los Billingham decide no buscar empleo, empieza a tomar cada vez más alcohol y vive del subsidio del desempleo. Terminada la ayuda, su grado de alcoholismo no le permite trabajar, razón por la cual vende la casa donde residían y se trasladan a un piso de ayuda social. En el contexto de esta desoladora y miserable situación, el joven Richard logra canalizar su potencial expresándose mediante el dibujo y la pintura. Richard empezó dibujando los retratos de los miembros de su familia, retratos sin ningún tipo de movimientos que originaron la necesidad de fotografiarlos. Yo estaba viviendo en este bloque de la torre, pero no éramos sólo él y yo. Él era un alcohólico, se acostaba en la cama, bebía, dormía, se despertaba, dormía, no sabía si era de día o de noche. Sin embargo, era difícil conseguir que se quedara quieto por más de 20 minutos, así que pensé que si podía tomar fotografías de él que sirvieran como material de partida para estas pinturas, yo podría hacer cuadros más detallados. Así es como empecé a tomar fotografías. Unas fotografías que progresivamente se convirtieron en tomas, en movimientos, fotografías naturales, sin poses y desprovistas de técnicas que ostenten en sí mismas un valor artístico sobresaliente. Instantáneas sórdidas y crudas de un ambiente degradado y realista fruto del estilo de vida marginal. Su padre alcohólico, su madre obesa, agresiva, fumadora compulsiva y sucia, junto a la frustración palpable de su hermano Jason conforman este "idílico" álbum doméstico. 

Su ensayo Ray’s Laugh publicado en el año 2000 es una crónica de una vida que trató pero no pudo, de sueños derrumbados. Es una crónica de todo lo que duele, una pesadilla animada con un padre alcohólico y una madre monstruosa en un pequeño departamento de los suburbios de Birmingham. Es una visión fotográfica del horror, una visión de magnificiencia, la magnificiencia de la pobreza y del dolor, de la tragedia, el brillo de la fealdad, un estético tour de snap-shots voyeuristas e hiperrealistas. Lo que debería repeler sin embargo, nos acerca, nos interpela, nos llama ¿Quiénes son esos monstruos? ¿Cómo pueden vivir así? Fotografías que deberían tirarse a la basura, quemarse, fotografías-tabú que se convirtieron en “edición limitada”, una fiesta para el ojo que no puede evitar el magnetismo de la tragedia humana ¿Cómo puede algo tan trágico convertirse en un acontecimiento estético con tanta fuerza?

Cuando le preguntan por su madre o qué piensan sus padres sobre su ensayo, Richard responde: Mi madre mira libros y si no está completamente concentrada en ellos va a decir “pasame un cigarrillo Ray”. Ellos hacen referencia a mi trabajo pero no creo que reconozcan el interés de los medios en su forma de vida, o la importancia que tiene. Creo que no piensan nada al respecto en realidad. No están shockeados ni nada por el estilo. Estamos acostumbrados a vivir en la pobreza.

El artista explica en cuanto a su búsqueda: Mi intención no es shockear, ofender o ser sensacionalista, hacer política o lo que sea, solo busco hacer que funcione como sea y eso tiene un significado espiritual. En todas estas fotografÍas nunca me molesté con cosas como los negativos. Algunos se marcaron. Usaba los rollos más baratos y los hacía revelar en los lugares más baratos. Solo trataba de poner un poco de orden en el caos. Esta es la historia íntima del dolor, una serie de imágenes angustiosas que dibujan la estética de la monstruosidad. Solo en el arte, la desesperación, la desesperanza, el fracaso y la oscuridad pueden disfrutarse con tanta voracidad.

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28 de Junio de 2017|09:26
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