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La Eurocopa, casi un mundial con poco menos de medio siglo de historia

La Eurocopa, que comenzó a andar en 1960 y cuya 13ª edición se disputa en Austria y Suiza del 7 al 29 de junio, se ha convertido en un mini-mundial en el que han brillado desde Yashin a Zidane, pasando por Marco Van Basten o Gerd Muller.

Alemania, con tres triunfos (1972, 1980 y 1996) es el equipo más laureado, seguido de Francia con dos (1984 y 2000), mientras que URSS, España, Italia, Checoslovaquia, Holanda, Dinamarca y Grecia se han repartido los otros siete trofeos.
  
Concebida a fines de los años cincuenta por la Unión Europea de Fútbol (UEFA) bajo el impulso del francés Henri Delaunay, secretario general de la Federación Francesa (FFF), la Eurocopa tuvo su primera edición en 1960, en Francia, por lo que cumplirá casi medio siglo (48 años) en Suiza y Austria.
  
Dieciséis equipos nacionales participaron en las clasificaciones y sólo cuatro se reunieron en París para disputar la primera fase final de la Eurocopa en 1960: Francia, Yugoslavia, la URSS y Checoslovaquia.
  
Los soviéticos conquistaron la primera edición, tras superar en el partido decisivo a Yugoslavia por 2-1, luego de una prolongación. En el elenco vencedor, un hombre vestido
completamente de negro escribió las primeras líneas de su leyenda: el arquero Lev "La Araña Negra" Yashin.
  
En 1964, la fase final tuvo lugar en España. El equipo local, ante la atenta mirada del dictador Francisco Franco, derrotó por 2-1 a la Unión Soviética, en una final con una importante carga
política jugada en Madrid.
  
España, que en la primera edición se negó a jugar contra la Unión Soviética y quedó eliminada, decidió esta vez enfrentarse al país más representativo del comunismo, y venció con un tanto de cabeza en los últimos minutos de Marcelino.
  
Aquel equipo, liderado por los geniales gallegos Luis Suárez y Amancio Amaro, ambos de la cantera del Deportivo La Coruña, dio a España el único título internacional que posee en su historial.
  
En 1968 el torneo tuvo una definición muy particular. Los italianos jugando en casa se impusieron en semifinales a la URSS mediante un sorteo, debido a que el encuentro terminó en empate y no existían las tandas de penales.
  
La final entre Italia y Yugoslavia pasó a la historia porque se tuvo que volver a disputar tras un primer partido que finalizó con empate (1-1). Pero los italianos, que metieron cinco cambios
frente a ninguno de los yugoslavos, sacaron ventaja y los derrotaron por 2-0.
  
En 1972, el último cuarteto se juntó en Bélgica. En la final, los alemanes liderados por un Gerd Muller imparable, que anotó un doblete, se impusieron frente a la de nuevo desafortunada URSS (3-0).
  
Cuatro años más tarde, en Yugoslavia, la final entre la República Federal Alemana Checoslovaquia se definió por penales tras finalizar el duelo en empate (2-2). El germano Uli Hoeness marró su disparo y el checo Antonin Panenka marcó el suyo picando la pelota y su equipo desató el festejo final.
  
Pero de 1960 a 1976 la competición estuvo opacada por la falta de notoriedad. La fase final reunía únicamente a cuatro equipos y los duelos tomaban apenas una semana.
  
Entonces, el italiano Artemio Franchi, presidente de la UEFA, decidió agrandar la etapa final llevando a ocho equipos a disputar el trofeo, a partir de 1980.
  
En ese nuevo formato, la RFA ganó el título disputado en Italia en 1980 tras derrotar en final disputada en Roma a Bélgica por 2-1, gracias a un doblete de Horst Hrubesch, con lo que este país inscribió por segunda vez su nombre en las registros de ganador de la Eurocopa.
  
Pero el verdadera "impulso" de la competición tuvo lugar en Francia, justamente el país que la vio nacer, en 1984.
   
La figura del mediocampista francés Michel Platini le dio brillo y con su destreza condujo al equipo galo a ganar la final contra España (2-0), tras anotar de tiro libre el primer gol ante
la complicidad del arquero español Luis Arconada, quien dejó escurrir la pelota por debajo de su cuerpo.
  
Platini, además de mejor jugador del torneo, fue el máximo goleador con nueve anotaciones en cinco partidos, incluidos dos tripletes ante Bélgica y Yugoslavia.
  
La edición de 1988, en Alemania, estuvo marcada por el dominio de Holanda, que desparramó un fútbol total con la calidad de estrellas como Ruud Gullit, Frank Rijkaard y Marco Van Basten.
  
En la final, un primer tanto de Gullit frenó las ilusiones de la URSS, que se derrumbó tras la obra maestra del artillero Van Basten: una volea que se clavó en el segundo ángulo del arquero
para sellar el 2-0 para la "Naranja Mecánica". Era la tercera final perdida para la desgraciada Unión Soviética.
  
En Suecia-1992, después de la caída del Muro de Berlín que cambió el mapa político de Europa, Alemania se presentó reunificada y la URSS, desintegrada, pasó a ser la CEI. Pero no fue la única: Yugoslavia se desarmó, el régimen de Belgrado fue sancionado por la UEFA, que aplicó las disposiciones de la ONU.
  
La UEFA prohibió a los yugoslavos participar en la fase final. Algo que supo aprovechar al cien por cien Dinamarca, que llegó a Estocolmo como "convidado de piedra", debido a su segundo puesto en el grupo clasificatorio que había ganado Yugoslavia.
  
Pero Dinamarca dio la gran sorpresa y fue campeón tras vencer en la final por 2-0 a Alemania, luego de una actuación estupenda del guardameta Peter Schmeichel. Además, los daneses superaron la ausencia de su estrella Michael Laudrup, que no disputó el campeonato por desavenencias tácticas con su entrenador.
  
Cuatro años después, en Inglaterra, Alemania se tomó la revancha al llegar a ganar una competición que se agrandó hasta tomar el formato actual de 16 participantes en la fase final,
luego de que la UEFA decidió duplicar el número de participantes.
  
En la final frente a República Checa, una linda sorpresa que desparramó magia y buen fútbol, los germanos festejaron el título ganando por 2-1, luego de convertir el gol de oro, regla que se
aplicó en la prolongación. El héroe de aquella jornada fue el centrodelantero Oliver Bierhoff, quien de cabeza le ofreció a su nación el tercer título continental.
  
En 2000, en Holanda y Bélgica, se llevó el título Francia, campeón mundial en 1998, al ganar en la final a la "squadra azzurra" por 2-1.
  
Italia ganaba 1-0, pero en los últimos segundos del partido apareció Sylvain Wiltord para igualar y estirar el suspenso, que tuvo su genial desenlace con el tanto de oro del franco-argentino David Trezeguet en la prolongación. Segundo título de Eurocopa que viajó a París.
  
Por último, en 2004 en Portugal, se dio la gran sorpresa del triunfo de la modesta Grecia, que se impuso en la final a la selección local por 1-0, con un gol de Angelos Charisteas.
  
Dirigidos por el técnico germano Otto Rehhagel, los helenos basaron su triunfo en una defensa insuperable y un contragolpe feroz, eliminando en cuartos de final a Francia, en semifinales a
la República Checa, que se había erigido en favorita, y a Portugal en el último partido, todos por 1-0.
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2 de Diciembre de 2016|23:25
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