Excelente biografía de la mujer que escribió Frankenstein

Mary Shelley y su época son retratadas en un libro de Esther Cross que muestra por qué ese monstruo no pudo nacer fuera de Londres.

Mary Shelley pasó a la historia (tanto de la literatura como de la humanidad toda) gracias a que creó uno de los personajes más macabros de todos los tiempos: Frankenstein.

Sobre esta inglesa que se animó a cuestionar a la sociedad en la que vivía recurriendo a la figura de un científico que creaba vida a partir de la muerte, Emece publicó La mujer que escribió Frankenstein, de Esther Cross, quien sostiene: “Mary Shelley, escritora de la Londres Negra, es una de las principales fundadoras de la Londres Negra. (…) Mary Shelley fue una pieza clave del mundo que la formó. Reveló la realidad que la incluía, la que no alcanzaba a contenerla, y al hacerlo, la definió. Hay escritores que fundan su contexto, y ella creció en la época de Frankenstein”.

La biografía que Cross escribe de Shelley tiende ese puente entre la mujer, la época y el lugar en el que creció. La relación de Shelley con la muerte va más allá de la pérdida de seres queridos, ya que la creadora de ese terrible monstruo (que termina sintiéndose sólo luego de matar a su creador) vivió en un tiempo en el que la experimentación son cuerpos de seres humanos era tanta que proliferaron los robos de cadáveres de los cementerios.

Alternando citas de los diarios de Shelley con referencias históricas, noticias sobre robos de cadáveres, características de las clases de anatomía, normas y restricciones, entre otras, Cross pinta no sólo a la escritora, sino también a la época en la que ella vivió.

La extraña relación de Shelley con los cementerios es uno de los puntos más desarrollados en la biografía escrita por Cross, quien aprovecha también para acompañar el debate de la época sobre los límites de esa ciencia que se basaba sólo en la razón y que por eso, por ejemplo, no condenaba a un salteador de tumbas por llevarse el cadáver (que no era propiedad de nadie), sino por apropiarse de la mortaja (que era propiedad de la familia del difunto).

La mujer que escribió Frankenstein es una muy buena recomendación para cualquier lector, no sólo por la reconstrucción de la vida de Shelley, sino también por el retrato que hace de esa Londres de la que nació ese engendro construido con pedazos de cadáveres.

Alejandro Frias

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10 de Diciembre de 2016|15:01
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