Los amores secretos de Remedios de Escalada de San Martín

Una de las batallas más importantes de San Martín fue su vida doméstica. ¿Su peor enemigo? Remedios, su mujer, la madre de su hija.

"Remedios volvió a apoyar su cara en el pecho de su tío. La angustia dominaba su cuerpo. Le costaba respirar. Sabía que todo estaba terminado, que jamás volvería a ver a José. No sólo por su enfermedad que la distanciaría a leguas de él, sino también por la traición en la que lo había hundido. Había actuado mal, se había equivocado mucho. Necesitaba que su marido la perdonara, pero eso parecía imposible", escribe Florencia Canale en la novela Pasión y traición. Los amores secretos de Remedios de Escalada de San Martín, editado por Planeta.

Canale, sobrina en sexta generación de Remedios de Escalada de San Martín (1797-1823), la esposa del Libertador, y heredera de un verdadero tesoro de anécdotas y documentos familiares, siguió de cerca las huellas de esa contienda privada.

A través de la ficción cuenta la vida de una mujer joven y desprejuiciada a partir del rico anecdotario de su familia y una serie de documentos guardados a lo largo de los años. 

Todos saben que la vida del general José de San Martín no estuvo signada por circunstancias fáciles: la coyuntura política y social de una Argentina en sus albores le dificultó el camino hacia la gloria. Sin embargo, pocos conocen que el hombre más poderoso del continente americano dio una de sus batallas más feroces puertas adentro, en su vida doméstica. ¿Su peor enemigo? Remedios de Escalada, su mujer, la madre de su hija.

Canale relata hechos que ponen al descubierto la cotidianidad de una mujer que no quiso ni pudo someterse al mandato masculino de su época, y que en ese devenir fue capaz de engañar y ser infiel a su marido con hombres de su mayor confianza.

Pasión y traición es una novela narrada con ritmo palpitante, que apela a la ficción sin descuidar el rigor histórico. Una historia de amor y de furia, de gritos y soledades, que habla de una mujer y su tiempo, de un hombre y sus peores fantasmas.

"Desde que era muy chica escuché hablar de ella en la familia, pero nunca le di mucha importancia. Para mí era una tía más. No entendía bien quién era y hasta creía que era una broma", dispara Canale en diálogo con Analía Páez de la agencia Télam. 

"El tiempo fue pasando y hace unos años decidí investigarla. Salir de la historia contada por las revistas infantiles y prestarle más atención a la tradición oral familiar sobre la tía Remedios, la casquivana", relata. 

En esta novela, Canale repasa desde su infancia hasta la muerte de quien fue la consentida de sus progenitores, "pero sobre todo de su padre Antonio, quien le cumplía todos sus caprichos desde muy pequeña". 

"Tanto la adoraba que la joven Remedios hizo que rompa el compromiso de casamiento pactado con el hijo de un hombre poderoso de la época, Gervasio Dorna. El prometido tuvo que olvidarse para siempre de ser parte de los Escalada, en cuanto la menor de la familia cruzó sus ojos con José de San Martín", relata.

Y explica que " San Martín era un desconocido, un novato en Buenos Aires. Su plan no era casarse con una niña rica sino liberar a América del yugo realista. Era un plan muy amplio armado durante mucho tiempo y por eso le servía estar instalado en la sociedad y qué mejor que con los Escalada". 

Canale cuenta que "San Martín vino a Buenos Aires con Carlos María de Alvear que pertenecía a una familia tradicional. Alvear y su esposa lo relacionan con los Escalada, de gran poder dentro de la sociedad de Buenos Aires". 

En una de las tantas tertulias celebradas en esa casa, apunta la autora, "fue donde Remedios quedó prendada de este general con el que inició una vida de casada un tanto atípica. En el tiempo que estuvieron casados, en realidad no funcionaron como una familia tradicional". 

"La que siempre estuvo en desacuerdo -confiesa- fue Tomasa de la Quintana Aoiz Riglos y Larrazábal, la madre de Remedios, quien vio con muy malos ojos la relación, ya desde el primer encuentro familiar Escalada-San Martín". 

Hay una anécdota que dice que "El padre de la Patria" llegó por primera vez a la mansión con su edecán. "Una vez instalados en la mesa familiar, San Martín preguntó por su compañero, ubicado en la cocina con la servidumbre, y al conocer esa situación se dirigió a la cocina con los sirvientes, dejando un clima ríspido en la sala principal donde estaban su futura prometida y toda la familia". 

"Una vez casados, él montaba su caballo y se iba a librar distintas batallas como era la costumbre en esa época de liberación nacional. Ese fue el gran reclamo de Remedios: el abandono de su esposo, porque no pudo cumplir ese sueño de familia ideal que había planeado desde chica", asegura Canale. 

Acerca de las supuestas infidelidades de Remedios, su pariente afirma, entre risas: "Sí, es verdad, hay algunos romances extramatrimoniales que siempre se contaron en la familia. Tuvo algunos amoríos furtivos con subalternos de su marido". 

"El más explosivo fue el affaire que tuvo con un colaborador y compañero muy cercano de San Martín: Bernardo de Monteagudo. Pero este morocho espléndido era amante de todas -justifica- y la pobre joven abandonada no tardó mucho tiempo en caer en sus redes". 

"Es entendible que una jovencita de 17 años, más sola que acompañada por su marido -que encima era un hombre callado, para adentro y siempre dedicado a su trabajo como militar- se lanzara a otros brazos". 

"La infidelidad con Monteagudo fue casi una vendetta contra San Martín, al enterarse por rumores que su marido -otro gran seductor-, andaba con otras mujeres". 

Esta novela, considera Canale, "es una especie de gesta romántica. La vida de Remedios es interesante. Va a gustar mucho a las mujeres porque tiene romanticismo, aventuras y el tema del abandono. Hasta en su muerte, sin su padre que ya había fallecido, sin su marido y con una hija muy pequeña a la que dejaba huérfana. Ella, de alguna manera, se dejó morir". 

Lo que más sorprendió a la autora en su investigación, fue la relación de Remedios con Monteagudo. "Podría haber provocado problemas en la política. Me pareció que era una afrenta complicada de tragar. Tener este amorío era un pinchazo especial contra San Martín". 

"Y también me pasó algo con el tío Pepe, como le dicen en la familia. Cada vez que leía más sobre él, se fue transformando en una personalidad avasallante e interesantísima. Me enamoré. Pero, por lo que cuenta la historia, no era recomendable para tenerlo como marido", desliza. 

"El era un hombre poco demostrativo, no se relacionaba con cuestiones sentimentales. El gran amor de San Martín fue la causa de la emancipación latinoamericana, no su mujer", sentencia.

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Opiniones (1)
5 de Diciembre de 2016|13:25
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5 de Diciembre de 2016|13:25
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  1. mi querido General, no se privó de nada. Rosita Campusano, en Perú...en fin....
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