El imposible de Arcade Fire: Haití, Kierkegaard y Camus para bailar

"Reflektor", el nuevo disco que estrena hoy Arcade Fire, aspira a conseguir un imposible: juntar a influencias disímiles y poner a bailar a millones.

El grupo de Montreal es uno de los pocos capaces de llenar estadios, vender millones de copias y a la vez gustar a la crítica más intelectual, que ha vuelto a aprobar "Reflektor", un doble disco de 13 canciones y 85 minutos de duración. Su tema principal y primer single, el que da nombre al álbum, se extiende casi hasta los ocho minutos y aspira a convertirse en un himno moderno de la música de baile y electrónica con la ayuda en los coros de David Bowie.

Arcade Fire se ha transformado en su cuarto álbum, con los riesgos que ello implica y pese al éxito logrado en 2010 con "The Suburbs", que ganó el premio Grammy a mejor disco del año.

Y la fuente de la transformación fue un viaje del cantante Win Butler a Haití junto a su esposa y compañera de grupo, Régine Chassagne, nacida en el país caribeño, cuya música callejera impactó a ambos.



"Creemos en Haití, en que volverá mejor que antes. Creemos en los haitianos, necesitamos apoyarlos", dijo Butler al finalizar la pasada semana un concierto casi clandestino en el barrio Little Haiti de Miami, donde se reunieron unos pocos cientos de personas.

Esas actuaciones, presentadas como "The Reflektors" y no por su nombre, las han repetido en Montreal, Nueva York y Los Angeles para mostrar a minorías un disco cuya próxima gira seguramente llenará estadios.

El tema "Here Comes The Night" es el que mejor refleja esa fascinación por Haití.

"Nos expusimos a unas influencias que han sido realmente transformadoras", dijo Butler al diario "The Montreal Gazette" sobre la experiencia haitiana y la evolución de un grupo en constante cambio desde que publicó Funeral (2004) y pasando por Neon Bible (2007) y The Suburbs (2010).

El éxito paraliza a muchos, obliga a los grupos a repetir una fórmula que funciona. Arcade Fire lo ha usado para todo lo contrario, para explorar en la música baile, la percusión del carnaval de Haití combinándolo en las letras con las enseñanzas de Kierkegaard y con la película de Camus "Orfeo Negro" (1959), sobre cuyas imágenes el grupo publicó online la pasada semana todo el disco al conocer que se había filtrado en Internet.

Esa paralización e inacción es la que reflejó Kierkegaard en un ensayo en 1846 en lo que llamó "era reflectiva", concepto que da nombre a la canción y al disco. El danés era uno de los preferidos de Butler cuando estudiaba filosofía en la universidad.

A su productor habitual, Markus Dravs, sumaron a James Murphy, miembro de la banda dance-punk LCD Soundsystem, ya disuelta. Murphy ayudó a dar forma a la idea de música para bailar que ya tenía en mente el grupo.

"Eso nos lleva de nuevo a Haití", explicó Butler a "Rolling Stone". "Uno está tocando para gente que nunca escuchó The Beatles. En la Haití rural nunca escucharon 'I Wanna Hold Your Hand' ni a Elvis, así que sin ese contexto, cuando tocas una canción, ¿cómo conectas? Ahí están los elementos rítmicos y la emoción en la voz".

Pero Arcade Fire no se queda en el "dance", y mezcla numerosos estilos sin perder ese sonido que los hace reconocibles y les permite combinar lo comercial y lo masivo con lo diferente y original.

"Creo que realmente todos hemos crecido en nuestro talento musical. Cuando estamos tocando lo sentimos: 'Vaya, podríamos ser realmente buenos, sí, podríamos ser realmente buenos en esto de la música'", dijo Butler a "Rolling Stone".

La crítica parece estar de acuerdo tras haber dado el visto bueno a "Reflektor". Ahora hablará el público.

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21 de agosto de 2017 | 11:56
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