Marziali, hombre fundamental de nuestra cultura

Es uno de los creadores musicales más importantes de la historia mendocina. En esta imperdible entrevista, responde con hondura y lucidez.

Jorge Marziali es, a todas luces, una de esas pocas personas que perdurará en la memoria de su pueblo. Autor lúcido y prolífico, hondo y popular, es dueño de un puñado de canciones que ya son parte del panorama musical argentino. Citemos apenas un caso: “Los obreros de Morón”, tema que, para quien firma esta nota, es uno de los más bellos de la historia musical del país.

El 10 de noviembre, a las 20, Jorge Marziali cantará nuevamente en Mendoza, precisamente en el Centro Cultural “Le Parc”. Antes de esa ineludible fecha, sepamos un poco más de él y, de paso, veamos qué nos dice vía online el cantautor.


Los pasos del maestro


Dice su biografía que nació en Mendoza y que, ya en 1972, editó su primer trabajo con cuatro canciones “mientras estudiaba Ciencias de la Comunicación”, dice Google por ahí. Fue redactor de la agencia Clarín y de "El diario", publicación dirigida por Jacobo Tímerman. Oficialmente, en 1983 edita su primer disco bajo el título de "Como un gran viento que sopla". Sus obras "Este Manuel que yo canto" (dedicada a Manuel Castilla) y "Coplas de la libertad (con versos de Daniel Giribaldi) calaron hondo en el gusto popular. Conduce, al mismo tiempo, un programa sobre música popular en Radio Belgrano.

En 1986 edita "Marziali cerca nuestro" y se consagra como trovador con dos obras fundamentales: "Los obreros de Morón” y “Cebollita y huevo".  En 1989 aparece "Marziali de diario", con portada de Hermenegildo Sábat y presentación de María Elena Walsh. Su obra "Yo elijo criollos" se convierte en un clásico del cancionero nacional. Viaja por el país con sus canciones ofreciendo recitales y charlas en diversas Universidades y Centros Culturales.

"En 1997 gana con "El niño de la estrella", el primer premio (rubro canción) en el concurso "30 años de la muerte del Che Guevara", organizado porla FUAyla Comisión permanente de apoyo a Cuba. En 1998 viaja a La Habana, ofreciendo sus canciones en plazas y recintos culturales de la capital cubana", se lee de él, en Alternativa Teatral.

Ese mismo año es declarado "Maestro del alma" porla Secretaríade Cultura dela Ciudadde Buenos Aires. Edita "¿Y por qué?", un disco con canciones infantiles. En 1999 aparece "Miradas", álbum en el que se destacan obras como "El hombre pollo" y la citada "El niño de la estrella"

"En el 2004 aparece "Padentrano", disco en el que hace un rescate de varios de los compositores fundamentales de canciones de raíz criolla, como Hilario Cuadros, Chabuca Granda, Zitarrosa, Buenaventura Luna y Tejada Gómez, entre otros.

En setiembre de 2007 aparece "San Lagente", álbum con temáticas y ritmos urbanos. Se destacan allí "Cuando Perón era Cangallo", "Así hablaba Don Jauretche" y una nueva versión de "Los obreros de Morón" con la participación de Alfredo Ávalos. En setiembre de 2010 aparece su primer libro de poemas, bajo el título de "El amor en otro sitio". Se encuentra en imprenta "Elogio del estar despierto".

Finalmente, en 2013, edita un nuevo disco, un discazo en verdad… Se trata de un homenaje al gran poeta Daniel Garibaldi, llamado "En la brasa del presente". Entre muchas joyas, se descata "Yo me iré con él", aquí en un video:


 

Dice el cantautor


- ¿Para qué hace música, Marziali?

- La música, como otras disciplinas artísticas es una actividad de servicio y dentro de esa categoría, un servicio para el alma. Esto no está reglamentado así, no está promocionado así y seguramente no está suficientemente reconocido de esa forma. En mi opinión, es un servicio semejante al que prestan, los pastores y los sacerdotes. Hay artistas que creen cumplir otra funcion con su arte; cambiar la realidad, por ejemplo. Por lo general son expresiones de deseos. Pero ayuda a cambiar la “mirada” sobre la realidad. El arte es un bello servicio, a partir de la conmoción que en el alma de un indivuo produce la obra artística. Se trata de mantener almas despiertas, vivas, recicladas. En cada servicio hay un trabajo. El arte es un trabajo, en tanto dignifica al que lo hace y genera productos necesarios para vivir. La sociedad no puede desarrollarse sin el consumo más o menos regular de estos productos. Es como imaginar una sociedad sin los servicios de salud.

- Justifica esta mirada lo necesario de la canción testimonial; el cantor que dice cosas…

- Se habla del testimonio, de la política, el individualismo, se nos pregunta, a veces, si la canción testimonial, la canción con contenido (de gran protagonismo en los años 60 y 70) aportó a la cultura, a la política o a ambas cosas o a ninguna de ellas. Creo que la canción popular siempre ha acompañado procesos históricos que obviamente no son producidos desde el arte sino que surgen de la sociedad, del pueblo (si se me permite ese término tan bello y antiguo). Simplemente cumplió con su tarea de acompañamiento. Aportó acompañamiento. No sabe hacer otra cosa.

- ¿Y hoy qué pasa?

- Hoy también el arte está acompañando este proceso histórico. Es inútil pretender que un arte de calidad "A" acompañe procesos de calidad "Z". Si el tiempo que nos toca vivir puede caracterizarse como un tiempo de crisis, de sobrevivir, de nivelar hacia abajo, la música acompaña, en general, con esos valores. Es difícil pedirle a los músicos populares de hoy que piensen y sientan como en la década del 70 porque el país es otro. Estamos acompañando, lo que no significa compartir. Unos desde una vereda y otros desde la otra, pero todos estamos dentro del proceso, que nos toca vivir; ninguno está fuera de estos tiempos, de este momento histórico generado por los pueblos en su milenaria gimnasia de aprender en el libro de los equívocos.

- Sigue habiendo un sustrato genuinamente popular…

- Respecto del movimientismo en la música popular, siempre hubo un movimiento soterrado, no declarado como tal porque para eso es necesaria la voluntad de los protagonistas de unirse y revelarse como movimiento. Esto podría verse con claridad si tuviéramos la posibilidad de exportar música masivamente. Cualquier observador de afuera reconocería un movimiento que podría llamarse "argentino". Si uno suma a los Abonizzio, los Heredia, los Cantilo, los del Prado, los Juan Falú, los Gieco, las Parodi, los Lacarra (y muchos otros ignotos brillantes que hay por allí) y los muestra juntos, cualquiera que los escuchara, desde afuera, diría que esto es un movimiento, una trova, una juglaría argentina. Pero nosotros no lo vemos ni lo sentimos así porque somos separatistas. Hay una promoción del individualismo que los artistas aceptamos. El liberalismo feroz promociona un "sálvese quien pueda". Esta en uno comprar o no comprar esa receta. Nosotros la hemos comprado. Quizá cuando nos esté haciendo demasiado daño la tiremos al basurero, pero, mientras, la compramos todos los días; somos consumidores compulsivos del "salvarse solos". El liberalismo promociona el individualismo; es su cabeza de playa. Tengo la impresión que entre los músicos uruguayos o brasileños esa promoción tiene menos adherentes. Creo que sería muy sano, como creadores, mantenerse ajenos a cualquier promoción que haga el sistema de turno, en tanto ese sistema no sea el resultado de una discusión colectiva y seria.

- ¿El ego del artista se pone en juego ante la idea de grupo o generación?

- Sí, y es posible que esto tenga que ver con un atraso en el tema de la identidad y con el contexto de los países. Creo que nos negamos a desarrollar un nacionalismo bien entendido. Según estemos parados, admiramos el nacionalismo de Cuba o de los Estados Unidos, el orgullo por una patria independiente y con características propias. Por otro lado nos avergonzamos de la palabra nacional, nos borramos frente a un Himno que parece hablar de asuntos que le suceden a otros, cosas cursis. Es lo que tenemos. Casi todo el arte argentino nos parece berreta, los despreciamos, lo subestimamos, mientras compramos "genialidades" que vienen de afuera. Para los cipayos, supuestamente progresistas, si viene de Francia o Cuba es atractivo pero subestimarían una trova paraguaya. Para los que son carne de mercado, si viene de Inglaterra o Estados Unidos es genial. Es posible que seamos bastante hipócritas. Si vamos a Europa y el tema es la música decimos que somos del país de Piazzolla. Pero no tenemos un disco de Piazzolla en casa. Por toda música es posible que tengamos una foto de Madonna y por todo libro alguno sobre el sexo de Bill Clinton.

- ¿Qué es lo popular, entonces?

- Lo popular y lo popularizado En relación con el consumo de música, creo que se consume mucha música popularizada y poca música popular. Siempre ha sido así. Nos planteamos estas cosas como si fuesen nuevas y siempre ha sido así. Creo que la música popular es aquella que nace de ver y sentir los acontecimeintos trascendentes del pueblo. Eso es lo que le da categoría de popular. La que es solamente entretenimiento o producto rápido para venta en caliente y generación de derechos de autor no da garantía de ser popular que es una condición hermosa y llena de contenido. Los jóvenes, como en todas las épocas, consumen lo que le dan los medios. Y hay grupos -siempre pequeños- que rastrean, buscan, averiguan y consumen lo que quieren y eligen. Yo consumía folklore cuando era un adolescente porque era lo que me daban los medios. No conozco lo que pasa en la música en tanto "negocio". Como no conozco lo que sucede en el fútbol en tanto negocio. Y sin embargo me gusta jugar. No sé el precio de jugadores ni la cantidad de discos vendidos por el "boon" del momento. Pero me gusta jugar al fútbol y escuchar música.

- ¿Y el rock llamado “nacional”?

- Respecto a las nuevas denominaciones como rock nacional, fusión y todo eso yo creo que cada uno hace lo que puede y responde a las influencias de su adolescencia. El rock nacional es música de ciudades; lo que se conoce como folklore tiene una base rural necesaria, pero cada uno hace lo que puede y no busca definiciones previas sobre su trabajo. Hace su trabajo. Mi trabajo está en los alrededores de lo que llamaríamos juglaría. Tengo un pasado provinciano y un presente urbano. Descreo de los rótulos pero me gusta eso de juglar, más que todo por lo que tiene de decidor o contador de historias; por la relación que juglar tiene con un vocabulario de peso en la composición, la austeridad en las instrumentaciones, la claridad en el mensaje. Lo testimonial, ya sea para contar asuntos del alma y el corazón o para contar asuntos del mundo. Creo que cuando somos jóvenes copiamos y luego, cuando nos toca producir, influye mucho lo que hemos copiado. Yo imagino que si las multinacionales del disco, que marcan las tendencias desde los países llamados centrales, se hubieran “copado” con la música venezolana en los años 60, habría en la Argentina un rubro llamado "joropo nacional" . Y ese joropo nacional tendría características propias. Y entonces diríamos "es joropo, pero le pusimos nuestro toque personal". Pero resulta que nuestros países del sur son países que han estado mucho tiempo en vías de subdesarrollo y su misión, por ahora, no es marcar tendencias en nada, salvo algunos que marcan tendencias en la producción de drogas, falta de memoria, y tilingocracia. Pero hay una curiosidad: en Buenos Aires se escuchaba en los 60 mucha música brasilera. Eso podría haber influído en los creadores jóvenes. Pero la mayoría no pudo subirse a esa ola creativa porque hay que ser buen músico para jugar con esos ritmos y esas cadencias y armonías. Entonces en general se quedaron con ritmos, modos y sonidos más fáciles de producir que no requieren demasiado trabajo. Con solamente enchufar una guitarra y un bajo y tener cierto sentido del ritmo para una batería, alcanza para hacer “música”. Pero en varias de esas propuestas no hay desarrollo, salvo las honrosas excepciones de siempre.

- Algo que ocurre en todos los géneros musicales…

- De todas maneras es mejor insistir en una saludable síntesis: hay buena y mala música y buena o mala poesía, buena o mala canción. Los rótulos son un invento del mercado y el que se engancha con el mercado es cola de perro. Ahora, cómo saber qué es bueno y qué es malo. Habrá que aceptar determinados patrones estéticos o referencias creíbles. Si Fandermole o Cantilo dicen que una música es buena tiendo a creer que es así; si lo dice el oso de Tinelli, sospecho, investigo, busco. Soy conciente de que esto le puede interesar solamente a los teóricos del arte. De todos modos, no viene mal imaginar dos o tres elementos que definan lo que se conoce como música popular argentina. En ese sentido, podríamos decir que se trata de aquella música que está elaborada con elementos suficientemente asentados en nuestro país, con aquello que está macerado, añejado. Aquella música que no toma elementos de la moda, pasajeros, puntuales, aunque puede tenerlos como tienen pimentón algunos guisos. Pero el pimentón no es el guiso. Un tipo que escribe música a partir de Piazzolla es alguien que trabaja sobre música argentina. Piazzolla, su sonido, sus cadencias, sus climas, están instalados. Esto no sucedía hace cuarenta años pero hoy están instalados. Es sin ninguna duda música argentina. La vuelta de tuerca que le dió Piazzolla a la música puede ser un ejemplo de algo que tardó relativamente poco tiempo en instalarse y ganar la condición de música argentina. Hay otros giros melódicos, otras estructuras poéticas, otros sonidos que chocan con el paisaje nuestro, con nuestros “tempos”, con lo poco que sabemos sobre lo que deseamos ser; están entre nosotros, pero están en “capilla”. Y luego, una condición de la que ya hemos hablado: la inspiración en asuntos trascendentes del alma de la comunidad en la que se desarrolla la obra.

- ¿La canción popular es naturalmente inspirada?

- Bueno, no necesariamente, pero busca serlo y esto no tiene que confundirse con aburrido, porque el humor, la ironía, la bella metáfora en la poesía o en la melodía son elementos al servicio de la canción popular y es una pena no utilizarlos. Los que en general difunden música, en compañías discográficas o en radios de comunicación, son tipos especializados en lo que pega fácilmente en la gente. Son los mismos que hacen la ropa estridente para los que prefieren estridencias en la ropa según patrones estéticos seguramente heredados. Uno lo ve en los barrios en donde venden ropa para los más humildes -hermanos del norte e inmigrantes de países más pobres- y los colores no son los mismos que en las vidrieras de comercios para gente de un nivel económico superior. Si ellos vieran que es rentable vender grabar y difundir buena música popular lo harían pero no lo hacen porque no es lo más rentable.

- ¿Ha habido algún “progreso” en las temáticas?

- Ha habido una nivelación hacia abajo en relación, por ejemplo, con los años 60. Tanto Beatles como Los Trovadores, tanto Joan Baez como Mercedes Sosa son hitos que no han sido superados en sus diferentes calidades. Los conjuntos pop de hoy son muy inferiores a los Beatles; los grupos folklóricos de hoy son muy inferiores a Los Trovadores. Julio Iglesias es más rentable que Serrat; si un producutor tuviera que optar no pensaría en Serrat. Ahora: es posible que cuando se escriba la historia de la canción popular aparezca el nombre de Serrat y no el de Iglesias. Pero los tipos que graban o difunden no están pensando en la construcción de una cultura porque no es su tarea aunque para mí deberían estar involucrados; les interesa la construcción de un negocio para hoy. Como dijo alguien por allí: "son tan pobres que sólo tienen plata".

- ¿Haría falta para tanta música un sello del Estado?

- Un sello discográfico del Estado ayudaría a equilibrar la situación, en relación con los criterios de edición que tienen los sellos que solo piensan en pegarla económicamente. Pero es importante que no confundamos Estado con Gobierno ni Cultura con jet set, como sucede con buena parte de nuestra clase política. A la salud, la seguridad y la educación le agregaría Cultura como responsabilidad indelegable del Estado porque, como decíamos al principio, la cultura es la que se encarga de la salud y el enriquecimiento del alma de las personas, y participa en la formación del espíritu de un pueblo.



Ulises Naranjo

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