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Milan venció a Sevilla y se quedó con la Supercopa de Europa

El equipo español perdió con el italiano, a sólo tres días de la muerte de Antonio Puerta. El gol de Renato fue dedicado al fallecido defensor. Emotivas muestras de afecto en el estadio.

El Milan conquistó hoy la Supercopa de Europa al vencer por 3-1 al Sevilla en un encuentro repleto de emociones y con el permanente recuerdo del futbolista español Antonio Puerta, fallecido el martes.

Los prolegómenos del partido estuvieron marcados por el recuerdo a Puerta, con un minuto de silencio realmente estremecedor y con las hinchadas de ambos equipos ejemplarmente hermanadas. Además, los jugadores llevaron camisetas con su nombre en la espalda, un detalle precioso del equipo italiano.

Pero si quedaban dudas de la fortaleza anímica del Sevilla, ésta se disipó desde los primeros minutos, y especialmente desde el minuto 14, cuando se adelantó en el marcador. Un balón se fue al segundo palo tras un saque de esquina, el Milan regaló el segundo palo y Renato remató a la red. Todo el equipo del Sevilla lo celebró unido y con sus dedos señalando al cielo, en recuerdo de Puerta.

El gol afianzó las opciones del Sevilla, que apostó por cerrarse atrás y jugar al contraataque. Y suyas fueron las ocasiones más claras porque el Milan nunca encontró su ritmo y el equipo español mostró vértigo en sus piernas. Y nadie fue mejor que el africano Frederick Kanouté, que fue un gigante para su equipo y una pesadilla para sus rivales.

El partido pudo quedar muy decantado a los 25 minutos, cuando Kanbouté se deshizo del arquero Dida y cedió atrás para que Renato, con toda la portería para él, estrellase el balón en la pierna de Nesta, que salvó bajo los palos. Pocas veces habrá errado el brasileño una ocasión tan clara, un regalo que más tarde pagaría su equipo.

El Milan lo intentó por todas las zonas durante la primera mitad, apoyado en la clase de Kaká y de Pirlo, pero jugó con extrema lentitud. Poulsen y Escudé estuvieron firmísimos en defensa y el Sevilla se marchó al descanso con una renta que incluso le pareció pequeña.

Pero el Milan fue otro tras el descanso, especialmente porque se enganchó al juego generado por Pirlo, que dio un enorme recital. A todo ello contribuyó el propio Sevilla, que se echó muy atrás e hizo muy largo el campo al atrincherarse en la frontal.

El empate llegó a los 54 minutos y nació tras un preciosa apertura de Pirlo con un taconazo hacia Gattuso, que progresó por la derecha, ganó la línea de fondo y puso un centro medido hacia Filippo Inzaghi, que cabeceó a la red libre de marca. El Sevilla acusó el golpe y el Milan lo aprovechó para incrementar su ofensiva.

El equipo de Carlo Ancelotti volteó el marcador a los 61 minutos, con una distracción del Sevilla y una maravilla de combinación. Pirlo dibujó un pase desde 40 metros y el checo Marek Jankulovski conectó una volea espectacular con la zurda que sorprendió a Andrés Palop. Era lo anunciado, según se había visto a uno y otro equipo.

El Milan situó el encuentro en su escenario favorito y el Sevilla pareció desconcertado. De repente, dio impresión de que al equipo español se le echaron encima todas las emociones vividas en los últimos días, además del cansancio.

Kaká ejecutó al Sevilla al crear un penal que él mismo lanzó. Palop rechazó, pero el balón regresó al brasileño y éste empujó a la red. Kaká señaló con su dedo el nombre de Puerta inscrito en su camiseta y luego Clarence Seedorf volvió a acordarse del antiguo jugador del Sevillla al ser sustituido.

Ahí terminó una noche de fútbol y algo más. El conjunto italiano terminó muy por encima de su rival y conquistó una Supercopa llena de emociones, con la figura de Puerta en el recuerdo de todos.
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10 de Diciembre de 2016|13:40
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