Deportes

Rugbiers a las cosas: los jugadores primero

Para sacar al rugby de la crisis, todos los que amamos este juego tenemos responsabilidades. Desde los jugadores hasta el público, línea por línea. Un debate que está abierto.

En virtud de la gran repercusión de la nota “El rugby mendocino en terapia intensiva” y de la interesante cantidad de comentarios que enriquecieron el debate -y aportaron conceptos diferentes- vamos a profundizar el análisis y señalar las principales vías de solución a la crisis de nuestro juego, para comenzar a sacarlo del pozo inexplicable en el que se encuentra desde hace un tiempo.

ESPÍRITU DEL RUGBY: Es el pilar básico en el que se asienta el juego, y todo lo que lo rodea. Es la pura esencia, tanto en el nivel de alta competencia como en los campeonatos provinciales y nacionales en todas las divisiones.

El juego como un medio de mejorar la aptitud física, de relacionarse con compañeros, adversarios y gente diversa. Como vehículo de diversión y sana competencia, de respeto al referí, de las reglas, de los propios compañeros y los ocasionales adversarios. Sirve para incrementar la solidaridad en el esfuerzo (el try es obra de quien apoya la pelota en el “ingoal” y del pilar que empuja en el scrum que se ganó) y colabora en el autocontrol dentro del partido, para evitar cualquier exceso violento. Fuerte pero leal.

Todos estos valores se incorporan y trasladan a la vida diaria y de relación. Nos deben mejorar como seres humanos y convertirse en testimonio personal, actuando en consecuencia  en todas las facetas de nuestra vida.

Sin la práctica del mejor espíritu del juego, el rugby football no tiene sentido. La práctica del mejor espíritu es una escuela de vida que acompañará a la familia del rugby para siempre.

JUGADORES: Son lo más importante dentro del juego. El rugby es esencialmente para quienes disputan un partido. Esta posición preferente conlleva mayor y variada responsabilidad. Deben entrenarse duro, sin ausencias injustificadas y con alegría y compromiso. Jugadores que estudian o trabajan y luego se preparan a conciencia y disfrutando del entrenamiento, van a ser mejores rugbiers y -casi con seguridad- van a jugar mejor y conseguir mejores resultados. Sientan orgullo por su club y la camiseta. Valórenla sin excesos, y sean los primeros colaboradores en las tareas necesarias en el club. Y los que tengan vocación, estudien y prepárense para ser buenos entrenadores.

Los que participen en seleccionados, sean modelo y ejemplo para todos los compañeros de vuestro club. Trasmitan las experiencias vividas en un nivel de mayor exigencia con entusiasmo y buena voluntad.

Y lo más importante y por ello lo reiteramos: Estudien o trabajen primero, y  disfruten del juego después, y nunca antes.

CAPITANES: En nuestro deporte son de vital importancia. Son los líderes naturales que conducen el equipo dentro y fuera de la cancha.  Consiguen autoridad y respeto por adhesión y no por imposición. Primeros en todo, son los máximos respetuosos de las reglas y llevan con autoridad moral la bandera del espíritu del juego. Es "Vengan” y no "Vamos” o “Vayan" la palabra más utilizada en entrenamientos y partidos. Siempre primeros y adelante y con conducta perfecta. No es necesario que sean los mejores jugadores, pero si es imprescindible que sean los mejores rugbiers. Incluso en muchas instituciones tienen la última palabra en la selección de los jugadores que van a integrar el equipo.

Ser capitán es el máximo honor de un jugador y esta distinción debe ser honrada permanentemente.

Los clubes deben sentirse orgullosos de los capitanes de sus equipos y sus jugadores deben respetar y admirar naturalmente su liderazgo.

ENTRENADORES: Tienen responsabilidades conductivas de grupo y para ello deben tener aptitudes naturales y capacitarse permanentemente. Deben poner en sus equipos el espíritu ante todo, y luego suministrar las mejores destrezas técnicas individuales, de unidades y de equipo para que todos los jugadores puedan desplegar sus mejores cualidades y disfrutar de los partidos.

Un equipo que juega dentro de las reglas, con buena técnica y táctica, con la estrategia adecuada y con fuerte convicción, es la consecuencia lógica de un buen entrenador.

Deben ser equilibrados en las exigencias y en las arengas y priorizar que el rugby es un juego y no lo más importante en la vida de sus jugadores. Objetivos lógicos para su equipo, relación amistosa y respetuosa con todos los jugadores, ausencia de favoritismos y/o prebendas, vínculo cercano y valioso con el capitán y liderazgo inteligente asentado en conocimiento profundo del juego, son las herramientas fundamentales para tener entrenadores escuchados y respetados. Estudiar, estudiar más y actualizarse son imprescindibles para la función. Sin ello, en la tarea habrá una alta carga de irresponsabilidad e improvisación.

DIRIGENTES: En los últimos años han estado en el foco de la decadencia y pérdida de espíritu del juego. Vuelvan a las fuentes, prioricen el juego y su espíritu. Tienen derecho a seguir disfrutando del rugby; pero tienen el deber de acertar en la gran mayoría de sus decisiones y agregarle valor.

No cedan a las tentaciones de los sacos azules con escudos, ni a los viajes y viáticos pagos. El placer máximo de un dirigente es el de servir y mejorar el juego y no el de “servirse” de él. No traicionen los valores, y si no están capacitados para la tarea, sigan como socios de clubes o espectadores, donde también se van a divertir. No causen daño, es evitable con muy poco: un paso al costado dado a tiempo.

ÁRBITROS: Son quienes posibilitan el orden y la organización del juego. El mejor árbitro es aquel que con conocimiento del reglamento y la técnica, equilibrio, buen estado físico, sentido común y objetividad pasa desapercibido. El árbitro siempre tiene razón en el rugby. Siempre, aún cuando se equivoque y este principio es inmutable y no se negocia. Si aportan las cualidades ya mencionadas, su autoridad va a ser plena e indubitable.

PADRES Y PÚBLICO: Los padres de los jugadores de infantiles, más si no han jugado, deben acompañar a sus hijos, disfrutar con ellos, pedir buenos entrenadores, colaborar con el tercer tiempo y todo lo necesario y no gritar, arengar sin conocimiento, presionar y buscar o exigir resultados. Recuerden que el rugby es medio y no fin, que es escuela de vida, y que con incorporar los valores del espíritu y trasladarlos a la vida diaria sus hijos ganaron el partido más importante.

El PÚBLICO: Está afuera y es de palo. Alienten, sean ingeniosos… Alégrense y siéntanse tristes, compartan y disfruten. Pero nunca agredan de palabra o con hechos y respeten al árbitro y a los jugadores. Sin ellos no hay juego. Mayor cantidad de espectadores y más respetuosos engrandecen nuestro deporte.

Esta síntesis puede ser mejorada, valorada y discutida. Entre todos los amantes del rugby aportemos, con disenso y pensamiento crítico, pero con conocimiento, buena fe y valor agregado para levantar el nivel y  el espíritu de nuestro juego.
Claves: RugbyMendoza
Opiniones (5)
16 de enero de 2018 | 23:08
6
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16 de enero de 2018 | 23:08
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  1. Que tal si sólo aplican y le hacen caso, EN UN TODO, a la Regulación 4, Secciones 1, 2 y 3 de la IRB. Nada más que eso. Si lo hacen y crean tantos Centros de Entrenamientos Autorizados como barrios conflictivos hay en Mendoza, listo, se les termina el problema del rugby y de la delincuencia. Con eso sólo se solucionan todos estos problemas. ¿Por qué no lo hacen y se dejan de llorar? Ahhhhhh ¿Por qué los gobiernos no han generado un convenio para que la gente del rugby lo pueda hacer o estén obligados a hacerlo? ¿Realmente quieren solucionar los problemas o no quieren? Me parece que son todos unos cómodos bárbaros.
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  2. Me queda la extraña sensación de que esta nota debió ser escrita por alguien " referente " del rugby, no por un diario. No por ello deja de ser valiosa, pero me parece que si desde un medio se señala que debe hacerse lo que desde toda la vida sabemos que hay que hacer, las cosas no están bien. Esto debiera ser sostenido, principalmente, por los dirigentes de los clubes y de la Unión; pero salvo honrosas excepciones ( que permanentemente son apartados, ninguneados, perseguidos ) están todos en la misma bolsa. Todos saben que hay que cambiar, todos están de acuerdo en que hay que hacerlo, todos alardean y opinan, pero cuando llega la hora de poner los h... sobre la mesa se borran, y al que los pone, se los cortan mientras los demás miran para el costado. No se puede hacer guiso de liebre sin liebre, decía un viejo amigo; no se puede cambiar nada si hay mezquindad, soberbia y cobardía. Un abrazo
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  3. Es hora de humildad y sacrificio en el rugby mendocino, dejen la soberbia de lado y todos los que saben de rugby sumense, ayuden y dejen de lado las rencillas personales que matan el juego. A los jugadores mayor compromiso y dejar todo por el compañero y la camiseta.!!!!
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  4. Excelente, seria lo ideal, habria que ver que opinan los sacos azules?
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  5. Totalmente de acuerdo con lo expresado en la nota. Particularmente me encantó la metáfora de los "sacos azules con escudo". TOTALMENTE CIERTO y lamentablemente con cada evento importante se nota esa nueva/vieja pandemia. Muchos creen que por haber jugado hace mucho tiempo, tienen el "derecho" a ser buenos dirigentes o entrenadores y a veces no son ni una cosa ni la otra. Es el, a veces tan temido, recambio, a nivel dirigencial no existe. Por no hablar de la INEXISTENTE autocrítica. Hablo de mi club y de todos los clubes en gral. MUCHO POR HACER.....
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