ADN, política y sociedad: ¿existe el gen del amor o del impulso criminal?

En "La humanidad del genoma" el editor de la revista Science desbarata las especulaciones sobre la naturaleza genética de determinadas conductas.

La humanidad del genoma. ADN, política y sociedad, publicado por el sello Siglo XXI en la colección Ciencia que ladra, explica cuestiones muy técnicas con una agilidad y un nivel de conocimiento que las vuelve sencillas y accesibles al curioso y para todo aquel que no sea o no se considera un experto en la materia.

¿Qué mayor misterio que la vida misma, esa cocina donde se mezcla lo que traemos de fábrica con lo que los biólogos llaman “el ambiente”? En este libro, uno de los más importantes científicos “industria argentina”  enseña los secretos de la biología con la misma pasión que pone en sus clases e investigaciones.

¿Existen las razas humanas? ¿Se pueden clonar personas? ¿Son seguros los alimentos transgénicos? ¿Cómo incide el componente genético en el riesgo de contraer enfermedades? ¿Está escrito en nuestros genes a quién podemos amar o qué música puede gustarnos? ¿Por qué es irrefutable la teoría de la evolución? Esas son sólo algunas de las preguntas que atraviesan este libro fascinante, que trata de lo que somos, lo que fuimos y lo que tal vez lleguemos a ser.

Pero Kornblihtt no se detiene en papers y tubos de ensayo, sino que va más allá y revela la articulación de estas cuestiones con algunos de los problemas más sensibles de nuestra sociedad, como el rol de los genes en la determinación de la identidad y los lazos biológicos de las personas, la utilización de embriones humanos para la fertilización asistida o los contenidos irrenunciables de la educación pública y gratuita.

Ser humanos, conocer nuestro genoma y sus consecuencias, hacernos todas las preguntas que hagan falta: un mandato necesario para el siglo XXI.

Alberto Kornblihtt es argentino, licenciado en Biología y doctor en Química por la UBA; realizó, además, un posgrado en Oxford; es investigador superior del Conicet e International Research Scholar del Howard Hughes Medical Institute de los Estados Unidos. Ha ganado las becas Guggenheim y Antorchas, la Medalla del Bicentenario y el Premio Konex de Platino. Y es editor de la revista Science
 
En diálogo con Télam dijo que "Argentina tiene una larga tradición de investigación en ciencias biomédicas y en particular en bioquímica. Por esta razón, la biología molecular tiene un grado de avance significativo si se la compara con otros países de la región. En la Argentina se producen organismos genéticamente modificados como bacterias, hongos, plantas y animales. No obstante, debido al desarrollo de los países centrales y de las multinacionales, la mayor parte de los desarrollos de ingeniería genética en la salud y en la producción provienen de afuera.
 
- La bioética ¿está atrasada respecto de las investigaciones en genética molecular?

- No creo que esté atrasada. Además de varios especialistas y comités de bioética, el país cuenta con un Comité Nacional de Ética en Ciencia y Tecnología que se encuentra trabajando activamente y ha hecho numerosos aportes y recomendaciones para casos paradigmáticos de los problemas éticos de la investigación y de los investigadores.
 
- ¿Cómo funciona en nuestro país la cuestión de las patentes? Por ejemplo, si se descubre una nueva vacuna contra una nueva peste, ¿quién la produce, quién la vende, es conocimiento universal? ¿Cuál es el papel del estado en esos casos?

- No soy un experto pero creo que la tónica es que la patente proteja a la institución estatal donde se hicieron los descubrimientos y a los investigadores pagados por el estado que los hicieron. Con esto me refiero a las universidades nacionales y a las instituciones como CONICET, INTA, INTI, CONEA, etcétera.
 
- ¿Cuál es su opinión acerca de las creencias acerca de un supuesto un gen del amor, de la locura, del impuso suicida, del impulso criminal y demás? 

- Como en todo lo referente al comportamiento humano, muchas veces se hacen afirmaciones que no tienen ningún grado de sustentación, ni observacional ni experimental . No hay prueba alguna de que exista un gen del amor, de la locura, del impuso suicida o del impulso criminal. El ser humano tiene la capacidad de subvertir el instinto y eso no es incompatible con la importancia del medio ambiente social, cultural, económico y hasta intrauterino en la definición de un determinado comportamiento.

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4 de Diciembre de 2016|13:38
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