El Cardenal Bergoglio se reunirá hoy con la cúpula del Vaticano

Los integrantes de la Conferencia Episcopal Argentina serán recibidos por el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, por el "canciller" de la Santa Sede, monseñor Dominique Mamberti, y otros altos prelados del Vaticano. La relación entre la Iglesia y el Gobierno, estará en la agenda de la reunión.

Convocada sorpresivamente por la Secretaría de Estado durante la semana pasada, la mesa ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina con el cardenal Jorge Bergoglio a la cabeza, matendrá durante esta mañana una reunión con la cúpula del Vaticano.

La mesa ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) será recibida en el Palacio Apostólico por el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone -el segundo del Papa-, por el "canciller" de la Santa Sede, monseñor Dominique Mamberti, y otros altos prelados del Vaticano.

Junto con el arzobispo de Buenos Aires, estarán tres obispos: Luis Villalba, Agustín Radrizzani, vicepresidente primero y segundo de la Comisión Ejecutiva de la CEA, y Sergio Fenoy, secretario general. Participará, además, el nuncio en la Argentina, monseñor Adriano Bernardini.

Sobre la mesa no sólo habrá temas estrictamente eclesiales, sino también se estima que se hablará de la crisis política que vive el país y la difícil relación entre la Iglesia y el Gobierno, que también repercute en la relación bilateral Argentina-Santa Sede, que atraviesa uno de sus peores momentos.

Según publica el diario La Nación en su edición de hoy, un tema que está creando tensión tiene que ver con las dificultades que la Iglesia está teniendo para establecer nuevas diócesis en la Patagonia.

Según los artículos 2 y 6 del Concordato firmado entre la Argentina y la Santa Sede, el 10 de octubre de 1966, el Gobierno tiene que dar luz verde a la creación de circunscripciones eclesiales.

El estancamiento en este asunto se suma al existente en torno de la cuestión de la falta de un embajador argentino ante la Santa Sede. Y también a la falta de acuerdo para el reemplazante de monseñor Antonio Baseotto al frente del obispado castrense, puesto que el Gobierno estaría incluso pensando suprimir.

Y en el Vaticano quieren escuchar qué opina la cúpula del episcopado sobre estos temas pendientes, de cara al futuro.

En el Vaticano, que tiene una de las diplomacias más antiguas y experimentadas del mundo, siguen preguntándose cómo el Gobierno de un país católico como la Argentina pudo cometer un gesto tan poco delicado como el de presentar como embajador ante la Santa Sede a un divorciado de nuevo en pareja, como el ex ministro Alberto Iribarne. Tal como cualquier conocedor del riguroso protocolo vaticano se hubiera esperado, la Santa Sede, que prefiere tratar reservadamente asuntos como éste sin dejar que estallen públicamente, jamás dio su plácet a Iribarne, negativa que en el Gobierno cayó como una cachetada. Si bien ya pasaron casi más de seis meses de la fallida designación, desde el Gobierno no ha llegado ningún nombre alternativo.

Situación similar ocurre con el obispado castrense, que está vacante desde abril de 2007: el Gobierno, de hecho, no le ha dado luz verde al obispo de Chascomús, Carlos Malfa, candidato que había sido presentado por nuncio Bernardini para su reemplazo.
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19 de septiembre de 2017 | 17:19
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