Un viaje al mundo de Soema

Soema Montenegro toca esta noche en el espacio Julio Le Parc a las 20h. Sonidos que despiertan los sentidos y una voz mágica, de no perderse.

Soema Montenegro es dueña de un estilo único. A través de su voz compone paisajes sonoros, poéticos y mestizos. Hoy se presenta en el espacio cultural Julio Le parc junto a Paula Neder en el ciclo “Hacia una nueva canción”, pero antes te la presentamos. Una entrevista para sumergirse en su mundo y tentarse a descubrirlo.

¿Como encontraste tus sonidos? ¿Cuáles son tus preferidos?

El encuentro con los sonidos fue en la niñez, no sé cómo eso sucedió pero seguramente mi forma de relacionarme con el ambiente es a través de los sonidos. De la niñez tengo muchos recuerdos que están teñidos específicamente de sonidos, las voces de mis tías, mi abuela contándome historias del monte y la selva, los vecinos, la música que viajaba de casa en casa por el barrio a la hora de la siesta, los sonidos de la naturaleza... Y fue en ese momento cuando mi papá me regaló una guitarra y como no sabía tocar jugaba a cantar canciones que no existían, y así comencé a sumergirme también en el mundo de las palabras, en el juego con la poesía. Ya en la adolescencia comencé a estudiar música, a nombrar y darle forma a ese mundo abstracto y poético.

Mi otro espacio fuerte y fundamental fue haber tenido un grupo de improvisación vocal con otras 2 amigas, en dónde nos metimos de lleno en el mundo de la improvisación, creación y descubrimiento de la voz, desde la cantado hasta los sonidos que conforman espectros de nuestro paisaje corporal.

Mis sonidos preferidos son aquellos que nacen del encuentro más profundo y sincero entre el cuerpo, el corazón y la comunicación... sonidos orgánicos, únicos.... irrepetibles tal vez...

Eso me llevó a pensar en la importancia de volver a escuchar. Vivimos rodeados de ruidos de calles y autos, voces, alarmas, teléfonos, bullicio que acallamos. ¿Que opinas sobre esto? ¿Cómo se podría volver a conectar, desde dónde?

Si, es verdad que Volver a Escuchar es una hermosa posibilidad en este tiempo de tanto ruido, no sólo ambiental sino también mental... Creo que los humanos tenemos la gran posibilidad de abrirnos a descubrir que hay detrás de tanto ruido, qué es aquello que en realidad tiene ganas de ser, o pide ser... Es cómo cuando me encuentro con mis alumnos en las clases de canto, en donde hay un sonido que está detrás de todos los ruidos, dolores, juicios, creencias, y cuando logramos conectarnos con el presente de toda su totalidad emerge, surge, nace el sonido que estaba ahí, listo para ser descubierto.

Desde ahí también me busco, para mí el canto fue un gran sanador durante toda mi vida, desde que tenia 11 años encontré en ese lenguaje la posibilidad de develarme, revelarme, recrearme, desconocerme.

 

Lo que se puede escuchar en el documental de Moon es mágico, ¿podrías contarnos cómo llegás a este sonido?

Muchas veces juego con el sin sentido de las palabras o lo parecido de una con otras para crear juegos rítmicos y sonoros que igualmente describen los paisajes que llevan las canciones. Por ejemplo hay una canción que se llama Colibrí, la escribí mitad español, guaraní y portuñol y esa mezcla da a la canción una identidad única sonoramente hablando. Me puse muy técnica? Cuestión que esa canción es un canto inspirado en la cosmovisión guaraní de la creación del mundo, la visión es bellísima y encontrar las palabras y sonidos que pudieran contar aquel milagro fue realmente para mi un gran desafío, creo que me pude acercar bastante.

Van dos discos. ¿Tenés planes de sacar un tercero o estás mas abocada a tocar actualmente?

Si, tengo editado dos discos, el primero se llama Uno Una Uno que salió gracias al Sello Noseso Records, y el segundo que se llama Passionaria. Y ahora estamos trabajando mucho en mi tercer disco, que esperamos poder sacar en Abril del 2014. Compongo seguido, escribo poesía, estudio también, investigo. Esos son estados que muchas veces me dan respuestas a las preguntas que ni siquiera puedo decir.

Ahora estamos avocados a la tarea de ensamblar las nuevas composiciones y de eso se encarga Jorge Sottile, mi compañero de la vida y la música, y tengo la suerte de tocar con dos músicos geniales Edu Herrera y Facundo Soto, y entre los cuatro nos sumergimos en lo que la nueva música nos trae. También estamos preparando nuestra segundo gira por Europa y Marruecos, ahora a fines de octubre. Este fue un año que nos pidió concentración para el nuevo trabajo, por lo cual, estuvimos más en esa tarea, y comenzar en los conciertos a poner en el ruedo el nuevo material.

En una nota decían sobre tu música: “Es una mirada a la mujer actual desde sus distintas facetas o roles”. Me gustaría que me comentes un poco que pensás sobre eso, la mujer, la acción, la mutación de los roles sociales.

Creo que los roles, las acciones y nuestro quehacer en la sociedad está cambiando para todos, no sólo para las mujeres, esto también toca a los hombres. Me parece que socialmente los vínculos humanos están aceptando y haciendo conciencia de la importancia de nutrir la energía femenina para poder superar y responder a situaciones actuales, a ritmos actuales.

El mundo occidental conoce muy bien cuales son las virtudes y las carencias de nutrir solo los aspectos masculinos de una sociedad.

Mujeres que actúan como hombres, hombres que se vuelven máquinas, niños con grandes necesidades afectivas... en síntesis, este nuevo tiempo nos pide presencia y desde esa nueva presencia a mi entender surgen nuevos roles, nuevas maneras de comprometerse, estar, y las mujeres tenemos una gran tarea que es revalorizar nuestros cuerpos, corazones y espíritus.

¿Crees que se está viviendo una vuelta a la naturaleza?

Si, creo que algo así está pasando, tengo muchos amigos y conocidos que buscan irse a vivir al campo, fuera de la ciudad, en otras condiciones, con una gran necesidad de romper con el ruido y el sobre estímulo de la ciudad.

Me parece buenísimo que eso suceda, hay muchos lugares, esto no sucede solamente en Argentina, que están abandonados a los intereses de corporaciones o políticos de turno que aprovechan para negociar con lo que muchos sabemos que no es negociable: las montañas, el agua, la selva, la tierra, las semillas. Entonces, creo que cuantas más personas con esa conciencia de bienestar se trasladen a nuevos espacios va a ser más difícil que existan ese tipo de violaciones a nuestra Madre Tierra, porque lamentablemente la ciudad enajena, crea una realidad paralela que nos aleja primero y principal de nuestra propia naturaleza.

Mis abuelos y ancestros vinieron de la Selva, y la otra parte huyendo de la guerra civil Española. En Misiones y en los Esteros Correntinos crecieron mis abuelos y esos sonidos los llevo conmigo aunque yo no haya crecido allí, volver a los sonidos de la sangre es una experiencia que fortalece el espíritu y corazón, me encanta evocar esas partes de mi que no conozco, los sonidos de la naturaleza que me conforman.

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18 de agosto de 2017 | 14:48
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