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Rick Hoyt, una maravillosa historia de superación personal

Rick Hoyt tiene 44 años y tuvo un grave problema al nacer. Los médicos dijeron que no podría caminar ni hablar. Pero un acto de amor hace que corra maratones. Una historia de vida tan imperdible como emotiva

La historia de Rick y Dick Hoyt es nada más y nada menos que la historia de amor entre un padre y un hijo. De un padre dispuesto a dar todo por su hijo y de un hijo capaz de superar cualquier traspié por hacer feliz a su padre.

La historia de Rick y Dick es también la historia de un equipo, el "Equipo Hoyt", una dupla que conforman padre e hijo, haciendo del atletismo el símbolo de una unión que superó miles de barreras.

Rick nació hace 44 años con el cordón umbilical enrollado en su cuello. Por aquel entonces la palabra de los médicos sonó como una sentencia: tenía daños irreparables y no iba a poder caminar ni hablar.

Los Hoyt no hicieron caso a esa frase e hicieron todo lo posible por criar a su hijo como cualquier chico normal. Así, jugaba al hockey, por ejemplo, sosteniendo el palo en su silla de ruedas.

A los 12 años, gracias a un sistema de computadoras creado por un grupo de ingenieros, pudo manifestarse. A través de este aparato expresa todos sus deseos y sentimientos. De hecho, el sistema le permitió ir a la escuela y terminar la Universidad.

Las proezas de Rick no terminaron ahí. Su padre transformó al atletismo en una actividad diaria, se entrenó y se preparó. Así, llevó a su hijo a más de 950 carreras, participaron en maratones y triatlones.

¿Cómo empezó todo? Cuando Rick estaba en el colegio hubo una carrera para una obra de caridad para un joven paralítico. Y Rick quiso hacer algo. Entonces su padre corrió y lo llevó, empujándolo.

A partir de allí, Dick sintió un llamado como padre. "Me dijo que cuando corría sentía que su discapacidad desaparecía", dijo en una entrevista.

Eso fue todo lo que necesitó para comenzar a entrenarse. "Mientras sigamos divirtiéndonos y disfrutándolo, seguiremos haciéndolo", expresó.

La frase de su hijo se escucha y hace ruido: "Puedo ser discapacitado, pero tengo una vida muy capacitada". Seguramente habrá miles de carreras por delante para dejar estas palabras como muestra firme de un amor que usó al deporte para superar una barrera que les presentó la vida.
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