"Metegol" también triunfa en la apertura del Festival de San Sebastián

El realizador argentino Juan José Campanella exhibió en premiere europea su film animado "Metegol", que en España se llama "Futbolín", elegido para la gala de apertura de la 61ma edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

En la cinta, inspirada libremente en "Memorias de un wing derecho", de Roberto Fontanarrosa, los jugadores de un metegol cobran vida para tomar parte en la pelea de un pueblo por salvar su identidad ante el avance irrefrenable del mercado.

Hablada en el castellano de la Península Ibérica y con otras voces, a excepción de la de Horacio Fontova que se mantuvo del original, el film fue bien recibido por la prensa española e internacional que asiste al certamen.

Su director Campanella dijo que "la ambición de esta película es que pueda ser local en todos los países", utilizando una metáfora futbolera para un film de animación con contenido internacional y que negocia su salida en 70 países, como Corea, Rusia, Turquía, Tailandia, Polonia, Italia, Inglaterra y Brasil, entre otros, donde ya se encuentra vendida y que en cada caso tendrá su propia versión.

"No soy muy futbolero y esta no es una película sobre fútbol sino que se trata de una historia que habla de la pasión de superarse. Es el relato de un personaje que se ve enfrentado a una fuerza que primero lo supera y que necesita dar todo de sí para poder luchar de igual a igual con eso y con buenas armas", aseguró el realizador de "El secreto de sus ojos", esquivando la asociación que primero salta a la vista y que vincula directamente el mercantilizado mundo de la pelota con el film.

"Metegol" se transformó hoy en la primera película de animación en abrir el festival del País Vasco, el único Clase A de España, creado en 1953, pero el director argentino negó que fuera un desquite por el esquivo paso que tuvo en este certamen su anterior film, "El secreto de sus ojos", que tuvo unánimes elogios de la crítica pero se retiró del festival sin ningún premio, aunque meses después ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera.

"Esto es un halago no es una revancha, revancha con esa película ya tuvimos y muy buena", sostuvo refiriéndose al galardón que le entregó la Academia de Hollywood.

La versión española no es muy diferente de la Argentina (también habrá otra en castellano neutro para el mercado latinoamericano) y Campanella explicó que desde el principio del proyecto convivieron las dos, destacando que "Metegol" es una coproducción argentino-española que en cada país adquirirá notas propias, intraducibles de una geografía a otra.

"La cuestión con las versiones es mantener la comicidad de origen porque en los momentos de intimidad y de ternura es muy fiel al original en todos los lugares", destacó.

Feliz con la dimensión que tuvo la película en la Argentina, donde ya fue vista por dos millones de espectadores y de los alcances que está teniendo su proyección internacional, Campanella y los productores anunciaron que evalúan un segundo film que continúe esta historia, si bien el director de "El mismo amor, la misma lluvia" y "El hijo de la novia", prefirió no adelantarse y destacó que la segunda parte "llegará cuando encuentre su momento".

"Hay personajes que me gustaría revisitar y aun cuando el sentido común dice que las segundas partes nunca son buenas está comprobado que en el cine ha habido secuelas mejores incluso que el original, pero la idea no es solamente hacer una secuela porque la película es un éxito, sino hacerla desde las ganas de poder seguir contando historias con algunos de estos personajes", detalló.

Luego de la conferencia de prensa, Campanella, que en estos días viaja a Londres para supervisar la versión inglesa del filme mientras se termina de cerrar otra para Estados Unidos con importantes actores de Hollywood, se mostró contento y entusiasmado con el destino que está teniendo la película después de terminada.

"La performance que tuvo la película en la Argentina la viví con mucha alegría, fundamentalmente porque despertó una efusividad y una afectividad que superó lo que esperábamos", dijo el realizador a Télam.

Respecto del desarrollo del film, que terminó insumiendo un presupuesto de 20 millones de dólares, que multiplica por diez los de las películas anteriores del realizador pero es la décima parte de lo que cuesta un film animado de Hollywood, Campanella apuntó que "permanentemente íbamos chocando con límites y estábamos obligados a redimensionar el proyecto para lograr la calidad que buscábamos".

"Lo que resultó increíble fue la necesidad de hardware que tuvimos, traíamos uno nuevo, surgían más posibilidades e inmediatamente el proyecto se lo chupaba como una esponja y pedía más", contó, señalando al mismo tiempo que desde el punto de vista creativo, el equipo funcionó a la perfección.

"Si en Argentina juntamos las cabezas para atacar un problema podemos hacer lo que queremos; en `Metegol` había muchas cosas que teníamos planeadas y que cuando se las contábamos a técnicos de Pixar o Dreamworks decían que eran imposibles, y terminamos haciendo todo lo que nos propusimos", precisó.

"Para todos -agregó- fue una enseñanza y al final nos daba mucho placer cuando recordábamos que durante el primer año de la película gente de afuera que sabía más que nosotros nos marcaba los límites y después veíamos que los habíamos superado todos, eligiendo trabajar en vez de dejarnos convencer por los sabios".

Consultado sobre las diferencias entre realizar un film de animación y otro con actores ante cámara, estableció que "hay una paradoja".

"Por un lado, la animación es una actividad mucho más colectiva porque trabaja más gente y gente que hace trabajos que yo no podría hacer nunca, cosa que no me pasa con el cine en vivo, donde rudimentariamente puedo suplir cualquier puesto, puedo iluminar, tomar sonido, aun no haciéndolo del todo bien".

"Pero a la vez de que es más colectivo -continuó- y de que los artesanos son dueños de una habilidad que carezco, siento que hay mucho más de mí en esta que en el resto de todas mis películas".

"Todo lo que ves en la pantalla es una decisión del director: la forma de la cara de los personajes, el color, las texturas, hasta dónde llegar con un gesto, en cambio en el cine en vivo la cara de Darín es la cara Darín y un saco de lana tiene una materialidad inmodificable, mientras que acá tenés que inventar todo, la cara de los personajes y los sacos de lana, lo que por momentos es abrumador", precisó.

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