La historia del periodismo argentino según Horacio González

"Historia conjetural del periodismo", el nuevo libro del director de la Biblioteca Nacional, reconstruye la historia argentina a través del periodismo.

Se trata de procesos históricos tamizados por "escrituras, noticias, intentos de comprender la realidad en el drama comprimido de un día, y líneas editoriales que tarde o temprano se enfrentan con la razón de lo que debe considerarse independencia periodística", se lee en Historia conjetural del periodismo, publicado por Colihue.
 
"Entre el Estado y el crecimiento de las grandes empresas `informacionales`, la escritura periodística se balancea en las llamadas operaciones y los sobrevivientes intentos de conservar en algo el espíritu que sostuvo a los grandes escritos de combate de un Moreno, un Alberdi, un Sarmiento, un Hernández, un Walsh", escribe González.
 
Una historia que no es completa advierte, porque "abarcar todo el ciclo de La Nación, Clarín, Crítica o Página 12 implica poseer una teoría entrecortada y dispuesta a comprender los grandes virajes lingüísticos y empresariales, así como la turbación de innumerables biografías personales".
 
Aunque, "la hora exige disimular las dificultades y lanzarse a entender una de las fronteras más candentes donde se juega la suerte de una ética social, una vida democrática profunda y la lengua nacional. Ahí, en la borrosa, conjetural y trágica historia del periodismo argentino", remata el sociólogo, docente, investigador y ensayista nacido en Buenos Aires en 1944.
 
En diálogo con Télam, González explicó que buscó "escribir un libro sugestivo, que no tomara el problema de lleno y que no dijera la palabra `corpo` (por corporación) para resolver un problema más complejo" y remitir a "una historia más amplia, prácticamente el periodismo nace con la Revolución de Mayo".
 
Un objetivo que alcanza a la discusión de la Ley de Medios y la plantea también con "una historia más compleja, que la propia ley no trata ni tiene la obligación de tratar", subrayó.
 
Al respecto, señaló que "una ley de la envergadura de la que se aprobó en el Parlamento con un trasfondo histórico era una rememoración que remitía a algunos de los grandes diarios de Argentina".
 
La palabra conjetural en el título del ensayo -"de clara inspiración borgeana", dice González- "me sirve para dar una atmósfera de lejanía y duda a lo que digo" puesto que "trato sobre los primeros diarios del siglo XIX y cuesta reconstruir biografías y sucesos con exactitud".
 
"Además yo tengo una tendencia ensayística y un libro titulado así aún no está escrito, una historia completa del periodismo argentino desde el Telégrafo Mercantil hasta Papel Prensa exige un gran equipo de investigación, tecnologías apropiadas de búsqueda y desde luego, perspectivas de trabajo muy útiles, como el atlas de la memoria de Aby Warburg".
 
Para González, "el propósito de todo libro de esta índole –y salieron muchos como los de Sivak y Blaustein- es preguntarse cómo se restituye la objetividad crítica en el periodismo sin hacerlo retroceder a las épocas donde las hojas de noticias respondían estrictamente a los intereses de facción".
 
Si bien, "no es fácil definir el periodismo, en principio es una noción temporal, habla de que el tiempo puede `periodizarse` y privilegiar de él ciertos rasgos extracotidianos o capaces de atraer la atención de un escritor o cronista".
 
"El debate sobre el periodismo es mundial, destaca González, "en la época de Hearts y Pulitzer pudo inventarse el tranquilizador concepto de `cuarto poder` pero hoy eso no alcanza porque en verdad, más que periodismo, hay consumos comunicacionales que junto a noticias consumen a los propios periodistas".
 
Y aún más, conjetura González, se trata de "transacciones comunicacionales de la globalización informática que replican al sistema financiero mismo en su rotación incesante y no es consumido por los ciudadanos sino que los ciudadanos son consumidos por esos nuevos sistemas retóricos de fabricación de subjetividad y sentido".
 
"Democratizar este mundo ideológico y tecnológico -asevera- requiere leyes, debates, acuerdos sindicales con los trabajadores del medio y conocimiento de la historia empresarial de los medios, que en su modo monopolista tienen casi dos siglos de antigüedad, hasta llegar a los tiempos actuales, donde no sabemos bien qué es un diario, qué es un programa de televisión, qué es una información".
 
El escritor se refirió a "una visión pasiva del periodismo, como vehículo de hechos que el sentido común produce o de una historia de caracteres épicos, y otra activa, que lo lleva a seleccionar la realidad con cuadrículas, hipótesis y lógicas que pertenecen a su esquema de procedimientos empresarial y político".
 
"Por eso los periodistas quedaron encerrados en poderosas tenazas –empleados de una empresa o creadores de un mundo `lectural` de gran fuerza narrativa-", continuó.
 
"Quizás sea esta época en que al liberarse de tantas coacciones, podamos saber qué es el periodismo: investigación reservada, producción de hechos políticos, pregonero de hechos realmente existentes, averiguadores de secretos que muchas veces son irrelevantes colocados indebidamente, el lugar de un Estado superpoderoso, etcétera.", concluyó.

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