Pablo Neruda: a 40 años de una muerte llena de dudas

Se cumplen cuatro décadas del deceso del gran poeta chileno. Actualmente, se investiga si, en realidad, murió asesinado por la derecha de Chile.

La muerte del poeta y premio Nobel chileno Pablo Neruda navega aún en el misterio, con la persistente sospecha de que el artista fue envenado por agentes de la dictadura militar de Augusto Pinochet hace exactos 40 años.

Exhumados en abril pasado, sus restos fueron de hecho enviados a Estados Unidos y España para ser sometidos a estudios bioquímicos e histológicos, ordenados por el juez Mario Carroza.

Neruda, de filiación comunista, murió el 23 de septiembre de 1973 a los 69 años, a sólo 12 días del golpe militar que depuso el gobierno democrático de su amigo, el socialista Salvador Allende.

Su deceso ocurrió en la clínica Santa María, de la capital chilena, hasta donde fue trasladado por su familia, debido a dolencias asociadas a un cáncer de próstata, causa oficial de su fallecimiento.

En ese mismo centro médico, y en parte con el mismo equipo médico, murió también el ex presidente demócrata cristiano Eduardo Frei, en cuyos restos fue encontrado gas sarín años después, producto de investigaciones judiciales.

Al momento de la muerte de Neruda, la dictadura iniciaba una feroz persecución contra adherentes del depuesto gobierno del presidente Allende. Muchos desaparecieron o fueron ejecutados.

Con los años, se mantuvo la “verdad” oficial sobre el deceso del vate, hasta que el juez Carroza acogió a trámite una querella que presentó en 2011 el Partido Comunista para que investigara una denuncia de que su muerte se debió a un sobredosis de dipirona.

El poeta, autor de obras cumbre como el “Canto General” y “Crepusculario”, de hecho planeaba viajar el mismo día en que murió a México, país en el que pensaba formar un gobierno en el exilio.

Neruda junto al presidente Allende y al cantante Víctor Jara, que murió acribillado por 44 balazos tras ser arrestado y torturado por los militares, "eran símbolos del recién derrocado gobierno socialista", aseguró a dpa el abogado Eduardo Contreras, querellante en el caso.

El jurista dijo que inició el litigio debido a "un conjunto de indicios y sospechas que hacen razonablemente presumir una probable intervención de terceros en su muerte", entre las que mencionó la desaparición de su ficha médica y la ausencia de un listado completo de los trabajadores de la clínica.

La incertidumbre tomó aún más cuerpo luego de afirmaciones de Manuel Araya, el asistente y chofer de Neruda, quien lo acompañó hasta los últimos minutos de su existencia.

"Estuve con él y sé que alrededor de las cuatro de la tarde de ése día (el de su muerte) le pusieron una inyección en el estómago. Me dijeron que era dipirona para el dolor", según ha declarado Araya a medios locales. Horas más tarde fallecería.

Neruda fue sepultado en un modesto nicho del cementerio general capitalino, facilitado por una familia amiga del vate, adonde estuvo hasta 1992 cuando, ya en plena democracia y como había sido su deseo en vida, sus restos fueron depositados en una tumba construida en su casa en Isla Negra, en el litoral central de Chile.

Su funeral, el 25 de septiembre, se convirtió en la primera manifestación antidictatorial, según recordó en conversación con dpa la periodista chilena Virginia Vidal, cercana a la familia del escritor.

El cortejo partió a pie hasta el camposanto desde “La Chascona”, su casa en el centro capitalino que bautizó en honor a su amante y tercera esposa Matilde Urrutia por su abundante cabellera rojiza y con quien estuvo unido hasta su muerte.

En el trayecto de varias cuadras se fue juntando mucha gente al sepelio. Era "una marea humana", relató Vidal, quien advirtió piquetes de soldados armados "por todos, lados”, mientras algunos de los asistentes leían en voz alta poemas del juglar .

Paralelamente y en abierto desafío al recién instalado régimen, en las proximidades del camposanto, en pena calle, los concurrentes comenzaron a cantar a voz en cuello los versos de "La Internacional”, el himno de los comunistas, resumió Vidal al recordar lo ocurrido hace cuatro décadas en ese cementerio.

Para los 40 años de su muerte, la fundación que lleva su nombre realiza preparativos para evocar al poeta, aunque sin sus restos que fueron exhumados para la investigación: Se desconoce la fecha en que serán devueltos a su sepultura.

"El cuerpo de Neruda no está en Isla Negra, por lo tanto cambian las cosas. Haremos algo que tiene que ver con conmemorar la vigencia y la vitalidad del Neruda hoy", dijo el presidente del organismo, Fernando Sáez, que anunció también para fin de este año las reediciones de “Crepusculario” y “Residencia en la tierra”.



Fuente: Dpa. 

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