La sordera de Goya fue tratada con una "máquina eléctrica"

Lo revela una carta descubierta en Madrid e investigada por la conservadora del Museo del Prado. Le prescribieron "electrizarse". La terapia no funcionó.

La sordera que padeció Francisco de Goya está bien documentada, pero pocos detalles habían trascendido sobre su posible tratamiento médico. Se sabía que una enfermedad que contrajo en 1793, durante un viaje a Andalucía, le afectó al oído, dejándole completamente sordo.

Tanto, que en 1797 dimitió como director de Pintura de la Academia de San Fernando a causa de su sordera. Se ha especulado mucho sobre cómo influyó ésta en sus últimas creaciones, tan oscuras y atormentadas que pintó en una casa que se conoce como la Quinta del Sordo.

Gudrun Maurer, conservadora del departamento de Pintura Española del siglo XVIII y Goya del Museo del Prado, arroja luz sobre estos misterios: revela el novedoso tratamiento al que fue sometido el artista aragonés para curar su sordera: los médicos le prescribieron electroterapia. Así lo revela en un artículo publicado en el último número del Boletín del Museo del Prado y que analiza una nota del diario abc.es.

El hallazgo se produjo por casualidad. Un trabajador del Archivo General de Palacio encontró en una caja un documento en el que se hablaba de Goya y se puso en contacto con ella. Se trata de una carta anónima, enviada el 18 de septiembre de 1794 desde el Real Sitio de San Ildefonso. La escribió un oficial de la Real Casa y el destinatario de la misiva ea Pierre François Chavaneau.

La historiadora explica que éste fue un químico, físico y matemático francés, instalado en España, que llegó a ser director de la Real Casa de la Geografía y Gabinete de Historia Natural, director del Real Laboratorio de Química y miembro de la Academia Médica.

Gracias a la carta, se supo que los médicos prescribieron a Goya someterse a electroterapia para curar su sordera. "D. Francisco de Goya, Pintor de Cámara de S. M., ha presentado la adjunta instancia exponiendo la sordera que padece y que para aliviarla le mandaron los facultativos en Medicina que le era preciso electrizarse". Así reza el comienzo de la misiva. "Es el primer documento que conocemos en el que se habla de este tratamiento. Había muchas hipótesis al respecto, pero hasta ahora ninguna prueba", dice Maurer.

Fue el mismo Chavaneau quien le facilitaría a Goya la "máquina eléctrica". Relata Gudrun Maurer en su artículo que dicha máquina, "inventada por el físico alemán Otto von Guericke en 1663 y desarrollada durante el siglo XVIII en toda Europa, fue el único generador de electricidad existente hasta la invención de la pila voltaica en 1800".

Se empleó en el tratamiento experimental de enfermedades como la depresión y la sordera. En este último caso, añade la conservadora del Prado, "se electrizaba el oído durante unos minutos a través de dos electrodos: uno se introducía en el conducto auditivo lesionado, que previamente se había llenado con agua salada".

La carta descubierta tenía como objetivo que Chavaneau reparase la máquina: Carlos IV corría con los gastos. "Pero en el caso de Goya no funcionó, pues el daño en el oído era más profundo", explica Gudrun Maurer.

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