Viggo Mortensen editor: rescata en un libro la obra de un antropólogo

La obra del científico alemán Max Schmidt es rescatada por el actor a través de su editorial, Perceval Press, en un libro de dos investigadores argentinos.

La obra del científico alemán Max Schmidt (1874-1950), un personaje romántico, abnegado y quijotesco que pasó su vida fotografiando a las tribus de la selva tropical de Brasil y Paraguay, es rescatada de la mano del actor Viggo Mortensen, a través de su editorial en un libro de los antropólogos argentinos Federico Bossert y Diego Villar.

Hijos de la selva, el libro publicado por Perceval Press y presentado anoche a sala llena en el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA), cautivó a un público tan dispar como el proveniente del campo de la antropología y los fanáticos que esperaban a sacarse una fotito con el argentino nacido en Boedo, radicado en Estados Unidos desde los 11 años, famoso por su rol de Aragorn en el filme El señor de los anillos.
 
Con un timing perfecto del marketing, Mortensen prometió que al finalizar el encuentro, los tres iban a firmar los libros vendidos y que todo lo recaudado sería destinado al Museo Etnográfico Andrés Barbero de Paraguay -de donde provienen los documentos que dieron vida a este libro-. Y se hizo una larga fila y los flashes iluminaron el inmenso vitraux del techo de la sala, una y otra vez, relata en su nota Mercedes Ezquiaga de la agencia Télam.
 
"Decidimos hacer un libro que conjugue el arte y no pierda su valor académico. Eso me atrajo”, contó el actor quien viajó en numerosas ocasiones a Paraguay, junto a los autores -algunas fotos  del libro los muestran a los tres tomando mate sumergidos en numerosos documentos-, en el único sitio que conserva las placas de vidrio utilizadas por Schmidt que ilustran la obra.
 
"Lo que me impactó inmediatamente de este proyecto fueron las imágenes -aseguró el actor en su faceta de editor-. Hay retratos extraordinarios en este libro", dijo y equiparó su "belleza estética" con los trabajos del etnólogo italiano Guido Boggiani o del fotógrafo estadounidense Edward Curtis: "Verdaderas obras de arte".
 
Los originales en placas de vidrio en el que Schmidt “captó minuciosamente el alma, la cultura” de estos pueblos, fueron llevadas a Estados Unidos por el propio Mortensen para someterlas a un proceso de restauración antes de devolverlas al museo, que por cierto, tiene un pobrísimo presupuesto, explicó.
 
La anécdota del traslado a California, casi desopilante, la relató el propio Mortensen: “Estaba muy nervioso -dijo mientras arrastraba la erre, en un perfecto porteño-. Llevé el equipaje de mano repleto de estas placas de vidrio. Las envolví en camisetas de San Lorenzo, un poco por cábala y también por protección. Tenía miedo de que les ocurriera algo. Me sentí como la primera vez que subí a mi hijo a un avión”.
 
La impresión de las fotos en ata calidad permitió revelar detalles de esas imágenes nunca antes vistas: “Fue una cosa muy linda cuando volvimos a Paraguay con las fotos impresas. En el museo estaban como niños en día de reyes”, evocó el actor y comparó toda esta historia con una película digna del cineasta Werner Herzog.
 
El libro busca rescatar del olvido la figura de Schmidt, un pionero en expediciones solitarias, un personaje encorvado, desgarbado, entre ingenuo y romántico, que parte a la selva en 1900 sin nada más que un violín y que narra en sus documentos, con mucho humor, sus catástrofes: mosquitos, el calor, las mulas que se desbocan, malaria, su canoa naufraga y los indios que le roban su sombrero y sus pantalones.
 
"Queremos que la gente conozca al Max Schmidt que conocimos nosotros. Una persona de una mirada profundamente humanista. En sus retratados no ve razas; ve culturas, individuos, emociones, almas y casi todos ellos miran a cámara sonriendo”, describió el antropólogo Federico Bossert.
 
La editorial Perceval Press desembarcó en Argentina en 2009 -para demostrar una faceta de Mortensen alejada de los flashes de Hollywood- con la edición de un libro de poesía argentina de autores de los 90, y la propia prosa del actor fanático de San Lorenzo, en otro libro publicado en 2010.
 
Está trabajando ahora en la edición de un tomo que surge con una original idea: entregaron a los habitantes de pueblos originarios de Salta cámaras de fotos descartables para que ellos retraten lo que quisieran, una suerte de “antropología self made”, en palabras del actor que vive en Los Angeles.
 
En diálogo con Télam, Mortensen explicó que su catálogo editorial no responde a ningún plan: "Es igual que en el cine, no busco un género ni un director, sólo cuentos que me resultan interesantes y la historia de Schmidt me pareció muy interesante. Cada foto es un cuento".
 
¿Cuáles son los próximos títulos? "Tenemos en marcha un libro de imágenes que tiene un interés particular. Es de un coleccionista  que tiene todo desde el primer día de San Lorenzo: figuritas, camisetas, carnets… vive en una casa repleta, del piso al techo, de cajas con objetos de San Lorenzo, un loco. La gente del cuervo lo va a comprar pero no sé quién más", remató.

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