La misa, como el primer beso

EL Indio Solari desató la fiesta de un pueblo en Mendoza. Así lo vivió Ariel Fernández, redactor de Deportes de MDZ Online.

Lo esperé como adolescente. Como aquel primer beso. Como el día de reyes magos o simplemente el cumpleaños, en la juventud, cuando querés sumar para ser “grande”.

No era un recital más, sería esa ceremonia de la que siempre quise ser parte y nunca pude.  Pocas razones movilizan el espíritu y este acontecimiento lo sentía como tal, capaz de prolongar mis sentidos hasta los más elevados niveles.

Desde temprano, cuando el reloj ya marcaba que era el día indicado todo se volvía más armonioso. Salí junto a los cómplices en busca de aquel sueño. El asado, el aire libre, el fernet, era todo ideal para algo que creía sería majestuoso y que terminó siendo mucho más que esa sensación que en la previa soñé sentir.

19.45 y comenzamos con la caminata hacia el autódromo Jorge Ángel Pena. Todos a paso cansino, disfrutando de ese culto que difícilmente se repite más de una vez al año. Fueron más de 45 minutos hasta llegar a ese predio repleto de ilusiones. Sólo ese tipo puede provocar tamaña reacción de un pueblo. Para ese momento el cielo amenazaba, pero ni siquiera la llovizna más incesante podría apagar el fuego que empezó a crecer cuando las luces se desvanecieron y sobre las 21.50 de la noche comenzaron a escucharse los primeros acordes de un show que marcaría un récord histórico. 

Estábamos allí, en el lugar que queríamos estar. El 14S había llegado, ya era tiempo de regocijarse. Luzbelito desató la locura de más de 120 mil almas y durante dos horas y media vivimos esos momentos que permanecerán en la retina hasta el final de los días. Ji JiJi avivó el infierno pasada la media noche y, con el alma de la gente llena  de rock and roll, él se marchó, haciendo de esa despedida un dolor dulce…

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18 de diciembre de 2017 | 19:28
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