Sociología del dinero: el color del "ácido social"

Original en su formulación y en su método narrativo, el ensayo "Las sospechas del dinero" analiza el valor de lo monetario en la vida cotidiana.

"Quizá detrás de la moneda esté Dios" enuncia Borges en El zahir, un relato que lejos de sonar antojadizo encierra para Ariel Wilkis la clave para plantear el corazón de su tesis, fruto de un intenso trabajo de campo en distintas villas que analiza al dinero como una relación de poder -y no como mero instrumento de intercambio- a través del cual se juzgan las virtudes y defectos que jerarquizan a las personas.
 
Las sospechas del dinero, editado por Paidós, plantea cómo se relacionan los individuos con los recursos cruciales para la subsistencia cuando éstos aparecen escamoteados: en esa línea, el dinero es el escenario que permite visibilizar las estrategias y tensiones que dispara la escasez pero también los afectos y valores morales que esta dinámica acciona en una comunidad.
 
Willkis, que logró construir una indagación del mundo popular prescindiendo de las representaciones tradicionales del peronismo, desmonta también la idea de que los pobres viven al margen de las estructuras de crédito y son cautivos del asistencialismo permanente. Por el contrario, aunque los sectores de bajo recursos continúan apelando al trueque o al fiado, hoy son un baluarte indiscutible del mercado financiero.
 
"El dinero que circula en el mundo popular carga de estigmas y prejuicios y lejos de ser neutral es un transporte de formas de impugnación simbólica muy recurrentes. El libro busca sacar a la luz esta relación entre dominación y dinero que pauta especialmente la economía popular", explica a Télam el autor, doctor en Sociología por la Ecole de Hautes Etudes en Sciences Sociales (París) y director de la carrera de Sociología de la Universidad de San Martín.

- ¿El propósito de la obra es explorar las tensiones del mundo popular y al mismo tiempo desactivar la lectura hegemónica  en torno a la circulación social del dinero?

- El libro propone reconstruir los dramas sociales (conflictos, tensiones, dilemas, contradicciones) en forma de dramas monetarios, indicando cómo junto al dinero circula mucho más que un valor útil: también circulan afectos y valores morales. Me interesó observar las fuentes de integración y de conflicto en el mundo popular a través de un objeto poco tenido en cuenta como central para descifrar la vida de estos sectores.

- ¿Por qué el dinero ha sido visto históricamente como una deformación y no como un correlato de la naturaleza humana?

- Hay ciertas tradiciones y concepciones que lo ven cómo un mal, un elemento que distorsiona las virtudes humanas, que disuelve los lazos sociales, etc… Viviana Zelizer, a quien sigo bastante en mi trabajo, para referirse a esta perspectiva habla del dinero como un “ácido social”. El dinero es algo que otorga independencia: siempre se puede convertir en otra cosa. Georg Simmel decía: el dinero es un medio de medios, no tiene fin su capacidad de transformarse. No se lo puede controlar y genera sospechas. Como pensaba otro sociólogo, Marcel Mauss, el dinero es un poder. Y sabemos que el poder genera miedo. Creo que entre la independencia y el poder se juegan las razones de una larga historia intelectual sobre el tema.

- La cuestión moral tiene un rol decisivo en el ensayo. ¿Era importante para vos desconsentir esa idea de que la monetización contamina y precariza los valores de una sociedad?

- Mucho. Las sospechas sobre el dinero es una de sus caras dado que el dinero en la vida social tiene muchas otras. Haciendo una paráfrasis de Foucault: me interesa ver no lo que el dinero evita sino lo que permite hacer, su productividad social. Cómo son reconstruidos, disputados y transformados los vínculos sociales a través del dinero y no solamente cómo se disuelven. Gran parte del rol del dinero en la vida social, al contrario de lo se piensa, obedece a los desperfectos en sus usos. Su pretensión de organizar coherente y racionalmente siempre los intercambios sociales fracasa. Mi sociología recoge estos desbordes del dinero de su rol organizador y explora su cara menos visible y más dramática: los antagonismos por valer moralmente con (y contra) el dinero.

- En el esquema monetario que trabajás, la financiación del consumo tiene un rol importante. ¿La incorporación de un sector habitualmente ignorado por la economía formal fue paulatina? 

- Hay un doble proceso. Desde el lado del mercado del crédito, observamos que los sectores de bajos recursos, “la base de la pirámide” para usar una categoría del marketing, se convirtieron en clientes reales y potenciales a quienes ofrecerles una variedad de productos financieros. Este dato es clave: las “altas” finanzas y las “bajas” finanzas están conectadas. De vuelta estamos lejos de observar al mundo popular desde la figura del “asistido” únicamente. Por el contrario, lo observamos de una manera mucho más compleja: el “asistido” también es un cliente de una empresa de préstamos personales o usa una tarjeta propia o prestada. La sociología del dinero del mundo popular permite reconstruir estas conexiones entre figuras. Además el asistido es un endeudado. Este es el segundo punto: endeudarse es una opción que permite mejorar los estándares de vida. La opción es quedar afuera del consumo. El problema es cómo lidiar con el endeudamiento cuando se convierte en una preocupación familiar central.

- ¿El dinero sigue siendo un elemento decisivo para el fortalecimiento de una idea nacional. ¿En qué medida se debilita cuando un Estado no puede mantener el valor de su moneda?

- Moneda, nación y Estado no necesariamente se fortalecen mutuamente. Los tres son símbolos operadores de unidad social pero que tienen grados de autonomía entre ellos. Hoy en día pareciera radicalizarse esta autonomía y volverse cada vez más principios difícil de ensamblar. La idea de nación no tiene correspondencia con un espacio monetario unificado, que es cada vez más plural. El territorio de las monedas no está trazado por el mapa de la nación. Tiene otras fronteras que lo desbordan. Para nosotros el uso del dólar es el ejemplo más evidente. Pero hay otros. Tampoco la circulación y regulación de las monedas se corresponde necesariamente con estructuras estatales sino que funciona a través de espacios infra, para y supra estatales.

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5 de Diciembre de 2016|01:41
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