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Se reformará el calendario de la ATP con nuevos torneos

En la ATP anunciarán grandes modificaciones en cuanto a lo organizativo. El torneo de Buenos Aires también sufrirá cambios. Además se jugaria un mini Grand Slam.

Etienne de Villiers, presidente de la ATP, anunciará en la tarde neoyorquina un calendario 2009 que incluye el torneo más grande que jamás se haya jugado en España, además de la posibilidad de un potente certamen en Acapulco -al que renunció Buenos Aires-.

El futuro del tenis masculino incluye un "mini Grand Slam", que se jugará en mayo de 2009 en Madrid, como antesala de Roland Garros.

En él jugarán los mejores hombres y mujeres del mundo a lo largo de diez días. El escenario será la "Caja Mágica", un complejo de primer nivel diseñado por el arquitecto francés Dominique Perrault, instalación que servirá además para revitalizar una zona deprimida de la ciudad.

Pero el futuro ofrece más tenis de primer nivel para España. Barcelona, que alberga el tradicional Conde de Godó -hasta 2002 el certamen más importante del país-, ya presentó la solicitud para reforzar su posición como torneo de prestigio en la temporada europea de polvo de ladrillo.

Y el de Valencia, un pequeño certamen sobre tierra con escaso eco, podría transformarse en un gran torneo bajo techo a jugarse en octubre, la fecha que dejará Madrid.

Lo de Barcelona y Valencia dependerá del proceso de selección, para el que ambas, junto a otras 18 candidatas, entre ellas la mexicana Acapulco, ya se presentaron.

El tenis de 2009 se dividirá en cinco categorías: Grand Slams, 1000 combinado, 1000, 500 y 250. Cifras, muchas cifras, algo lógico en un deporte dominado por los dólares y los números.

Buenos Aires optó por permanecer en el escalón inferior, un 250, porque transformarse en un 500 sólo implicaba mayores gastos sin ninguna garantía de contar con más "top ten". Fue uno de los fracasos de De Villiers, que debió dar marcha atrás en su intento de garantizar que todos los "top ten" se comprometieran a jugar al menos una vez cada tres años cada uno de los 500.

"Los torneos no son sólo eventos deportivos, son experiencias de entretenimiento", escribió en un documento interno De Villiers en marzo de 2006. No podía entonces imaginar cuánta razón tenía, porque el próximo año y medio sería muy "entretenido", bastante más de lo que podía desear.

Porque el sudafricano pretendía anunciar la nueva estructura del circuito masculino en marzo de este año, durante el torneo de Miami. Pero allí se encontró con una "rebelión" comandada nada menos que por Roger Federer y Rafael Nadal, los dos mejores del mundo. Desde entonces todo se convirtió en un calvario para De Villiers.

"El anuncio será en mayo en París", aseguraban en la ATP. Imposible, porque los jugadores seguían "rebeldes". "En junio, durante Wimbledon". Tampoco, porque las negociaciones se alargaban, al tiempo que se sumaban demandas judiciales de los torneos de Montecarlo y Hamburgo, perjudicados por los nuevos planes.

En forma paralela a la crisis de la ATP, su homóloga femenina, la WTA, no paraba de anunciar novedades. Por primera vez en casi dos décadas el tenis femenino se presentaba como más organizado y eficiente que el masculino, algo que dolió en la organización comandada por De Villiers.

Después, Montecarlo alcanzó un arreglo extrajudicial con la ATP, y Hamburgo está en el mismo camino: dinero y seguridades a cambio de renunciar a su status de Masters Series.

¿Cómo quedan ambos? Serán dos torneos categoría 500, aunque el de Montecarlo bien podría entrar en el inexistente nivel de un "750", no tan grande como los ex Masters Series, pero superior a Barcelona y Acapulco.

Para más adelante quedarán otros problemas, como es el de la denominación de un gran torneo como Madrid. Para la ATP será un "1000 combined", pero la WTA apuesta a otro nombre. El mismo torneo y dos identificaciones: nunca todo es perfecto en el gran negocio del tenis, que al menos hoy respira aliviado.
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