Los mendocinos creen más en los ángeles que en la Virgen

Así lo determina el "Atlas de las creencias religiosas en la Argentina", que se presenta el viernes en Mendoza.

Mendocinos y sanjuaninos compartimos un patrón similar de religiosidad, pero no hay una gran diferencia con los puntanos, junto a quienes habitamos en la región de Cuyo. Precisamente este espacio geográfico tiene su lugar de análisis particular en el “Atlas de las creencias religiosas en la Argentina”, el libro que es el resultado final de más de cinco años de investigación académica llevada adelante por el CONICET junto a cuatro universidades nacionales, con el liderazgo de Fortunato Mallimaci.

En qué creemos, cuánto creemos y en qué religiones repartimos esa fe son algunos de los aspectos que reseña el volumen editado por Biblos y que será presentado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo el viernes a las 17. El capítulo cuyano fue elaborado por un equipo integrado por Carolina Galiotti, Micaela Lisboa, Erica Lis Melonari, Gustavo Ortiz, Ezequiel Potaschner, Azucena Reyes Suárez y Lucía Sosa. El panel de presentación estará integrado por dos miembros del equipo: Juan Cruz Esquivel, del CONICET y la coordinadora local, Azucena Reyes, además de la mirada externa de la filósofa Adriana Arpini.

Muy creyentes

Según el trabajo, el nivel de creencia en Dios en la región cuyana es altísimo: 97,3%. Supera a la media nacional que es de 91,1% y, aunque es el Noroeste argentino la zona más religiosa (y católica) del país, Cuyo ocupa el tercer lugar, detrás del Noreste.

Atajos hacia Dios: ¿mejor los ángeles que la Virgen?

Hay un dato curioso en la investigación: más gente cree en Jesucristo que en Dios, a nivel nacional. A la hora de realizar las consultas, el muestreo demuestra que el “hijo” supera al “padre” por dos décimas. Pero hay otros “dioses” a la hora de mostrarse creyentes. El ránking cuyano de creencias continúa con “el Espíritu Santo” con 92,8%, “los ángeles” (89,1%) y “la Virgen” (85,4%). Estos últimos dos invierten la relación cuando la medición incluye a los datos de toda la Argentina.

Detrás continúan “los santos” (79,9%) y “la energía” (60,1%).

Aparece en la región una influencia sanjuanina: la Difunta Correa. Aquí la respeta como deidad 58% frente a un 32% que la reconoce a nivel nacional.

El Gauchito Gil consigue 34% de las adhesiones y la Pacha Mama el 16,6%.

La educación sexual

En Cuyo es menor el porcentaje de la población que preferiría que haya educación sexual en las escuelas si lo comparamos con el resto del país. Pero, considerando su altísima religiosidad, el porcentaje de gente que se manifestó “muy de acuerdo” de estos cursos es alto: 65,9% frente al 78,8% que adhiere a nivel nacional. En “desacuerdo”, solo el 10,3%.

Consultados sobre si en esas mismas escuelas deberían enseñar a usar métodos anticonceptivos, el acuerdo es mayor: “Muy de acuerdo” 68,8%. Sólo 10,5% se mostró en “desacuerdo”.

Rompiendo con los mitos o mejor dicho, dejando al descubierto el pensamiento real más allá del propagandístico de quien adhiere a una religión, 71,3% de los cuyanos se mostró “muy de acuerdo” en que utilizando métodos anticonceptivos se puede seguir siendo un “buen creyente”.

Aborto

La cuestión cambia cuando se habla de la posibilidad de aborto, pero no se diferencia mucho la tendencia en las opiniones de mendocinos, sanjuaninos y puntanos que el promedio nacional.  Así, 7% considera que “la mujer debe tener derecho al aborto” y 32,3% afirma que “el aborto debe estar prohibido en todos los casos”. Aunque 58,3% de los cuyanos coincide en que “el aborto debe permitirse en algunos casos”.

A nivel nacional

Los ateos o personas que simplemente, no tienen religión, representan hoy por hoy en la Argentina, un 11,3% de la población y han sido clasificados por el “Atlas de las religiones” como “indiferentes”.

Como se dijo más arriba, la mayor población católica está radicada en el Noroeste argentino, en donde el catolicismo mayoritario convive con múltiples expresiones de religiosidad. Allí, el 84,8% de la gente se siente “católica”, frente a un promedio nacional de 76,5%. Huelga agregar que la misma región del país es la que tiene menos “indiferentes”: tan solo 1,8%.

La indiferencia religiosa trepa, en tanto, mientras más grandes son las ciudades y en personas con estudios universitarios. Los ateos, agnósticos y despojados de religión llegan, por ejemplo, al 18% de los habitantes del Gran Buenos Aires.

Surtido de “dioses”

“Dios” acapara – a nivel país- el mayor “rating” entre los creyentes, pero una serie de deidades no queda afuera de las menciones y, en su mayoría, funcionan –con todo respeto, claro está- como “colectoras” de la creencia mayor. Hablamos de Jesucristo, en quien cree el 91,8% igualando (o incluso superando por décimas) al porcentaje de quienes creen simplemente en “Dios”.

Al “Espíritu Santo” lo sigue el 84,8%, “la Virgen” 80,1%, “los ángeles” 78,2%, “los santos” 76,2% y “la energía” con 64,5% de seguidores. Esto último representa todo un dato, porque, si de catolicismo hablamos, a los santos los designa el Vaticano y a los ángeles, no: es una decisión personal de quien los sigue saber a quién o quiénes acompaña con sus pensamientos.

Los “indiferentes”

El Atlas de Mallimaci incluye, además, un desagregado en torno a los “indiferentes”. Así, podemos saber que de ese poco más de 11% de argentinos que no pertenece a ninguna religión, un 64,6% son “creyentes sin religión”, 11,7% se identifican como “agnósticos” y 23,7% como “ateos”.

¿Por qué son católicos los católicos? Un 61,4% de los católicos “desafiliados” (una de los 6 subtipos en los que se divide a sus fieles), lo son por herencia familiar. Según el estudio, el 74,9% de ellos considera, por otro lado, que sus hijos deberían poder escoger libremente qué religión profesar. Aquí hay un dato que se destaca: “El 78% de la población tiene la misma religión que su madre y el 75,5% la misma que su padre”.

Religión y política

El libro aborda el descenso del catolicismo con respecto a un parámetro fijado en 1960 y el ascenso paulatino de otras religiones cristianas. Además, analiza los vínculos con la política.

Por ejemplo, Fortunato Mallimaci (foto) considera, en la introducción del libro, que "la cultura judeo-cristiana ampliamente extendida en la Argentina no es sólo una institución, dogmas, especialistas, movimientos, obras y templos. TAmbién se expande a otros campos y esferas".

Es allí cuando afirma que "la producción antiliberal del catolicismo integral en la Argentina ha permitido nacionalismos, militarismos, derechismos, antiyankismos e izquierdismos varios. No podemos dejar de mencionar -agrega el compilador- que esa referencia, secularizada, es también constitutiva de la cultura de los principales partidos políticos de nuestor país".

"La política -dice Mallimaci- es una continuación, a su manera, de símbolos, consignas, fiestas, feriados, representaciones, conceptos y clasificaciones provenientes de esa cultura".

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4 de Diciembre de 2016|23:27
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